martes, 23 de noviembre de 2010

pilas, arrumes y montones

Desde pequeño he preferido el orden al desorden, en casa es fácil encontrar la cama tendida, los trastes limpios y todo en su lugar gracias a mi atenta labor (con algún margen para la imaginación). Debido a eso, hace unos años, una doctora (no diré la disciplina para que ustedes puedan apostar) dictaminó que padecía TOC, lease trastorno obsesivo compulsivo. Si al atento y agudo lector(a) no le suena el término pues debo felicitarlo(a) ya que no padece del asunto en cuestión, únicamente los afectado leemos acerca del tema (y las doctoras de la disciplina que sirve para apostar).

Si a pesar de todo les resulta inquietante, e incluso interesante el TOC, les recomiendo que vean la estupenda actuación (¿cuándo no?) de Jack Nicholson en la película Mejor imposible (As good as it gets), donde interpreta a un escritor con el trastorno en cuestión, aunque en una modalidad diferente a la mía. Adelanto que no es algo que me impida vivir normalmente, y que, según wikipedia, es la cuarta enfermedad en las sociedades desarolladas, ¿y me viene a dar a mí... en el tercer mundo? bah...

Mi caso se refleja en cierto orden (otros lo llaman rito) en que hago las cosas, y aunque de vez en cuando lo altero (principalmente cuando me enamoro) prefiero dejarlo así, excepto que haya algo mejor (no aplica al sexo ni a la música). También en mi relación con los números, por ejemplo el volumen del televisor debe tener determinados guarismos que sumen algo que a la larga se lo adjudico a la mística... pero eso es otro tema.

Cuando entro a mi estudio (que prefiero llamar taller) antes de trabajar arreglo los papeles, discos y casetes en pilas, arrumes o montones con un tácito: "lo que debo hacer" y al cabo de unas semanas me encuentro con que las pilas, arrumes o montones de "lo que debo hacer" han crecido como si hubiesen ingerido esteroides. Mu gustaría saber si la susodicha doctora (que nos sirve para apostar cual es su especialización) mantiene su dictamen y diagnóstico acerca del TOC que me afecta, pues la verdad yo creo que es un poco de falta de responsabilidad con un tanto de pereza... pero acepto que TOC suena mas chic.

martes, 16 de noviembre de 2010

búsqueda non sancta

Mi forma de vida no ha incluido al dinero como algo fundamental, aunque si necesario en nuestra sociedad; no quiero decir con esto que no me guste el dinero, me gusta en la medida que me permite acercarme a ciertas metas y sueños, pero no amo al dinero per se.

A pesar de que mi profesión de realizador de tv y músico no es la más estable, si me ha permitido expresarme y conocer mucha gente interesante y lugares exóticos, con eso me siento satisfecho y retribuido, sin embargo mis alertas se encienden cuando el trabajo es poco y el dinero se esfuma de mi cuenta bancaria. Pero justo en ese momento en que se acerca el temor de no tener lo suficiente recuerdo una frase que dijo bugsy (si, el mafioso que creó la ciudad de las vegas) "al dinero hay que faltarle el respeto", y las comisuras de mis labios se despliegan hacia el cielo dándome cierto alivio.

Así ha sido hasta ahora, y nunca me ha faltado cariño, tranquilidad y las cosas y cacharros que quiero tener para jugar, sin embargo por éstos días mi mente se pierde intentando dilucidar cómo ganar el dinero que asegure mi retiro, teniendo en cuenta mis pocas habilidades y lo complicado del entorno. Y aunque agite mi cabeza intentado sacudir esos pensamientos poco valiosos, mi mente tercamente vuelve sobre el tema, así que he afrontado el asunto releyendo algunos libros de mi juventud para recordar que quería ser en ese entonces... y no me he defraudado.

Tal vez sea cuestión de la edad, la crisis del "quiero seguir haciendo lo que me gusta y ganar buen dinero con eso, sin estar atado a un escritorio y siendo dueño de mi tiempo", de cualquier manera debo confesar que en este momento de mi vida estoy en una búsqueda non sancta, pues quiero tener algunos billetes de más para sentirme más tranquilo, nada que temer todo es legal, sencillamente me sorprende verme pensando en esos temas poco espirituales en lugar de hacer canciones y escribir. Imagino que es por el asunto del marciano que viene en camino, si voy a ser padre, no quiero saltar matones.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

dios en la pantalla

La nueva canción de LOS ATARBANES, un lado b..., la pueden escuchar en el reproductor de arriba a la derecha.

DIOS EN LA PANTALLA

camina como lobo de mar
a los gatillos no los quiere domar
no habrá carrozas en su funeral
porque a los muertos no se puede matar

le gusta ver brillar esa luz
y baila mientras cargan su cruz
nunca podrán hacerlo rogar
le pagarán cuando los quiera matar

y sabe tener a todos a raya
el es dios en la pantalla

y salta cuando hay que correr
en la burbuja no se puede perder
algún cretino en su soledad
marca el destino que debemos pagar

y jura que regresará
en el momento que lo van a olvidar
en su memoria no se puede enterrar
no hay arena que no pueda alcanzar

le gusta ver arder esa cruz
y ríe cuando apagan la luz
nunca podran hacerlo rogar
sonreirá cuando lo quieran matar

y sabe tener a todos a raya
el es dios en la pantalla

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miércoles, 3 de noviembre de 2010

hace 168 horas fugaces

Cuando llegué me prometieron un cielo plagado de estrellas fugaces pero no vi ninguna, aunque por fortuna la luz de las velas no hacía escapar a las que no tenían por norma fugarse. La primera noche la pasé bajo un mosquitero averiado intentando dormir con la ropa puesta. Faltando poco para las seis de la mañana alguien llamó a la puerta de la casa-escuela donde estábamos, los dueños abrieron y escucharon decir al mensajero que la actividad que habíamos planeado para el día se cancelaba pues el otro ejército estaba en el caserío y pensaba reunir a la gente del pueblo, además estábamos obligados a asistir, nos esperaban a las ocho.

Me levanté asustado, no me bañé ni desayuné. Mientras esperaba el momento del encuentro uno de los milicianos se acercó a la cocina donde tomaba un vaso de agua con valeriana que me dieron para tranquilizarme. Me saludó amablemente y me hizo algunas preguntas, luego se fue.

Ya en la plaza del pueblo donde se llevaría a cabo la charla, los habitantes del pueblo me miraban continuamente, eso me preocupaba, pensaba que terminaría en uno de sus campamentos sin ver a mi gente en mucho tiempo. La charla duró siete horas, ellos hablaban frente a ochenta personas que no podían irse del lugar.

Durante esos momentos pensaba en donde estaría en veinticuatro horas, intentaba vencer al miedo y lo conseguí un par de veces, pero las miradas de la gente y los milicianos me hacían dudar. Había tres opciones: que me autorizaran realizar las actividades educativas que llevaría a cabo con los niños y los jóvenes; que no me lo permitieran y me ordenaran salir de inmediato o que me llevaran con ellos.

Tampoco pude comer el almuerzo comunitario que ellos ordenaron preparar a la gente, tomé una bolsa de agua que pagué con unas monedas, aunque en el lugar pagan con gramos para no desperdiciar el dinero.

Al final de la tarde terminaron la reunión y quisieron hablar conmigo, preguntas sencillas, respuestas verdaderas, notaban el pavor que me acompañaba, aunque intentaba sacudirlo de cuando en vez, los miré a los ojos, eran campesinos no asesinos, y autorizaron que continuara con mi trabajo, respiré algo aliviado, pero no completamente, sólo podría hacerlo cuando estuviera en casa.

Cuando llegó la noche compartí un momento con un profesor y su familia, mirábamos el cielo estrellado, yo pensaba en la belleza del lugar, ellos me decían que era el infierno y tendrían que seguir allí. En un momento, mientras miraba el piso, ellos gritaron de alegría pues vieron una estrella fugaz, me la perdí.

Al día siguiente durante las tres horas en lancha que duraba el viaje que me sacaba del interior de la selva, pensaba  en lo que estaría haciendo en un día, en dos... la semana entrante, y aquí estoy, escribiendo, lejos de ellos, que siguen allí, como una estrella fugaz que no volverá, y a pesar de respirar aliviado no es motivo de orgullo.