lunes, 14 de noviembre de 2011

es inquietante y tácito

Las plantas han crecido, están radiantes y llenas de flores, hasta el momento el ejercicio de cuidarlas para saber si puedo mantener viva una relación va bien; poco a poco mis aptitudes en la cocina van mejorando, las compotas de frutas que le preparo salen bien al igual que las papillas, también he aprendido a hacer pasteles de naranja y compré una máquina que hace pan.

Lentamente voy aprendiendo las canciones de mi infancia y se las canto al piano, ella se entretiene (por fortuna) e incluso ríe, tanto ha sido el gusto que la próxima producción de los atarbanes serán esas tonadas que me acompañaban de niño.

Incluso estoy retomando el ejercicio, aunque el rechinar producido por el óxido y el traquetear de los huesos suenan como una burla a mi empeño, no me cabe duda que volveré al camino que dejé hace ya veinte años, no puedo permitir que mi hija no vea en mi a una persona que se esfuerza por mejorar, aunque no estoy esperando que lo diga, claro está, es un convenio tácito... conmigo mismo.

El año entrante comenzaré a estudiar una maestría, en fin, es inquietante darme cuenta lo quieto que estaba, lo que había dejado de lado aunque me gustaba, lo procrastinador  que he llegado a ser en la vida, y eso que mi hija tan solo tiene ocho meses, vaya energía que trae :)

1 comentario:

Gabriel Cruz dijo...

Qué padre por ello Aguijon, es rico ver cómo una persona puede sacudirte y arrancarte de la rutina para llevarte a nuevos niveles y darte cuenta del potencial energético que se tiene, mejor que mejor si esta persona es una hija o hijo y que a sus escasos años, te haga ver que la vida es mejor si te sacudes el polvo para tomarla con toda la buena vibra del mundo :)