jueves, 22 de abril de 2010

entre aguas fangosas, lobos aulladores y tiernos delincuentes

Hace tiempo tenía un sueño recurrente en el que yo corría perseguido por alguien con un arma. Corría por callejones y subía escaleras hasta llegar a los techos de los edificios donde ya no había ninguna salida. Habitualmente me despertaba cuando caminaba por las altas y peligrosas cornisas. Dejé de soñar estas intrépidas escenas, cuando el perseguidor en cuestión me halló escondido bajo un escritorio de una oficina ubicada en el último piso de un enorme rascacielos, como de ciudad gótica, y haló el gatillo de su linda pistolita, dándome de baja.

A diferencia de Sabina yo si creo en la reencarnación, y en que todo se da cuando debe ser. De niño estuve muy cerca de vivir en Chicago, la ciudad de los vientos, Al Capone y el blues, pero no se dio. Cuando tenía quince años escuché una grabación de blues y sentí algo muy particular, como estar de regreso en algo conocido y agradable.

Tengo por costumbre ver una película por día, y ayer, luego de ver el atardecer tomando té, me decidí por una llamada "Cadillac Records" que tuvo un impacto similar al de mi recurrente sueño y el primer impacto del blues. La trama es muy sencilla, es la historia de Chess Records, un legendario estudio de grabación fundado por el polaco Leonard Chess a mediados de la década de los cuarenta en Chicago.

Allí se daban cita Muddy Waters (el primer disco compacto que tuve en la vida fue el de los éxitos de éste señor, lo compré en una rebaja, y como no tenía reproductor de discos compactos, tuve que esperar  casi cinco años para poderlo escuchar) y su manera endemoniada de tocar la guitarra, Little Walter, que tocaba la armónica como un ángel (cuando no estaba metido en líos disparando su revólver), Howlin´Wolf, un gigante, de adusto pero justo temperamento y una voz que te deja incrustado en la pared.

Cuando empezaron a rodar los créditos finales volví a sentir ese algo tan familiar, ese sentimiento de haber sido non sancto (gracias a dios) en otra vida y aunque nunca he tenido un arma en el estuche de mi guitarra, que no sea la guitarra misma, y ya no fumo tan seguido los cigarrillos sin filtro (que aprendí a fumar para cantar como ellos) sigo creyendo que algo quedó inconcluso.

Tal vez sea el momento de volver a Chicago.

5 comentarios:

La chica del pañuelo azul dijo...

Y dí, VOLVER y no IR. Creo que lo tienes bastante claro: tu destino o tu pasado aún están allí encerrados esperándote.

Saludos =)

●•• √эиuⓩ ••● dijo...

Aah caray!

Y yo pense que era la única loca... jajaja! naaa así suele pasar, bueno al menos a mí sí. Lo único bueno de tí es que tienes bien especificadas las coordenadas!:D

Aah! y lo de que eras mujer... pues no se... siempre que veía tu nombre te visualizaba como mujer. Cómo dices tu, era el subconsiente que así me lo expresaba!

Jaja! saluditos guapo!:D

●•• √эиuⓩ ••● dijo...

Ah por cierto!

Leyendo tu post.. te visualicé así todo de gabardina y metralleta en mano... cómo de esos grandes de la mafia...

Aussh... quien fuera damicela en paligro (así tipo novia de Roger Rabbit!) jajaja!!!

1 beso!

Campanula dijo...

Yo he decido creer en la reencarnación, acomodarla a mis costumbre, por conveniencia propia tienen que existir mas vidas.... me gustaría saber que fui en la vida pasada, mínimo era cruel y despiadada.
un abrazo, y en que va el guion? jaja

Lau dijo...

Si en la pasada fue el blues en la proxima que ha de ser. Me encanta la frase final. Tal vez sea el tiempo de volver. Saludos!