martes, 19 de junio de 2012

eñe de ñoño

La diosa Kali se burla de mi ñoñez y debo aceptarlo. Ella también es ñoña. Los no colombianos pueden traducir este adjetivo sobrecargado de eñes como la persona aplicada al estudio o nerd. En Colombia es tomado como un insulto. Sin embargo, a mi edad y en mi situación es todo un halago.

En mi época de universidad nunca fui ñoño, por el contrario, confiaba demasiado en mi talento como para detenerme en esas minucias. Ahora el escenario y los actores son diferentes. Pero ella no lo sabe. En la última semana ha dicho en público (como un halago para hacerme sonrojar y castigarme de paso) que siempre consigo altas calificaciones, luego suelta un: "no le sirve menos, con ese perfeccionismo tan tonto" enmarcado con una sonrisa que derrite icebergs. ¿Debo anotar que es hija de sicóloga?

Como sé que ella no leerá este artículo, pues el anonimato ha de ser mantenido... al igual que lo hace el flemático de Batman, me atrevo a responder en mi defensa. Antes debo decir, eso sí, que me alienta el hecho de que me vea como un motivo de análisis. Es momento de hacerse el interesante. Ahora la respuesta.

He optado por ser ñoño porque mi hija me ha cambiado, cualquier acción que lleve a cabo debe ser correcta, ¿cómo la podría mirar a los ojos si fuera de otra manera? No es cuestión de egolatría, es cuestión de paternidad.

2 comentarios:

Gabriel Cruz dijo...

Y es de entender Aguijon, porque en efecto uno se convierte en un ejemplo a seguir para nuestros hijos y en ese sentido se desea que sigan al mejor ejemplo posible, así que a mantenerse lo mejor posible como ser humano :)
Va buena vibra ;)

Claudia Echeverry dijo...

Me tenes encantada con esta historia :)