viernes, 19 de febrero de 2010

¿se quemó el tigre de madera?

Los que conocemos el dolor que inflige el peso de la infidelidad sabemos cuan difícil resulta verse como un traidor. No es grato, y  diría que es de por vida. Con alevosía debo decir que siempre voy a caer rendido ante el coqueteo de una mujer, incluso si es hermosa. El simple hecho de que alguien te preste atención es el mejor de los halagos.En mi defensa descarada debo decir que mi corazón es grande y voluntarioso, así que me enamoro fácilmente. Por eso he sido infiel, pero no me enorgullece la mentira.

Soy un hombre de la calle (aunque espero que no muy corriente) que ha sido bendecido por el corazón, la piel y los labios de bellas mujeres, me sorprende y lo agradezco, pues sin fama y dinero he probado las mieles que ellas han tenido a bien ofrecerme. No me malinterpreten, no pretendo dar la imagen de playboy, soy tan solo un tipo con suerte, al que quieren como se quiere un perro perdido. Sin embargo mi vida no está avasallada por paparazzis detrás de cada esquina.

Ahora bien, me pregunto cómo será la vida para las celebridades que no tienen que hacer uso del deseo para obtener algo. Esas personas que no tienen la suerte de ser anónimos y por ende se convierten en una presa muy valorada por las huestes de cazadores que quieren algo de ellos: una foto, su carisma, su dinero, sus sábanas, sus cuerpos para dejar una firma en su piel. En su lugar yo estaría perdido.

Tiger Woods, el héroe del golf, cayó de su pedestal hace casi tres meses, y ahora debe lidiar con el peso de la infidelidad y además con la exposición al mundo entero de sus actos en vivo y en directo . No lo juzgo, no lo culpo, pero lo entiendo un poco, ni siquiera el dinero lo compensa. Es un ser humano chapoteando en el mismo barro en el que fuimos hechos todos.

 El amor y la lealtad son dos temas difíciles de comprender, por eso me parece extraño cuando dicen que en el amor y la guerra todo se vale, pero a la hora de aplicarlo resultas siendo un traidor. Al comienzo de todo somos buenos, pero nadie llega incólume al final. Las polillas se queman buscando la luz, los tigres cuando resultan expuestos al calor de un corazón.

2 comentarios:

Campanula dijo...

un tema bastante complejo, no? todos hemos sido infieles pero muchos no lo aceptamos, así que sometemos a los demás al escarnio publico, ademas los norteamericanos o su prensa o lo q sea no son más tontos por q no pueden.
un abrazo

espanta.mosntruos dijo...

hey
hace mucho no entraba :)

cerre mi blog y me olvide :( jajaja
saludos