domingo, 30 de septiembre de 2012

falta de tiempo en el punto G

Es curioso como en un país como el mio, colombia, donde la muerte es una invitada habitual, por las calles de las ciudades se vendan minutos. Pero no se venden minutos de vida, ni de de amor, ni de amistad, ni de comprensión... ni siquiera de perdón. Se venden minutos para hablar por teléfono celular (móvil). Aunque lo he preguntado nadie vende minutos  para aumentar los 1440 que se nos conceden al día para vivir... o sobrevivir.

Es curioso, pero escribir me ha quitado tiempo para escribir. En mi caso el verbo no se ha hecho carne, sigue siendo de caligrafía o tipografía. Sí, soy de los que aun llevan una libreta para hacer anotaciones, y además, para que suene más romántico, escribo con estilógrafo o con lápiz, a la mierda los bolígrafos. Pero me salgo del carril temático en cuestión.

Por la falta de tiempo ya mencionada, he visto descuidada mi labor de hacer comentarios, en el momento debido, a otros blogs. Por éstos días únicamente los domingos puedo leerlos, pero ya es tarde para intentar comentar algo escrito muchas horas atrás. Sin embargo he notado que muchos de los blogs que leía han desaparecido, borrados de la faz de mi monitor. Ni siquiera queda la historia, la prueba de que algún día existieron y fueron parte de mi vida, aunque tan solo fuera por unos minutos. Una oración por todos los idos.

Yo por mi parte sigo aquí. No puedo irme. Escribir es mi manera de pensar. Pensar es mi manera de llegar al punto atractivo de las ideas, su punto G.

martes, 18 de septiembre de 2012

deus ex machina

Durante el último mes he percibido la vida de una manera diferente. Si fuera el protagonista de una película estaría cerca del momento del clímax, después de haber recibido todas las palizas, de haberme arrastrado por los obstáculos, de sentirme incapaz de seguir adelante.

En octubre mi vida cambiará radicalmente y no necesariamente a mi favor. Aunque éste no es el momento ni yo soy la persona para calificar la situación porque sería juez y parte. Tal vez el destino me está jugando una broma macabra y todo sea para bien, nunca se sabe.

Por fortuna la vida no se ha ensañado conmigo de la peor manera y me ha permitido tener la compañía de seres que siempre serán mi bálsamo de fierabrás. Incluso nuevos personajes que han entrado en mi vida me han consolado sin que yo tenga clara la razón de su conducta, la cual, desde luego, agradezco noche a noche.

De cualquier manera una vez pasado el clímax, a la película le quedan pocos minutos para ver el final. Me pregunto si las decisiones y acciones que he asumido en mi vida me han traído hasta el lugar sombrío que habito hoy, o si por el contrario han sido las decisiones de los demás que he permitido me afecten de alguna manera.

Me gustaría ser el protagonista de una mala película, donde soy rescatado en el último minuto por algún tipo de magia que rompe con la lógica de toda la historia, el clásico y mal visto "deus ex machina" de las historias de hadas.

Ya veremos si la magia existe.

domingo, 9 de septiembre de 2012

seres patéticos

La verdad generalmente es difícil de aceptar. La verdad es cruel cuando no aceptamos la cosas como son. La verdad es un tema prohibido para los esquizofrénicos y las personas que tienen un diagnóstico de trastorno límite de la personalidad. Todo lo anterior es comprensible, lo incomprensible es pasar la linea y convertirse en un ser patético.

Orlando es un profesor de casi sesenta años, que lleva más de veinte seduciendo a sus estudiantes. Considera que es un ser muy especial y por lo tanto no debe hacer ningún tipo de labor habitual en cualquier ciudadano. Hacer fila para pagar impuestos para él es una ofensa. La verdad es que Orlando es un segundón que no ha tenido más méritos que ese. Sin embargo el cree que está por encima de todos.

Gonzalo es un cuentero, tiene 43 años y se considera escritor. Hace veinte años tenía cierta gracia, pero no ha logrado renovarse o evolucionar con el tiempo. Ninguno de sus proyectos ha llegado a buen término. Se considera un incomprendido y por eso cree que es artista. La verdad es que su talento no es tan extenso como él cree. Seguramente sería un buen oficinista.

Alejandro es diseñador gráfico, está por los 36 años y no ha podido convivir con alguna de sus parejas. Desde hace diez años trabaja en EE.UU. como un asalariado más. Con esos ingresos vive cómodamente en Colombia. Él considera que ha conseguido el éxito sin darse cuenta que es un segundón en USA. Cuando quiso ser profesor universitario lo rechazaron pues no había hecho ningún trabajo personal que se considerara valioso, era tan solo un empleado más. La verdad es que tuvo talento pero en la actualidad la mayoría de estudiantes tienen las mismas capacidades de él. Sin embargo él cree estar por encima de los demás.

Marcela es diseñadora gráfica y tiene 38 años. Fue novia de Alejandro, aunque nunca tuvieron sexo. La primera vez que se acostó con un hombre fue con Orlando, su profesor, con quien tuvo una relación por un año. Luego fue novia de Gonzalo, aunque seguía acostándose con Orlando una vez al año para conmemorar su primera vez. Cuando conoció al hombre de su vida, la fecha de su cumpleaños coincidió con la de la conmemoración anual de sexo con el profesor, así que dejó de conmemorar el asunto. Los dos iban a ver las presentaciones de Gonzalo, sin que él supiera que su novia le tomaba la mano al hombre de su vida sin que el cuentero lo notara.

El hombre de la vida de Marcela me contó ésta historia. Es un buen tipo pero tiene una preocupación. Quiere saber si él es el siguiente ser patético en la vida de Marcela. Ustedes dirán.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Uno de los monólogos de mi película favorita: "El cielo sobre Berlín" de Wim Wenders.

Der Himmel über Berlin, Wings of Desire from Skeeter McGillicutty on Vimeo.

Song of Childhood 
By Peter Handke

When the child was a child 
It walked with its arms swinging, 
wanted the brook to be a river, 
the river to be a torrent, 
and this puddle to be the sea.

When the child was a child, 
it didn’t know that it was a child, 
everything was soulful, 
and all souls were one.

When the child was a child, 
it had no opinion about anything, 
had no habits, 
it often sat cross-legged, 
took off running, 
had a cowlick in its hair, 
and made no faces when photographed.

When the child was a child, 
It was the time for these questions: 
Why am I me, and why not you? 
Why am I here, and why not there? 
When did time begin, and where does space end? 
Is life under the sun not just a dream? 
Is what I see and hear and smell 
not just an illusion of a world before the world? 
Given the facts of evil and people. 
does evil really exist? 
How can it be that I, who I am, 
didn’t exist before I came to be, 
and that, someday, I, who I am, 
will no longer be who I am?

When the child was a child, 
It choked on spinach, on peas, on rice pudding, 
and on steamed cauliflower, 
and eats all of those now, and not just because it has to.

When the child was a child, 
it awoke once in a strange bed, 
and now does so again and again. 
Many people, then, seemed beautiful, 
and now only a few do, by sheer luck.

It had visualized a clear image of Paradise, 
and now can at most guess, 
could not conceive of nothingness, 
and shudders today at the thought.

When the child was a child, 
It played with enthusiasm, 
and, now, has just as much excitement as then, 
but only when it concerns its work.

When the child was a child, 
It was enough for it to eat an apple, … bread, 
And so it is even now.

When the child was a child, 
Berries filled its hand as only berries do, 
and do even now, 
Fresh walnuts made its tongue raw, 
and do even now, 
it had, on every mountaintop, 
the longing for a higher mountain yet, 
and in every city, 
the longing for an even greater city, 
and that is still so, 
It reached for cherries in topmost branches of trees 
with an elation it still has today, 
has a shyness in front of strangers, 
and has that even now. 
It awaited the first snow, 
And waits that way even now.

When the child was a child, 
It threw a stick like a lance against a tree, 
And it quivers there still today.