sábado, 18 de diciembre de 2010

maría la portera

Fui hijo único hasta los ocho años de edad, durante esos primeros años de existencia algunos personajes fueron parte de mi vida, entre ellos María, la portera del edificio quien se convirtió, de alguna manera, en una de mis primeras amigas. Por esos días no existía tanta desconfianza como ahora, así que mamá me permitía salir a caminar por el barrio con ella. Recuerdo un día, cuando tenía entre cuatro o cinco años de edad, que fui con María al supermercado, pero me aburrí y decidí volver a casa por mi cuenta, cuando llegué a casa sólo, mamá me preguntó donde estaba María, -en el supermercado- contesté, -¿y cómo viniste desde allá?- preguntó mamá, -caminando- respondí, ella sonrió aliviada.  Algunas horas después María llegó a casa muy nerviosa por tener que decirle a mamá que yo había desaparecido, mamá la llevó a mi habitación donde retozaba y roncaba cual cerdito. Por fortuna María no lo tomó a mal, y siempre estuvo dispuesta a ver conmigo las estrellas, mi pasatiempo favorito por esa época. Al poco tiempo se fue y no supe más de ella.

2 comentarios:

Gabriel Cruz dijo...

Qué padre tener personas así en nuestras vidas, igual es una lástima cómo entran y salen de nuestra existencia. Pobre Maria, vaya que ha de haber padecido cuando no te vió a su lado, debe ser algo muy fuerte de vivir :P

●•• √эиuⓩ ••● dijo...

No te imagino roncando como "cerdito" jajajajaja... bueno, sí... si te imagino... jajajaja!!!