jueves, 27 de enero de 2011

uniformadas

No intento ser demagogo, pero siempre he creído que las mujeres son mucho más fuertes, justas y humanas que los hombres, buena parte del desastroso mundo actual es consecuencia de  haberlas apartado (por la fuerza) de los gobiernos, religiones y casas de justicia del planeta. Sólo ellas tienen el conocimiento del valor de la vida, porque ellas nos portan (como naves nodrizas) en su panza durante nueve meses, y ese vínculo nunca se rompe.

Los ejércitos son una necesidad perversa de la sociedad, su función es proteger, pero absurdamente lo hacen con armas y poca educación. No es habitual encontrar mujeres en las altas jerarquías de esa institución, aunque últimamente ha aumentado el número de ellas que ingresa en sus filas.

Hace un par de días me encontré con una imagen que me alteró, vi a una mujer con uniforme camuflado del ejército, botas de campamento y armas al cinto, lo absurdo de la situación es que hacía fila en un supermercado para pagar su almuerzo, me pareció un estropicio irrazonable ver que llevaba delicadas sombras de maquillaje en sus ojos, un total contrasentido (para mi).

Me pregunto si he comenzado a perderle el paso al ritmo de los tiempos actuales, si me estoy convirtiendo en un anticuado al sentirme incómodo por ver que la fortaleza interna de las mujeres está comenzando a hacer agua.

Sólo espero que sea un caso aislado.

miércoles, 19 de enero de 2011

la dulce, insospechada y millonaria venganza

En la lejana década de los ochentas, cuando yo era adolescente y aun no se hablaba de calentamiento global, ni de los fenomenales que iban a ser la niña y el niño, ni del fin del mundo en 2012, ni de facebook, twitter ni mucho menos internet, surgió un término que venía de las películas gringas, y que a la larga, se ha hecho parte de nuestro vocabulario.

El término definía a individuos de sexo masculino, no muy atractivos para las mujeres, que vestían de manera anticuada (incluso se abotonaban el primer botón de la camisa), y por lo general llevaban encima muchos libros, cuadernos y útiles de escritorio que veían a través de gruesos lentes acoplados a gruesas monturas de pasta negra, algo completamente inaceptable para la época.

En ese momento nadie se quería parecer a estos sujetos, a pesar del parecido visual con el gran Elvis Costello, ¿quién a dicho que ser el mejor de la clase es algo envidiable?. En mi colegio había varios, por supuesto, eran buenos tipos, pero demasiado bien hablados, demasiado correctos, demasiado limpios.

Por esos días nadie sabía quien era Bill Gates, o mucho menos Steve Jobs, dignos representantes de los sujetos arriba descritos que no se parecían en nada a los venerados Axl Rose y Slash que parecían tipos de verdad interesantes.

Sin embargo el tiempo justifica las acciones con creces, hace mucho tiempo que estos caballeros han alcanzado extraordinarias cifras de dinero, más que las anheladas e incluso imaginadas por muchos de los que no usamos gafas de pasta gruesa negra. Más extraordinario aun es el hecho de que son celebridades que llenan auditorios y hacen un espectáculo de mostrar un teléfono o un reproductor de música. No dudo de los beneficios que ellos han dado a la humanidad, sin embargo prefiero ver en un escenario a Axl Rose y a Slash que a un nerd oprimiendo botones de un nuevo artilugio electrónico que en diez años a nadie le importará.

sábado, 15 de enero de 2011

los luceros de la vida

Desde hace muchos años, tantos que no recuerdo cuando fue la última vez, en mi ciudad las estrellas dejaron de verse. Tantas luces, tanto smog, tanto anuncios que te impiden mirar hacia arriba hicieron que ellas desaparecieran, que estuvieran aun mas lejos.

La noche de ayer mamá me llamó, me dijo con emoción que los luceros estaban de vuelta y que brillaban por doquier, sabía que su emoción me haría vibrar, así fue, no sé que fue mas bello, su regreso o el que fuera ella quien lo dijera. Desconecté la guitarra y caminé hacia la pequeña ventana que da al occidente, no los vi.

Ahora sonrío, nunca se han ido, siempre han estado.

miércoles, 12 de enero de 2011

fe de erratas

Ante la confusión que generé en mi entrada anterior "natalia¿mi primera novia?", no puedo más que disculparme por mi poca capacidad y talento literario pues lo que intentaba ser algo divertido terminó siendo un enredo, imagino que eso pasa al recordar a las personas que fueron actores y actrices de tu vida muchos años atrás. Por lo tanto intentaré desfacer el entuerto de la mejor manera posible.

Siempre pensé que mi primera novia del colegio femenino se llamaba Natalia, pero ella fue una linda y graciosa niña que conocí después y quedó en mi memoria como la primera, ese fue el error. Por eso cuando María Beatriz me contactó en facebook quedé un poco desconcertado pues esperaba a Natalia. Agradezco sobremanera que María Beatriz tenga una memoria paquidérmica y nunca haya olvidado mi nombre (incluidos los dos apellidos), me halaga, sin embargo nunca le confesaré que no recordaba su nombre, y que( peor aun), la había renombrado.

Ya veremos si el todopoderoso cielo de facebook continua poniéndome en contacto con personas a las que recuerdo pero no sé dónde están.

domingo, 9 de enero de 2011

Natalia ¿mi primera novia?

A sus tiernos cuatro años de edad los padres del pequeño moscardón diesel decidieron que ya estaba bueno de cantar boleros por el jardín y mirar las estrellas en la noche y decidieron que era hora de educarlo un poco, para tal fin escogieron un colegio femenino... nada que temer, se acostumbra que  los cursos de pre-kinder sean mixtos, así que terminé ingresando en el colegio teresiano de la ciudad de Bogotá. La experiencia fue grata, las adolescentes de los cursos de bachillerato me adoraban, todas decían estar enamoradas de mi (no las culpen)  mientras me apapachaban dulcemente, era el cielo, había cientos de Raqueles allí. Sin embargo una niña de mi clase fue la que se autoproclamó mi novia... sin preguntármelo, yo accedí. Solíamos compartir la merienda y tomarnos de la mano de vez en cuando, siempre recordé a Natalia, el año siguiente dejé el colegio femenino, y nunca supe mas de ella. Treinta y cuatro años después me llegó un mensaje en el todopoderoso facebook, una tal María Beatriz me preguntaba si yo era el mismo niño del que fue novia en el colegio teresiano, pues nunca había olvidado mi nombre. Ella ahora es médica y vive en Canadá, sigue soltera.:o

martes, 4 de enero de 2011

endosar las consecuencias

De niño me gustaba que ganaran los buenos, era un niño que creía en la justicia, y en las películas que me gustaban siempre ganaban los buenos. Pero golpe a golpe fui aprendiendo que la vida tiene dos (o más) caras y que Batman por bueno que quisiera ser, al final era otro asesino con buenas intenciones y estupenda puntería. En las películas que veo en la actualidad acostumbran a decir que los tipos buenos siempre llegan de últimos.

Las decisiones que he tomado en la vida han tenido justas consecuencias, la mayoría de las veces he tenido en cuenta no hacer daño a los demás, a pesar de eso he terminado siendo un villano en la mente de esas personas, eso me confundió por un tiempo, y al hacer inventario he notado que en buena medida he aceptado que muchos de ellos  endosaran las consecuencias de sus actos a mi nombre, sin embargo mi talento de mártir comienza a flaquear, ya no acepto esa clase de cheques, prefiero que cada cual se quede con lo que le corresponde justamente.

El asunto cambia aun mas, pues alguien que cambiará mi vida viene en camino, por fortuna eso me obliga a ser un buen ejemplo, así que seguiré siendo aquel niño que cree en los actos justos, ella sabrá que no soy el villano que me achacan y reiremos juntos mientras nos ajustamos las trompas de cerditos.

Es cierto, los tipos buenos siempre llegan de últimos, pero con la tranquilidad de no haber hecho trampa.