jueves, 27 de enero de 2011

uniformadas

No intento ser demagogo, pero siempre he creído que las mujeres son mucho más fuertes, justas y humanas que los hombres, buena parte del desastroso mundo actual es consecuencia de  haberlas apartado (por la fuerza) de los gobiernos, religiones y casas de justicia del planeta. Sólo ellas tienen el conocimiento del valor de la vida, porque ellas nos portan (como naves nodrizas) en su panza durante nueve meses, y ese vínculo nunca se rompe.

Los ejércitos son una necesidad perversa de la sociedad, su función es proteger, pero absurdamente lo hacen con armas y poca educación. No es habitual encontrar mujeres en las altas jerarquías de esa institución, aunque últimamente ha aumentado el número de ellas que ingresa en sus filas.

Hace un par de días me encontré con una imagen que me alteró, vi a una mujer con uniforme camuflado del ejército, botas de campamento y armas al cinto, lo absurdo de la situación es que hacía fila en un supermercado para pagar su almuerzo, me pareció un estropicio irrazonable ver que llevaba delicadas sombras de maquillaje en sus ojos, un total contrasentido (para mi).

Me pregunto si he comenzado a perderle el paso al ritmo de los tiempos actuales, si me estoy convirtiendo en un anticuado al sentirme incómodo por ver que la fortaleza interna de las mujeres está comenzando a hacer agua.

Sólo espero que sea un caso aislado.

1 comentario:

Gabriel Cruz dijo...

Bueno, en lo personal me ha tocado ver cómo las mujeres están perdiendo esa sensibilidad y se están adentrando (para bien) en actividades que antes les eran ajenas, pero lamentablemente lo están haciendo con el mismo estilo corrompido (para mal) de nosotros los hombres, hay grandes excepciones, como las mujeres policías que son más confiables, pero está el caso de las diputadas, senadoras y alcaldesas que son una vergüenza para el género :(