miércoles, 28 de septiembre de 2011

ciegos sordomudos

Hace unos años fui testigo de algo que me conmovió, debía entrevistar a jóvenes que además de ser ciegos,  eran a la vez, sordomudos. Nunca había pensado en la posibilidad de contar con sólo dos sentidos para vivir la vida: el tacto y el olfato.

Obviamente tenían un "traductor" que se comunicaba con ellos con una suerte de alfabeto táctil, tocando sus manos, rostro, brazos y torso, intentaba hacerles llegar mi pregunta. La tarea no era nada fácil, cuando los muchachos no entendían emitían unos sonidos desarticulados que parecían  gemidos de dolor, se desesperaban. A pesar de mi conmoción tuve la oportunidad de recibir bellas respuestas que me conmovieron aun más.

Creo que quienes estamos tan seguros de contar con los cinco sentidos somos tan arrogantes con la materia percibida, que nos convertimos en discapacitados espirituales. Está claro que las madres desarrollan ese otro sentido con el que perciben a sus hijos, al fin y al cabo los llevaron en su vientre y eso es único, pero los hombres no son tan perceptivos.

No tengo duda que hay más sentidos que ayudan a descodificar mensajes fuera de las dimensiones de tiempo y espacio en las que nos desenvolvemos, hay quienes los desarrollan y su progreso espiritual es evidente. También hay quienes dicen haberlos desarrollado y cobran por eso, en ellos no creo mucho, pues considero que el avance es algo personal.

En conclusión, creo que la gran mayoría de nosotros somos discapacitados espirituales, y al igual que los ciegos sordomudos a quienes entrevisté, hay alguien intentando comunicarse con nosotros, me queda la esperanza de que nos sacudan fuerte, hasta despertarnos.

jueves, 15 de septiembre de 2011

las dulces rutinas para romper el círculo

Por estos días la rutina ha organizado mis días, a pesar de que la mayor parte de mi vida he sido dueño de mi tiempo, no está de más la repetición de ciertos actos a la misma hora, de momento (y debido a mi falta de costumbre) los empiezo a ver como rituales que no me aburren.

Por una parte están las clases en la universidad a las que poco a poco me voy acostumbrando, voy conociendo la vida de los alumnos y profesores y de alguna manera yo también empiezo a compartir una pequeña parte de sus vidas, lentamente dejo de ser el profesor nuevo... veremos que estaré pensando en un año.

De otra parte está el ver crecer a mi hija, ser testigo de ese proceso me tiene asombrado, no me quiero perder un segundo de sus risas sin dientes y su mirada profunda, cambiarle el pañal, bañarla, darle el biberón, la papilla, cantarle y salir al jardín se han convertido el los mejores momentos del día (además de ser deseados).

La música se ha visto un poco afectada, mi dedicación a ella se ha visto reducida a un par de horas (o menos) al día, aunque el entusiasmo se mantiene y para optimizar el tiempo estamos planeando con los atarbanes hacer unas grabaciones de algunas canciones de nuestra infancia, ya que ando en la tónica de padre.

Valga ésta entrada para romper la rutina de escribir acerca de la mala vida que pareciera que está llevando la comunidad de bloggers (por lo menos los que sigo, y me incluyo) desde hace un par de meses, han de ser las estrellas, o tal vez la proximidad del 2012, o tal vez las consecuencias de las decisiones tomadas, aun así hay que romper el círculo.

jueves, 8 de septiembre de 2011

de escoger seguiría siendo el lobo

en ocasiones, cuando la vida se dedica con gusto al deporte de abofetearme, me gusta pensar que estoy en un cuento infantil, rodeado de hansels, gretels y cruellas de vil, para intentar distanciarme de los personajes reales y poder vislumbrar una posible solución al acertijo... tal vez sea una solución infantil pero no me importa, al final se hace un poco divertida.

luego de morder y paladear las casitas hechas de azúcar percibo el dulce sabor del cianuro y pienso si lo ingiero para que me haga más fuerte, de cualquier manera no acabará conmigo, de la misma manera que no logró acabar con más de un reyezuelo debidamente entrenado en los menesteres de la traición, los puñales en la espalda y el veneno en cada postre, ahí va...

así que elijo ser el lobo no tan feroz y solitario que siempre he sido, (ya he sacado la carne de mi dieta, así que las abuelas pueden estar tranquilas) y dedicarme a dar paseos por mi pequeño bosque y dejar que la magia haga su parte... que hace tiempo lo estoy esperando.