martes, 26 de junio de 2012

en el inicio una mujer

Por solicitud expresa de una buena amiga he decidido publicar ésta semana mi historia de "podría ser algo más que cosquillas en la panza", a propósito de mis anécdotas con la diosa kali.El formato folletinesco ya lo había practicado unos años atrás con la historia de la gata spandex, así que recurro a mi libreta de apuntes, que fácilmente podría ser llamada diario, para dejar constancia histórica del asunto.


Primera clase, teoría, me ubico en uno de los asientos del frente, ya no tengo edad para hacerme en la última fila, como un niño terco que pretende hacerlo bien por una vez en la vida, miro a mis compañeros de salón, no soy el de mayor edad (sé que no lo parezco, ventajas de ser Peter Pan), saco mi cuaderno de apuntes y me concentro en las palabras del profesor.

De vez en cuando miro a mis compañeros, han llegado algunos más, alta la marea de aprendices de escritor, como si eso se pudiera enseñar,Mickey Mouse también quiso ser brujo alguna vez, de cualquier manera debo estar aquí, no soy del todo extraño a éstos lares, pienso en ella, me motiva.

A una de las preguntas generales hecha por el profesor barbudo miro en derredor, mi barrido ocular, escáner que no falla en reconocer lo extraño, la ve en la última fila, cuando recuerdo la primera vez que vi a una mujer recuerdo los amores que he tenido en la vida, guapa sin la menor duda. Un rato después, cuando quise repasar su belleza, ella mantuvo su mirada en la mía, no me quiero adelantar, pero percibí algo como una sonrisa cómplice. Las abejas se encuentran cerca de la miel... los osos también.

Termina la clase, salgo rápidamente.

1 comentario:

Claudia Echeverry dijo...

Comenzar algo nuevo siempre es tan emocionante :)