martes, 19 de octubre de 2010

¿de dónde eres?

Es fácil encontrarse ante la pregunta ¿de dónde eres?, la cual contestamos casi de forma automática refiriendo nuestro lugar de origen (geográficamente hablando). Aunque salimos del asunto con facilidad y rapidez, me parece que la mayoría de las veces eso no dice mucho de cada uno de nosotros.

Siempre me he preguntado porqué nacimos donde nacimos, las respuestas no son muchas pero si muy amplias, y ninguna certificable contra el método científico de occidente. Si crecemos en ese lugar obtenemos como valor agregado el idioma y las costumbres que más adelante, cuando seamos adultos, nos identificarán ante los habitantes del resto del planeta azul.

Por ejemplo, si ocurre que por suerte desarrollas tu vida en Suecia, Dinamarca, Noruega o algún nevado país escandinavo, el resto del planeta confiará en ti, y te permitirá entrar a 124 países sin visa; pero si ocurre que naces en un bello paraíso como Colombia, es posible que la mayoría del resto del planeta te cierre la puerta y solamente 18 países permitan que ingreses sin visa. No puedo quitarles la razón, es evidente que las personas con el pasaporte rojo sangre causan más problemas que los escandinavos, las cifras no mienten.

Como habrán notado no me incluí entre los portadores del documento en cuestión, no me pueden incluir en los indicadores y las cifras que me obligan a ser parte de los ruines que nunca quise ser, pero el asunto no cambia por eso, sigo siendo un sudaca, paria y apartado del mal llamado primer mundo.

Hay muchas razones que no me hacen sentir colombiano: cumplo las normas, no me aprovecho de los demás, no busco la trampa como símbolo de inteligencia ni me creo con coeficiente superior por tener éxito en su búsqueda, no me acostumbro a las malas condiciones de vida, no soy racista ni beato, no auspicio la monarquía política, no irrespeto a la gente en la calle (ni en otra parte), no tengo la lengua sucia de lamer culos (odio la halitosis), no hago posgrados ni maestrías para poder ocupar cargos públicos... entre otras cosas.

A pesar de todo surge una inquietud, ¿Qué debería responder cuando me preguntan de dónde soy?

2 comentarios:

Gabriel Cruz dijo...

jejejeje anda Aguijon, es padre saber que alguien más ha hecho la misma reflexión "¿de dónde se es?", y es triste saber cómo los prejuicios humanos se van hasta algo tan básico como calificar a una persona por su lugar de nacimiento, como que es un dato que debería de descartarse, quizá eliminar el paradigma de preguntar "de dónde se es" y sólo tener en mente el "dónde se ha nacido" que es algo totalmente distinto y que por lo mismo lo debería a uno de liberar de prejuicios, ya que siendo un bebé ¿cómo escoger dónde nacer?, es un tema para largos debates.
¡¡Saludos Aguijon!!...

LA NOVIA dijo...

Bueno, no podemos escoger donde nacer, es cierto... La nacionalidad condiciona el tránsito por el mundo, tal vez, somos latinoamericanos, identidad con fieras raices que nos vuelven orgullosos y gozosos de pertenecer... Y en realidad, uno es oriundo de su hogar, ese que nos dió cobijo, que nos hizo honestos, éticos, cívicos y democráticos...
Y que de alguna manera te permite expresarlo con la lucidez con que acabas de hacerlo...

Saluditos!!!!