martes, 25 de mayo de 2010

nabokov frente a mis chanchas narices

Son poc@s  l@s profesor@s que han dejado una huella en mi. L@s que siguen en mi memoria lograron que amara la materia que dictaban, o en su defecto que yo me estimara un poco mas, a pesar de mis pocas posibilidades. Así que, en mi opinión,  un@ profesor@, no es cualquier cretin@ que se para frente a un tablero.

A diferencia de la mayoría, no me enamoré de mis profesoras en primaria, en el bachillerato aun menos, pues era un colegio para hombres (horror de horrores) regentado por curas, así que las faldas no tenían ninguna presencia en nuestras aburridas aulas (a no ser las de los sacerdotes misóginos... y vaya a saber que mas). Nunca perdonaré tamaña estupidez. Sin embargo en la universidad caí rendido a los pies de una profesora de historia de la música, en sus clases ella tocaba el piano y cantaba en lugar de hacernos escuchar grabaciones, narraba la historia de una forma que me hipnotizaba, y tenía el sentido del humor más ácido y negro que semejante belleza puediera soportar. Aclaro que no era menor de treinta y cinco  años, ni usaba minifaldas, pero tenía la mirada mas dulce y cachonda que se pueda imaginar. Solamente recordarla me hace difícil ponerme de pie... en fin, fue un bello amor platónico.

Siempre he sido reacio a dictar clases, pues respeto mucho una profesión tan difícil y no me considero bueno en el asunto. Sin embargo lo he ensayado en algunas oportunidades, pues considero que es una buena forma de estar conectado con las nuevas generaciones, aprendo mas yo que l@s alumn@s. En mi favor debo confesar que nunca tuve encuentros cercanos con alguna alumna, aunque la verdad las mujeres son deliciosamente coquetas en un salón de clase, y fuera de el también, pues llegaron hasta la puerta de mi casa. Imagino que ven al profesor como un trofeo de guerra, vaya prueba de ética y castidad.

Hoy estaba en un almacén haciendo fila para pagar, cuando un grupo de adolescentes en uniforme escolar llegó a tomarse una fotografía en grupo, entre ellas una belleza de pecas y ojos claros se me quedó mirando por un instante, a lo que inmediatamente bajé la mirada, pues las lolitas me parecen un atentado a la moral (respeto a las mujeres y no me considero verde ni por asomo). Después de un rato de estar mirando tonterías me encontré nuevamente con la mirada verde y pecosa, acompañada esta vez, de una ligera sonrisa y un corto desfile frente a mis narices de cerdo desahuciado, confiado le mantuve la mirada y ella no la bajó, logrando que mis chanchas narices comenzaran a temblar, ¿dios de los cerdos cantantes, es acaso esto una prueba?.

Acto seguido huí despavorido, no dudo que de ser el profesor de aquella criatura caería frente a sus encantos. Lo que realmente me preocupa es saber si mi piel está comenzando a cambiar su pálido color por uno mas verdoso o si tan solo fue un momento de debilidad pues ni siquiera llevaba minifalda sino sudadera.

6 comentarios:

Campanula dijo...

jajajaja, pilas las Lolitas pueden ser muy peligrosas, yo creo que no me enamore de ningun profesor, pero en la Universidad tenia una clase con un tipo como de 60 años demasiado Inteligente, nunca me perdi ni una sola clase y eso que era al medio día (calor) jajaja.
un abrazo y gracias por siempre pasar por donde estoy

●•• √эиuⓩ ••● dijo...

Jajajaja... Definitivamente, el coqueteo de una mujer siempre derrumbará montañas, más aún de una mujer -13 a 50 años- guapa. Así es que no te preocupes, verde serás cuando veas una escoba con falda y te excites!:O

Por otro lado, eso de los profesores es un trauma para mí, por que en efecto tengo en algún lugar de mi corazón profesores, así con letras mayusculas PROFESORES, que la verdad, todos mis respetos y admiración... Y yo que trato con 350 alumnos a la semana, sueño, trato y me empeño en ser algún día lo que mis profes llegaron a ser en mí.

Saluditos!:D

María Cristina Ibarra dijo...

Eres profesor? No sabía! colegas somos. Cómo te llamas? No sé hoy me entró esa inquietud. Sí gracias por pasarte siempre! Te estoy queriendo.

●•• √эиuⓩ ••● dijo...

... Cierto... ¿Cómo te llamas?

Lau dijo...

Yo no me enamoré nunca de ningún profesor pero recuerdo que en la U me hipnotizaba la cola de uno que estaba buenisimo. Las mujeresa a todas las edades somos coquetas y, a veces, hasta peligrosas.

No olvido mi promesa. He procurado desatrazarme. Saludos!

Piantada dijo...

jajajajajajjaja.

Dios de los porquinos??? interesenta, cual sería el paraíso?..

Quizás la maduréz sea color verde.

Y para el amorno hay edad?.

Biquiños, he de ser profesora y no, por ahora no tengo tantos deseos vegetarianos por el verde. No por ahora