miércoles, 29 de abril de 2009

el comienzo del año día 4

En la mañana me reuní con la gata spandex para hacer una propuesta de estructura para el video. Le pareció que yo era demasiado negativo, entre chiste y chanza me recomendandó no serlo. Creo que se refería a que no fuera tan viejo.

Almorcé con la secretaria de la oficina, así que me puse al día en chismes y otras minucias del grupo de trabajo. Como que la guionista realmente no era la guionista, únicamente era una asesora de concepto, y que quienes debíamos escribir el guión eramos la spandex y yo.

En la tarde nos reunimos con el jefe para la revisión del trabajo antes de la reunión con el cliente. Me pareció que la gata spandex tiene poca experiencia en estas lides, lo que indica que es ingenua y arrogante. El jefe le recordó que era muy terca y eso le podría traer problemas.

Decidimos ir los tres en el carro de la spandex. Antes de partir, el jefe le preguntó si realmente sabía conducir, haciendo el tradicional chiste machista de vieja data. La gata se defendió, encendió el carro y chocó la puerta del garaje. La situación fue divertida más que embarazosa, ella, sonrojada, decía que eso nunca le había pasado. En fin, no fue grave y el trayecto fue entretenido lleno de anécdotas del jefe.

El resultado de la reunión fue que debíamos rehacer buena parte del trabajo, cambiar el enfoque del video y la forma. La spandex no sabe las consecuencias que eso trae. La guionista (que no es guionista) peligrosa no asistió.

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