viernes, 29 de enero de 2010

sigo soñando con ellas

En las últimas dos semanas ha pasado algo que me ha llamado la atención, tal vez sea la enfermedad, tal vez sea necesidad, tal vez sea obligación, no lo sé. He soñado con  ellas, una cada día; una fue mi novia, otra la mejor amiga de esa novia, otra una bella cantante con la que no pasó nada mas que mirarnos con... ¿ganas?, pero sin llegar a nada, ni siquiera hablar. Los sueños fueron tranquilos, nada sexuales, tan solo nos acompañábamos. Diez años sin saber de ellas..

Una semana después del onírico acontecimiento recibo noticias de las tres el mismo día, algo demasiado intenso para mi grande pero atribulado corazón. En la mañana me enteré, vía facebook, que quien  fue mi novia se casó y vive muy pero muy feliz en Europa, al medio día la mejor amiga de esa novia, a quien suponía viviendo al otro lado del océano y dicho sea de paso una de las razones para que termináramos con la que fue mi novia, estaba almorzando en el mismo restaurante que yo, y cuando nos vimos nos levantamos de inmediato y nos abrazamos largamente y sin pensar con quien y en donde estábamos. En la noche asistí a un estupendo concierto de la bella cantante y, modestia aparte, me dedicó un par de miradas que me dejaron sin respiración (aunque suene cursi es la verdad).

Supongo que se está cerrando un ciclo para dar paso a uno nuevo, o eso espero, sin embargo me alegra saber que sigo soñando con ellas. Y muy adentro de mi, espero que ellas hayan soñado conmigo y lo estén escribiendo.

jueves, 14 de enero de 2010

LA café

Los últimos quince días han sido algo incómodos para mi, si creyera en las cabañuelas estaría completamente perdido. Dejando de lado los detalles estuve enfermo, nada grave, achaques de la edad (lapidaria frase de abuelita a la que ya puedo acceder) pero nada que valga la pena mencionar .

Como no pienso hablar de mi enfermedad, porque me parece demasiado ególatra,  voy a hablar de una adicción que no pensaba  podía tener, excepto el buen sexo, no creía depender de ningún tipo de sustancias psico-activas, hasta que pasó.

La dieta varió, nada de grasas, licor, lácteos y (horror) ¡café!. La primera semana no fue difícil, me sentía tan mal, que no quería nada, odiaba todo, la segunda no lo extrañé, y aunque no lo odié, ya lo podía mirar. Para la tercera semana los bailes de seducción  y su aroma arrebatador me llevaron a pensar que siempre hemos cometido el error de darle el género equivocado, no es él, es ella... LA café.

Esa manera que tiene de mirarme a los ojos, esa danza libertina y humeante que me embelesa tanto como el sol de los venados, esa gota a punto de derramarse de la taza me obliga a apretar los dientes y levantar la ceja a lo Jaimito Bond, intentando, sin mayor éxito, latigarla con la indiferencia.

¿Alguna vez han experimentado ese temblor que se produce, cuando se está con la mujer de los sueños  por primera vez (las mujeres saben a lo que me refiero), y se intuye que algo puede comenzar a ocurrir en los próximos quince segundos? Pues así me siento yo, incluso si viene vestida con una taza de ositos, me parece despampanante, la más sexy y más buena que el pan.

En fin, ya no fumo casi, aunque un rompepechos es el mejor amigo para un trío redentor, sin embargo a LA café no la dejo, me importa un carajo lo que diga el médico, y ni hablar de descafeinada, de eso nada de nada, y mejor con un poco de whisky para que se pudra de la envidia el malévolo matasanos.

miércoles, 6 de enero de 2010

fusión del alma y la tecnología

Conocía a Kurzweil por ser una  reputada marca de costosos sintetizadores que fueron el sueño de muchos músicos durante la década de los ochenta y buena parte de los noventa. Hoy, gracias a los hipervínculos, me entero que además es algo así como el Julio Verne de nuestros días, pues ha anticipado mucha de la tecnología que ahora es cotidiana. En el vídeo se adelanta casi cien años.

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