sábado, 13 de octubre de 2007

¿Pagar por el agua?

"El 70% del planeta está compuesto por agua", decían los libros de texto de mi infancia. En ese momento también me enseñaban que el ser humano era el dueño de toda la naturaleza, que era el soberano del reino y podía hacer uso del planeta como le viniera en gana. En esos días sin calentamiento global ni mental, mi ingenuidad de niño no iba en contracorriente, pero un cuarto de siglo después las cosas han cambiado, la verdad han empeorado. ¿Qué me pregunto?. ¿Qué hago al respecto?

No estoy de acuerdo con la idea del ser humano por encima de las demás especies,es ilógico. En el transcurso de nuestra historia en el planeta, hemos dado muestras de nuestra arrogancia frente a la naturaleza, el siglo veinte fue desastroso, literalmente hablando. En la primera mitad se vivieron las dos guerras mundiales, holocausto, sufrimiento, desesperanza. En los años cincuenta el esplendor económico de los países que antes se enfrentaron, lo que ha dado pie a ciertas tecnologías que en un comienzo fueron buenas pero que han sido mal manejadas por unos pocos, teniendo terribles consecuencias para el planeta, tanto que lo estamos poniendo en peligro.

Sin embargo desde el inicio el agua ha estado presente, es un elemento imprescindible para la vida. La gran ventaja es que se encuentra por todas partes, mares, ríos, lagos, quebradas, charcos... ¡incluso cae del cielo, como el maná! Pero el ser humano ha perdido el rumbo, su vinculo con la naturaleza se ha debilitado, su espíritu está perdiendo la transparencia del elemento.

Vender el agua es algo inaudito, pero comprarla es una señal de estupidez. ¿La salud?, ¿la limpieza?, ¿la seguridad?. Hemos tomado agua en todas sus manifestaciones desde el inicio de los tiempos y seguimos en el planeta, aunque lo estemos asesinando. Aun así, el agua no deja de producirse, sin ninguna intervención del hombre. No se malinterprete, entiendo la necesidad de pagar por un servicio de acueducto, se accede al agua a unos pasos de la cama. Antes había que caminar kilómetros para conseguir unos cuantos litros, ahora la cantidad es prácticamente ilimitada. La riqueza está a nuestro alcance pero no lo notamos.

Lo que no entiendo es porqué etiquetan el agua para ser vendida, perrier, evian, cristal, etc, claro es un negocio, pero el negocio es la estupidez del hombre moderno, no la pureza del agua. En los estados unidos el consumo de agua ha dejado ganancias estridentes. Si fuera posible venderían el aire, pero ese elemento no es tan fácil de atrapar.

Mi propuesta es la siguiente: no comprar agua embotellada, aunque en los gimnasios sea bien visto. Volvamos a las fuentes, literalmente hablando, enseñemos a nuestros niños la generosidad de la naturaleza, tal vez así entiendan que el agua está en todas partes, y que la leche no viene del supermercado, y que la vaca no es un animal para comer.

lunes, 8 de octubre de 2007

El poder

Es curioso cómo el ser humano necesita sentirse poderoso, sentir el respeto amplificado de un grupo de personas, oír adulaciones, intuir el miedo en las demás personas. Desde la creación de clanes y tribus la situación no ha cambiado, el jefe es quién provee el sustento y la seguridad, lo que ha cambiado es la forma como es elegido el líder.

En las calles de mi ciudad, cuando el presidente de la república pasa en tres o cuatro carrozas iguales para despistar a los posibles enemigos, con una escolta de policías en motocicletas, ambulancia, bomberos, sirenas, saltándose todos los semáforos en rojo, me hace pensar en la fragilidad de cualquier ser humano, en la vanidad que hay en ese supuesto poder.

Hace una semana una montaña de la ciudad comenzó a ser consumida por las llamas, cuatro días después la situación continuaba, el poderoso ser humano no conseguía detener a uno de los elementos primarios de la naturaleza: el fuego. ¿y las carrozas, y las armas y los policías y la democracia, qué consiguieron? Únicamente 350 personas de una ciudad poblada por 10'000.000 intentaban apagar el fuego, ¡qué soledad!

¿Las conclusiones? Los hombres poderosos del gobierno se culpaban entre sí, los importantes y poderosos industriales no hicieron nada, el dinero resultó inútil. Las pocas personas que se preocuparon por la situación, además de los expertos y los medios de comunicación deseaban que lloviera, sólo faltó que hicieran la danza de la lluvia.
¿Porqué el ser humano considera que la naturaleza está a su disposición? ¿Porqué no puede pensar que somos parte de ella? ¿Porqué le falta al respeto? ¿Dónde está toda esa evolución que tanto nos llena de orgullo?