jueves, 28 de junio de 2012

después una mujer

Dos días después, otra materia, otro lugar, está sentada antes de la clase tomando un café, un zángano la ronda, entro con toda la confianza de un desvergonzado, ya no soy el mismo que veinte años atrás no le pudo hablar a esa belleza que le sonreía cada vez que lo veía, cuatro años y no le dije ni una palabra.

La saludé como si la conociera de siempre, de otra vida, ella sonrió y charlamos un rato, el zángano emigró sorbiendo un café caliente, la hice reír, las mujeres de sonrisa generosa me enamoran con facilidad, bellos ojos, alta, con el torso mas bello que haya visto en los últimos trescientos años, boca grande, sonrisa coqueta pero no vulgar.

Puedo jurar que no pensé en sexo, no soy tan estúpido como parezco, tal vez ella piense lo contrario.