viernes, 28 de septiembre de 2007

La sincronía

Hacer música es, en gran medida, estar en sincronía, llevar un tejido de lineas que en ocasiones se separan y en otras se encuentran. Algo similar pasa con las películas, y con la vida, sin embargo la vida no se puede ver como una partitura.

Cuando logro tener un estado de concentración óptimo, los eventos de la vida van mejor, no siento que estoy atrasado en todo lo que tengo que hacer, la mente se conecta más fácilmente con el espíritu y por ende la cotidianidad resulta más llevadera.

Hay alguno momentos de la vida en que es fundamental la falta de sincronismo, es más interesante enfocarse en lo que hay por solucionar, que en lo que está bien. La pregunta es: ¿cómo hacer para sincronizar los momentos de sincronía y los de asincronismo? No es tan fácil como llevar el desarrollo de un proyecto en un programa de computadora como project de microsoft, y ver con claridad el tiempo, las tareas, las personas, el dinero... aunque a la larga la vida es el tiempo, las tareas, las personas, el dinero, entonces me pregunto porqué se habla de un proyecto de vida, tal vez se refieran a las ilusiones, los sueños, las necesidades, los deseos, pero mucho me temo que todos los anteriores son intangibles y project no entiende estos términos. ¿Qué hacer entonces?

Para las culturas de oriente, una de las soluciones es mirar hacia adentro, el interior, el alma, el espíritu, nuevamente me encuentro con términos que no entiende un programa de computador y en general la cultura de occidente. Me refugio en lecturas que calman mis nervios, y la mayoría concuerda en que los más importante es la concentración, la busqueda de la tranqilidad. Pero la mente es esquiva y va saltando de un tema al otro, no se queda quieta, no se concentra.

En varias oportunidades lo he logrado, llego a la ansiada sincronía. Para llegar ahí, habitualmente parto de un estado de necesidad, ya sea espiritual, material, artística, personal o de comunicación. Y funciona, y soy feliz, pero después de un tiempo vuelvo a salir del orden que lleva a la tranquilidad. El dinero, las situaciones, los amores y desamores, la tensión son las causas habituales.

La idea es no perder la concentración, no alejarse de lo primordial, mantenerse dentro de ese orden que apenas se puede intuir, por eso es tan bello.

domingo, 23 de septiembre de 2007

El dulce amargor de la soledad

Hace tres días discutimos en la noche, ella salió de viaje de trabajo muy temprano en la mañana. El asunto quedó así, cuando desperté ella no estaba. Me sentía bien, necesitaba ese tiempo para estar solo. Trabajé en casa, jugué con el gato, escuché música al volumen que me gusta, de hecho los parlantes se dañaron, canté, grabé un boceto de canción, lavé la ropa, incluso limpié el apartamento.

Pasaron dos días, no me afeité, ella no dijo cuando volvería, solamente me había dejado una nota en la que me pedía de una forma muy sentida que no la dejara, incluso se disculpaba porque en el fragor de la discusión me había dicho que me largara con mi música a otra parte. Eso me enterneció, nos hemos hecho mucho daño con las palabras en esta relación.

Los celos han dejado consecuencias, las huellas se ven con claridad, por esa razón decidí llamarla a las once de la noche del viernes, quise hacerle saber que estaba en casa pues la llamé del teléfono fijo, no del celular. La conversación no duró más de treinta segundos, en parte porque la comunicación no era buena, ningún tipo de comunicación. Un minuto después recibí en el celular un mensaje de texto en el que me pedía que aprovechara su ausencia para disfrutar de mi tan anhelada soledad.

La entiendo, es una situación extraña, y aunque me siento bien estando solo, hay otra parte de mi que siente una profunda tristeza, sin embargo no hay llanto.

¿La otra bella mujer?, no sé, casi no hablamos y prácticamente nunca nos vemos. ¿De dónde surge el interés?

La soledad da espacio para pensar, pero no necesariamente da las respuestas.

Ella llegó al medio día del sábado, pasamos la tarde juntos, hasta compartimos el sofá para tomar una siesta, sin tocarnos. ¿Es esa otra clase de soledad?
Preferí pasar la noche solo en la habitación, ella usó el sofá aunque me hizo saber que prefería dormir a mi lado. Me negué. Eso es el dulce amargor de la soledad.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Otro dia perdido

Pues sí, hoy no he podido hacer algo importante. Tengo trabajo por entregar, sin embargo no he comenzado, no tengo ánimo para hacerlo. O tal vez sea ese síndrome de huir de las resposabilidades (¿será que soy artista?). Más tarde comienzo, por ahora voy a continuar con este asunto del blog como suplemento siquiátrico rico en vitaminas y minerales.

Anoche hubo discusión con mi novia, estamos a punto de terminar una relación de más de cinco años. Se fué de viaje a trabajar, seguramente regresa mañana. Está celosa, tal vez tenga razón, alguien más me interesa, pero juro que no ha pasado nada. Ella, (la otra bella mujer que también me gusta)ha pronosticado la rasquiña del séptimo año. Sin embargo Marylin siempre me ha parecido una mujerzuela, no una puta, entiéndase bien, a las putas las respeto, pero a la mujerzuelas no.

En fin, el asunto es que estoy congelado, inmóvil, y no he comenzao el trabajo del dia siendo las cuatro y veinte en una tarde soleada en la contaminada ciudad de Bogotá, ya veremos..

"Buenas noches bienvenidos, gracias por estar aquí..."

Después de algunos años de sobrevolar algunos medios de comunicación de la ciudad de Bogotá, y de darle algunas vueltas al asunto, he decidido dar comienzo oficial a este blog. Digo oficial porque desde que lo recuerdo he tenido la facilidad de la crítica, no sobra decir que es una crítica feroz, que se inocula a través del aguijón del tamaño proporcional a un moscardón diesel. 
Lo que pretendo decir para los que no lo han comprendido, es que existe la posibilidad que haya
algún ardor, incluso dolor (dependiendo del grosor de sus pieles) en un inicio, después degenarará 
en firmes deseos de trasbocar. Esa es la reacción que espero como respuesta.

Se preguntarán cuales son los temas a tratar. No es mala pregunta en absoluto, no se sonrojen.
Me temo que la vida cotidiana es una buena fuente da material. Debo aclarar que me refiero a MI vida cotidiana (si coincidimos en vidas cotidianas, pues mejor), y esto puede incluir economía, trabajo, relaciones de pareja, mascotas (no, nada de niños),producción de televisión, cine y música. No hay orden de importancia.

Si, es amplio. Un experto en mercadotecnia me diría que voy a fracasar, es posible, pero también es posible que haya alguien por ahí a quien le interese el asunto. Además esto es prácticamente gratis, ¿entonces?

Ahí vamos