miércoles, 1 de junio de 2011

de la arrogancia deportiva ¿existen medallas de plata?

El sábado pasé la tarde en casa de unos amigos, la idea era almorzar y charlar un rato, sin embargo todo cambió cuando Víctor (el chef) solicitó un televisor para ver la final de la copa europea de fútbol, ya no recuerdo los nombres de los equipos en cuestión (de cualquier manera a nadie le va a importar en poco tiempo), tan solo que el partido (o lo que vi de el) no me pareció una exposición de gran fútbol, controversias aparte.

La parte interesante y dramática surgió cuando a los subcampeones (ingleses, si mal no recuerdo) les impusieron las medallas de plata y yo, que no había comentado en demasía, dije tranquilamente: "una medalla de plata no se exhibe, se quita", acto seguido los futbolistas se quitaron la presea de plata recién impuesta, hicieron mala cara y se largaron, sonreí levemente por la comprensión del acto, pero las cinco personas restantes que observaban el evento se sintieron ofendidas, reclamando por la mala actitud de los deportistas.

Intenté exponer mi punto de vista, pues yo no encontraba demasiada grosería en la situación; en este momento debo recordar que fui deportista de competencia por diez años de mi vida, desde los siete a los diez y ocho años, y siempre que ganaba medallas me las quitaba recién bajaba del podio, no importaba si eran de oro (¡simulación claro está!), plata o bronce, de cierta manera me avergonzaba verme como un árbol de navidad, y era una reacción común entre los competidores, pues parece que las medallas daban más orgullo a los padres que a nosotros.

Volviendo al almuerzo del sábado me encontré con que los pasivos espectadores seguían ofendidos e incluso molestos con mi explicación de la actitud de los ingleses, no aceptaron que nadie quiere ser subcampeón, incluso los hinchas del equipo perdedor se habían retirado del lugar sin haber terminado la ceremonia, aun así seguían discutiendo mi deportivo punto de vista.

Para finalizar tamaña tontería, decidí zanjar la cuestión haciendo una pregunta fundamental -¿cuántos de ustedes han competido en un escenario deportivo atestado de gente por alguna vez en la vida?- como lo supuse, la respuesta fue el silencio del personal, ante lo que terminé diciendo -los que sí hemos sudado en una competencia, después de meses de sacrificio, sabemos que sólo existen las medallas de oro, las demás son para perdedores, no es de talante deportivo querer la plata, siempre el oro, por absurdo que parezca-, acto seguido cambiaron el tema y apagaron el televisor.

1 comentario:

Juan Carlos Partidas dijo...

Es curioso el poco valor que se le da a una medalla de plata, puesto que uno se preparó durante años, quizás, para obtener el oro... y se quedó tan cerca del objetivo... sin embargo, vale también la pena ver hacia atrás la cantidad de contendores que quedaron en el camino y fueron superados por tí ¿o no?

Algunos pensarán que es de mediocres hacerlo, pero la verdad es que creo que te permite darle el justo valor a la presea plateada que no quieres estar portando en ese momento.

¡Saludos!