viernes, 4 de septiembre de 2009

el parisino era un dealer

La primera vez que vi al parisino fue en movimiento, se subió a mi carro y yo tenía puesto un cassette de ella fitzgerald, ese fue el santo y seña de la amistad. No era un tipo fácil ni muy sociable, pero conmigo era todo un caballero. Con nuestras respectivas parejas íbamos al cine o a restaurantes y hablábamos hasta el amanecer de jazz, cine y política.

Mi amiga lo conoció en parís como un dealer, vendía marihuana y hachís. El año que vivió en Bogotá no tuvo que ejercer su oficio debido a la ventaja en el cambio de la moneda. Debo aclarar que era un dealer o camello o jíbaro, un comerciante, pero no un drogadicto.

Por demás era muy culto, pues estudiaba filosofía en la universidad de la sorbona, y era un fanático y profundo conocedor del cine, sobretodo del gran cine. Hace tiempo dejó su oficio, sin embargo siempre me ha parecido que ser su amigo me hace un poco gángster, y eso me gusta.

2 comentarios:

nano dijo...

.:.

buen post


.:.

Campanula dijo...

Estar cerca de personas ¨malas¨ siempre es interesante, este post me agrado muchisimo.
un abrazo y que bueno leerte