miércoles, 18 de agosto de 2010

de las ambiciones

Según la real academia de la lengua, la siguiente es la descripción de la ambición: deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama. En mi opinión es algo demasiado humano, pero no deja de recordarme la historia de un amigo que fue cercano alguna vez, yo mismo hace más de quince años.

En ese momento el joven y aun mas torpe moscardón acababa de perder a su primer amor, y también a su primera banda de rocanrol, que había dejado cifrando todas sus expectativas en ese amor ya ido. Doble pérdida  se traduce en doble ganancia, pero en ese momento no lo entendía, así que pasé por una larga y provechosa tristeza mientras intentaba recuperar el resto de mi vida.

Y apareció ella, recuerdo el momento perfectamente (siempre recuerdo el primer momento que vi a las personas que he amado), y todo cambió para bien. La historia de amor no es el tema de hoy, prefiero entrar en los detalles externos, pero no ajenos a la relación.

Ella siempre fue honesta y se presentó sin velos, era guapa y muy sencilla (haciéndola aun mas bella). Conocí el apartamento donde vivía con su madre, una profesora de primaria en una escuela pública y su hermana un año menor, típica clase media.

Comenzamos a salir, no teníamos dinero y caminábamos mucho, hasta que un día llegó con un carro nuevo, regalo de su madre. Poco tiempo después cambiaron a un apartamento de lujo, que costaba una fortuna, era difícil de creer que el sueldo de una profesora de escuela pública diera para tanto. Ella fue la primera en confesarme la razón del cambio, su madre había recibido una herencia familiar, sin embargo se atrevió a confesarme con total transparencia que el pariente que había muerto, era un tío joven que fue asesinado por el mundo de la mafia de medellín, pues era narco y había sacado a su la familia antioqueña de la pobreza.

Yo no tenía intenciones de juzgar la situación, estaba enamorado de esa niña que me había sacado de un mundo triste, y lo que estaba pasando no tenía que ver con ella. La vida continuó por unos años y seguíamos juntos, la visitaba frecuentemente en su apartamento de lujo, haciendo el amor por todas partes como un par de conejos inquietos, no quedó cama, silla, mesa, tapete, habitación, sofá o garaje que no dejáramos ardiendo alguna vez.

Mi relación con su madre era normal, lo fría que debe ser, pues yo me caso con la mujer, no con su familia. Hasta que un día ellas tuvieron problemas, y mi novia fue expulsada del apartamento de lujo, mi madre la acogió por lo que pensaba podían ser dos semanas y terminó siendo un año, luego pudimos pagar nuestro pequeño apartamento y volamos.

En alguno de esos días me confesó que su madre no veía en mi a un buen prospecto, pues creía que me faltaban ambiciones, es cierto -le dije- yo no tengo tíos narcos.






5 comentarios:

Gabriel Cruz dijo...

Y el argumento que diste fue muy cierto, qué fuerte que la señora tenga una perspectiva erronea de la vida sólo por haber obtenido una herencia millonaria, adinerada pero sin haberse esforzado en ello, en fin, hay personas que olvidan sus orígenes :P

Campanula dijo...

jajaja carangas resusitadas que llaman, igual al menos ella no lo fue.
un abrazo

●•• √эиuⓩ ••● dijo...

Jajajajaja... Buen punto... dejame asimilarlo!

Desgraciadamente nunca hay que olvidar que todos pisamos el mismo suelo!

Un saludo!

Mireya Huerta dijo...

zaz que historia
un saludo :)

Mireya Huerta dijo...

hey! :) pues en donde estabas ?