martes, 13 de julio de 2010

un lugar para la honestidad

Nunca he sido amigo de seguir o satisfacer modelos, ya saben, la moda y babosadas por el estilo. No le encuentro mucha gracia a ir por la vida uniformadito como soldadito de plomo. Sin embargo tampoco me decanto por el extremo contrario, eso de ser el tipo diferente sin ninguna razón que lo amerite me parece igual de impotable. El típico artista con los raros peinados nuevos, que se esfuerza por brillar, se me antoja algo patético.

También tengo claro que entre gustos no hay disgustos, cada quién puede hacer de su capa un sayo y de su culo un candelero si a bien tiene, el punto es que lo haga con honestidad, eso es todo. Pero  ¿cómo entender la honestidad en este asunto?, la única solución que encuentro es dejar que el tiempo decida.

Esto me lleva a pensar en la forma en que las mujeres quieren ser vistas por éstos días, tinturas para el pelo, depilaciones, implantes, senos y nalgas adosados como si un juego de un lego se tratara, narices, pómulos y labios hechos a la medida (aunque no encajen muy bien en el rostro), en fin, ya sabemos la historia.

En el metro de Medellín tuve la oportunidad de ver a una mujer que tenía bigote, y no me refiero a unos delicados vellos, era un bigote en toda la expresión de la palabra. En un primer momento me impresionó, pensé que podía tener algún tipo de enfermedad, un desorden de la tiroides o algo por el estilo, pero después de un rato de análisis, me di cuenta que en su indumentaria era una mujer normal, con la coquetería habitual, blusa sin mangas, pantalón ajustado, bellos zapatos de tacón alto, aretes, anillos y todo lo demás. Incluso, mirando detalladamente su bigote (intenté que no notara mis ojos curiosos para no molestarla),  pude ver que estaba perfectamente cortado y cuidado. Por respeto dejé de mirarla y no pude menos que admirarla, pues definitivamente tenía una fuerza extraordinaria, era el ejemplo del libre desarrollo de la personalidad en toda su expresión, y más aun en una ciudad como Medellín, donde los niveles de vanidad femenina son despreciablemente altos.

Es curioso, pero recuerdo tan solo a unas pocas mujeres en el viaje a esa cuidad, todas hermosas, e incluyo a la mujer del bigote.

6 comentarios:

Gabriel Cruz dijo...

Anda, sí que es interesante esta señora con bigote. Coincido contigo, igual prefiero vestir de la forma en que sea lo más gris e invisible para los demás, pasar desapercibido y omitir la moda del momento :)

Mireya Huerta dijo...

que curioso, recorde una maestra de la preparatoria.

te agrege en face hace un ratito :) saludos

Campanula dijo...

La belleza en Medellín es más una obligación, que una opción, siempre lo he dicho.
un abrazo y admirable la nena para ser sincera

Mónica de los Siete Infiernos dijo...

Ah, bueno, acá en Santiago (de Chile) pareciera que abundaran las mujeres que salen de los cánones de belleza actuales... Pero dan miedo.

Yo si bien me opongo a tanto plástico en la pantalla chica (acá llegan algunos programas colombianos y debo decir que junto con los venezolanos y mexicanos, son los programas latinos con más plástico de la vida), a rato igual me daría lata que se mostraran las cosas como son. Creo terminaríamos con depresión.

●•• √эиuⓩ ••● dijo...

Me gustaría decir muchas cosas...

Pero me queda bien claro que "La que es linda, es linda"... y no por la belleza fisica. Cuando tu personalidad es buena, nada de lo demas importa.

Me dá risa el comentario que pones... que es mejor todo al natural... aja... pero definitivamente un hombre siempre volteará a ver una mujer "retocada" que una naturalita..

En fin.. saludos de una guapa... jajaja (Y bigotona) :P

Julibelula dijo...

Medellín es competitiva en cuanto a aspecto físico con cánones de telenovela y revista de moda. Pero nunca ha exhaltado la belleza de adentro, la de verdad. Obvio que es necesario y rico sentirse arreglado y bien por fuera, pero es sorprendente lo poco bonitas que son muchas paisas por dentro. En cuanto a lo del bigote de esta niña y los otros pelos de las demás, pues sí se me alborota la gallina, los pelos son imperdonables, sobretodo los de los dedos de los pies, guacala.
Cuándo estuviste en Mde?