domingo, 22 de enero de 2012

la casa soñada

Despertar por el calor de un beso y el susurro de una sonrisa, abrir los ojos y lentamente enfocar los suyos, sentir el pecho henchido de tranquilidad y fuerza, reconocer una habitación sencilla, sin nada de más, encontrar en la cocina el pan recién hecho, dejar que el chirriar de la cafetera llene de olor a café la casa que poco a poco aparece ante mis ojos, bautizarme cada día en la ducha de colores con muñecos infantiles y coloridos, abrir las ventanas y alabar la lluvia o el sol, no importa, caminar de su mano por el jardín, y en la noche poder dormir en calma soñando que se va a repetir.

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