martes, 24 de mayo de 2011

experiencias pedagógicas

Nunca he creído que sea un buen profesor universitario, las veces que me he puesto esa etiqueta ha sido mas por necesidad que por vocación, no quiero decir que no lo haga correctamente, mas bien no me queda el papel, pues en mi opinión antes de enseñar hay que caminar mucho para tener algo que decir y no terminar siendo un arrogante y papanatas que no sabe de lo que habla.

Las experiencias que he tenido en el asunto no son desdeñables, termino aprendiendo mucho de las inquietudes de los alumnos (más de lo que ellos pueden imaginar) que terminan siendo un cable a tierra para permitirme sobrellevar la cacareada brecha generacional. Debo confesar que a pesar de haber sido atacado a mansalva con cruces de piernas lentos y exquisitos, guiños de ojos secretos y miradas que incluyen una ceja formando un arco protector, nunca he tenido algún tipo de relación extracurricular con las estudiantes que tienen a bien hacerme temblar, tengo mucho de los caballeros de antaño y no me parece que el salón de clase sea un lugar equitativo para los lances de la coquetería, un profesor se convierte en un trofeo y no es de mi gusto encontrar mi cabeza en las paredes de las cazadoras.

A pesar de lo anterior decidí buscar un trabajo estable, ya tengo una hija y no puedo seguir aventurando con el dinero y el tiempo, así que ahora soy profesor de mi alma mater, en la misma carrera donde me deformé, dando como resultado buena parte de lo que ahora soy. Por el momento me preparo para el mes de agosto cuando comienzan las clases, ya les contaré como avanza el asunto, de cualquier manera acepto consejos.

4 comentarios:

Campanula dijo...

Yo también pensé en meterme a la docencia pero no se que tan buena podría llegar a ser, buena suerte con esto :)

Brina dijo...

Hola!!
Me encantó tu blog :)

Hoy: Sola. Quién no se sintió solo entre tanta gente alguna vez?
Pasa y chusmea el mío!
Buena semana !!

Gabriel Cruz dijo...

Qué puedo decirte, le he huido desde siempre al dar clases que seré el menos indicado para dar consejos, lo que sí es reconocer que tienes la actitud correcta y que ahora tienes la posibilidad de dar todo lo mejor de ti para construir nuevas y mejores generaciones, así que a echarle ganas :D

Karla dijo...

Wow! Felicidades!

Te recontraenvidio! creo que el sueño de la mayoría que estudiamos mi carrera y que además gustamos de la docencia es impartir clases en nuestra propia licenciatura o lo que se allegue más a ella.
Mucho éxito para el siguiente ciclo, y sí, nuestra mente a de lidiar con esos coqueteos surgidos de los alumnos, que nunca faltan.