jueves, 12 de julio de 2012

tengo que decirte algo...

La honestidad brutal es algo que valoran algunas mujeres. Con la diosa Kali nos hicimos confidentes rápida y sinuosamente. Yo sabía que algún día me preguntaría si había sido infiel en mis relaciones pasadas, el día llegó y rápidamente le dije la verdad, ella sonrió y me contó de un desliz ocurrido en diciembre del año pasado. Las otras personas que estaban con nosotros en la mesa quisieron parecer prudentes y no pudimos terminar el tema como nos hubiese gustado.

Un  par de meses después tomábamos un café en la terraza de un edificio de la universidad, mientras en la tierra los estudiantes protestaban ruidosamente nosotros disfrutábamos de una estupenda vista. Tengo que decirte algo -dijo en su perfecto acento caleño- la frase llamó mi atención pues lo dijo como si fueran malas noticias-, Andrés quiere casarse conmigo -hice cara de ¿y eso era todo? y me levanté a pedirle al mesero algo más de café- al regresar a la mesa le dije que no sonaba muy convencida, pues de otra manera hubiese dicho: Andrés y yo nos vamos a casar - con una sonrisa hiperbólica. Su ego femenino no aceptó mi teoría.

No estoy para romper matrimonios, ya lo hice una vez y no me apetece repetir. Así que dejaré que la vida siga su curso, a ver si esa es la solución a la encrucijada existencial.




1 comentario:

Gabriel Cruz dijo...

Y te entiendo Aguijon, creo que nadie quiere llevar tal carga de un rompimiento amoroso :(
Pero caray que qué sinceridad tan extrema la de ambos, aunque en efecto es de aplaudir que a uno le digan la verdad, no sé cómo tomaría una confesión de estas :P
¡¡Va buena vibra!! :D