domingo, 29 de julio de 2012

cultura pop

Para mí el fetiche está completo siempre y cuando lo pueda palpar. no soy amigo de coleccionar imágenes, prefiero que de eso se encarguen los sentidos. Es por lo anterior que no me llevo bien con los iconos de la cultura pop. Soy iconoclasta por definición.

Bettie Page dejó de hacer películas y fotografías calentorras para dedicarse a la religión. Sin embargo a nadie le importa su decisión y prefieren conservar la imagen de dominatrix que le sentaba tan bien. Marylin Monroe era una pelirroja que tenía la misma gracia de miles de meseras en Estados Unidos, pero pocos recuerdan que fue la audacia de Billy Wilder la que propulsó su imagen como la bomba rubia. Gracias a él existe la Bimbo, el equivalente a las lindas idiotas, gomelas o fresas tan conocidas, despreciadas y deseadas en el mundo entero. Su mayor logro fue ser una aceituna más en los martinis de los hermanos Kennedy, muchas mujeres siguen haciendo lo mismo que ella y no reciben el mismo reconocimiento. Valga decir que tanto la Page como la Monroe tenían un mínimo talento como actrices.

Si se trata de levantarse la falda para mostrar el liguero y las medias de malla, recomiendo buscarlo en la novia, la vecina, la profesora, la peluquera, la mejor amiga, la monja o la prima y sentir el calor y el pulso trepidante que tienen las mujeres de a pie, no las diosas de papel.

1 comentario:

Gabriel Cruz dijo...

Y totalmente de acuerdo en ello Aguijón, nada como lo cercano y real, aun cuando no tenga la perfección de las diosas de papel.