martes, 23 de agosto de 2011

julio 15/97

Una entrada de mi cuaderno hace catorce años:

El temor a terminar siendo una imitación, de no existir por tal motivo, por más tiempo del que uno mismo pueda generar una razón de ser.


Se siente como gusanos que suben por el estómago devorando a su paso el tiempo, la pasión, el deseo.


Tener la esperanza de que el deseo renazca a diario, lleva al temor de que no sea de esa manera. ¿Vale la pena luchar? Por lo menos es mejor que no hacerlo.

3 comentarios:

Gabriel Cruz dijo...

Y un final muy atinado, no sabemos cual pueda ser el resultado de la lucha, igual y termina siéndose una copia de algo que no conocemos, pero cualquiera que sea ese desenlace, vaya que vale la pena luchar por ello, caray, estamos hablando de lucha por lo que se es :)

Minuet dijo...

Siempre me digo que de lo único que me arrepentiré en mi vida es de aquello por lo que no haya intentado luchar, de aquello que no haya hecho...

Siempre vale la pena luchar...siempre...

Aguijón, tienes un premio en mi blog..me hace ilusión dártelo...

Besazo luchador y guerrillero

Campanula dijo...

Que bonito, entonces tenias la razón y ahora también

Un abrazote