domingo, 29 de julio de 2012

cultura pop

Para mí el fetiche está completo siempre y cuando lo pueda palpar. no soy amigo de coleccionar imágenes, prefiero que de eso se encarguen los sentidos. Es por lo anterior que no me llevo bien con los iconos de la cultura pop. Soy iconoclasta por definición.

Bettie Page dejó de hacer películas y fotografías calentorras para dedicarse a la religión. Sin embargo a nadie le importa su decisión y prefieren conservar la imagen de dominatrix que le sentaba tan bien. Marylin Monroe era una pelirroja que tenía la misma gracia de miles de meseras en Estados Unidos, pero pocos recuerdan que fue la audacia de Billy Wilder la que propulsó su imagen como la bomba rubia. Gracias a él existe la Bimbo, el equivalente a las lindas idiotas, gomelas o fresas tan conocidas, despreciadas y deseadas en el mundo entero. Su mayor logro fue ser una aceituna más en los martinis de los hermanos Kennedy, muchas mujeres siguen haciendo lo mismo que ella y no reciben el mismo reconocimiento. Valga decir que tanto la Page como la Monroe tenían un mínimo talento como actrices.

Si se trata de levantarse la falda para mostrar el liguero y las medias de malla, recomiendo buscarlo en la novia, la vecina, la profesora, la peluquera, la mejor amiga, la monja o la prima y sentir el calor y el pulso trepidante que tienen las mujeres de a pie, no las diosas de papel.

martes, 17 de julio de 2012

el amor viene de a poco

La soledad es la naturaleza del ser humano. Todos estamos solos pero algunos tienen mas suerte que otros y están menos solos. Algunos tienen dotes para la comunicación y creen estar acompañados. Otros son millonarios y tienen la certeza de estar completamente solos, no es nada nuevo.

En momentos de soledad se han escrito libros que han trascendido los idiomas y los siglos, se han pintado emociones, se han compuesto obras que logran conmovernos hasta los tuétanos. Sin embargo esas grandes obras no consiguen hacer que sus autores se sientan menos solos, a pesar de los aplausos y las palmadas en la espalda.

La soledad no es una maldición, por el contrario, el hecho de gozar con la soledad es un claro indicio de tener una confianza a prueba de balas en la eternidad de los momentos en que el amor insufla tonalidades imposibles de ser vistas de otra manera. Por eso me gusta ver los arreboles del atardecer, es el momento más parecido a los que ofrece el amor pero en soledad.

Un consejo, cuando se siente tristeza en momentos de soledad es momento de escribir un poco, pintar un poco, componer un poco.

jueves, 12 de julio de 2012

tengo que decirte algo...

La honestidad brutal es algo que valoran algunas mujeres. Con la diosa Kali nos hicimos confidentes rápida y sinuosamente. Yo sabía que algún día me preguntaría si había sido infiel en mis relaciones pasadas, el día llegó y rápidamente le dije la verdad, ella sonrió y me contó de un desliz ocurrido en diciembre del año pasado. Las otras personas que estaban con nosotros en la mesa quisieron parecer prudentes y no pudimos terminar el tema como nos hubiese gustado.

Un  par de meses después tomábamos un café en la terraza de un edificio de la universidad, mientras en la tierra los estudiantes protestaban ruidosamente nosotros disfrutábamos de una estupenda vista. Tengo que decirte algo -dijo en su perfecto acento caleño- la frase llamó mi atención pues lo dijo como si fueran malas noticias-, Andrés quiere casarse conmigo -hice cara de ¿y eso era todo? y me levanté a pedirle al mesero algo más de café- al regresar a la mesa le dije que no sonaba muy convencida, pues de otra manera hubiese dicho: Andrés y yo nos vamos a casar - con una sonrisa hiperbólica. Su ego femenino no aceptó mi teoría.

No estoy para romper matrimonios, ya lo hice una vez y no me apetece repetir. Así que dejaré que la vida siga su curso, a ver si esa es la solución a la encrucijada existencial.




miércoles, 4 de julio de 2012

mala influencia

Se hizo a mi lado durante la clase. Al igual que un par de días atrás, cuando un café nos alcanzó para dos horas de charla y mutuo lanzamiento de anzuelos que ambos picábamos con gusto. ¿Piensas venir en la tarde?, ella asintió mientras preguntó ¿porqué, qué planes tienes?, mientras sus dedos tomaban un mechón de mi pelo bajo mi barbilla, dijo exagerando su gesticulación, sonriendo mientras el lunar de su labio subía y bajaba como mis ojos en una montaña rusa: vos sos una mala influencia.

Nuestros destinos no se cruzaron en la tarde.

lunes, 2 de julio de 2012

tigre, caballo y jirafa

Sonrisa coqueta, ojos adormilados que van a juego, camina en dirección mía como una tigresa en celo, lista para morder. Al hablar su aliento del pastel de Juana María me devuelve a la vida. Hablo sin pensar:
-Del 86... eres tigresa
-Qué raro, siempre me habían dicho caballuna... incluso jirafa, pero nunca tigresa...
No sé qué decir, ella deja ver sus dientes felinos.
-Ensaya a montarme.