martes, 15 de febrero de 2011

una de piratas

Confieso que nunca me he disfrazado de pirata, ni siquiera de niño cuando solía escuchar los discos de cuentos  que me gustaba cantar a grito herido (aún lo hago), incluidas las canciones del capitán garfio y sus secuaces atormentando a Peter Pan. Pero la vida es atrevida y en ocasiones toma el curso que le viene en gana.

Como lo anuncié en mi publicación de la semana pasada, hace unas semanas estoy asistiendo al acupunturista, quien (dicho sea de paso) me ha encontrado algo maltrecho y desequilibrado en el uso de mis hemisferios cerebrales, específicamente el lado izquierdo, así que me ha recomendado usar un parche en el ojo zurdo para mejorar mi flujo de energía.

Desde hace más de una semana mi chancha personalidad cambia por una de pirata, logrando que mi gato me mire con recelo, pensando quizás que lo reemplazaré con el debido y mítico loro, yo me miro al espejo y actúo a la Jack Sparrow o a la Keith Richards (que a la larga son el mismo, aunque ninguno usa parche) cuando me tercio mi guitarra fender y me muevo con el tumbao que tienen los guapos al caminar, hasta ahí todo es pura diversión (excepto para el gato).

La primera consecuencia es la falta de profundidad de campo o perspectiva, todo se ve en primer plano, ya entiendo porqué los piratas no fueron grandes pintores, por fortuna no consumo azúcar o la regaría todo el tiempo, las distancias cambian dramáticamente y el cerebro queda noqueado.

La segunda consecuencia es que veo un poco borroso (aunque poco a poco he ido recuperando el foco), así que prefiero no leer, de lo contrario apresuraría la tercera consecuencia... el mareo (¡¡¡¿un pirata mareado?!!!), por fortuna el acupunturista no me recomendó usar una pata de palo, de lo contrario me la pasaría en la lona y mis chanchas narices serían aun más planas.

A pesar de todo lo anterior debo admitir que me siento mejor, incluso mi exquisita palidez aristocrática ha dado lugar a un agraciado y saludable tono rosado que estoy seguro dará al traste con mis futuras conquistas, pero todo sea por el equilibrio para afrontar los grandes cambios que se avecinan.




1 comentario:

Gabriel Cruz dijo...

Caray aguijón, no creí que cambios de este tipo pudieran tener tal repercusión en la armonía del cuerpo, serás mi ejemplo a seguir e iré con alguno de estos tíos a ver qué onda, ello podría explicar muchas cosas en mi existencia, jajajajaja...