lunes, 25 de octubre de 2010

de nuevo los arrullos selvajes

Hace un año recorrí estos caminos que no han cambiado tanto, siguen llenos de polvo y piedras reventadas por el sol canicular y las insospechadas tormentas nocturnas que hacen temer hasta que te acostumbras y terminas agradeciendo su arrullo selvaje. Los niños han crecido, y los adolescentes son adultos, algunos se fueron en busca de una vida menos dura mientras otros bailan con el diablo, no los juzgo, no los culpo, aun así me sorprende al punto de la lágrima encontrarme con corazones incorruptos llenos de bondad y una equilibrada idea de la justicia, las dificultades del entorno moldean el espíritu, no hay duda.

2 comentarios:

LA NOVIA dijo...

Me me has hecho recordar a mi lugar de origen, es una sensación muy parecida...

Polvoriento y envejeciendo rapidamente por la migración de sangre nueva, sigue siendo el lugar donde mejor me conecto con la que debería ser la condición humana...

Me has emocionado!!!!

Beso

Gabriel Cruz dijo...

Y es que todo cambia mi estimado Aguijon, es algo fuerte porque le restriega a uno en la cara que se ha crecido (y en ocasiones dolorosamente), bien decía alguien que lo único constante en la vida, era el cambio :P