domingo, 9 de septiembre de 2012

seres patéticos

La verdad generalmente es difícil de aceptar. La verdad es cruel cuando no aceptamos la cosas como son. La verdad es un tema prohibido para los esquizofrénicos y las personas que tienen un diagnóstico de trastorno límite de la personalidad. Todo lo anterior es comprensible, lo incomprensible es pasar la linea y convertirse en un ser patético.

Orlando es un profesor de casi sesenta años, que lleva más de veinte seduciendo a sus estudiantes. Considera que es un ser muy especial y por lo tanto no debe hacer ningún tipo de labor habitual en cualquier ciudadano. Hacer fila para pagar impuestos para él es una ofensa. La verdad es que Orlando es un segundón que no ha tenido más méritos que ese. Sin embargo el cree que está por encima de todos.

Gonzalo es un cuentero, tiene 43 años y se considera escritor. Hace veinte años tenía cierta gracia, pero no ha logrado renovarse o evolucionar con el tiempo. Ninguno de sus proyectos ha llegado a buen término. Se considera un incomprendido y por eso cree que es artista. La verdad es que su talento no es tan extenso como él cree. Seguramente sería un buen oficinista.

Alejandro es diseñador gráfico, está por los 36 años y no ha podido convivir con alguna de sus parejas. Desde hace diez años trabaja en EE.UU. como un asalariado más. Con esos ingresos vive cómodamente en Colombia. Él considera que ha conseguido el éxito sin darse cuenta que es un segundón en USA. Cuando quiso ser profesor universitario lo rechazaron pues no había hecho ningún trabajo personal que se considerara valioso, era tan solo un empleado más. La verdad es que tuvo talento pero en la actualidad la mayoría de estudiantes tienen las mismas capacidades de él. Sin embargo él cree estar por encima de los demás.

Marcela es diseñadora gráfica y tiene 38 años. Fue novia de Alejandro, aunque nunca tuvieron sexo. La primera vez que se acostó con un hombre fue con Orlando, su profesor, con quien tuvo una relación por un año. Luego fue novia de Gonzalo, aunque seguía acostándose con Orlando una vez al año para conmemorar su primera vez. Cuando conoció al hombre de su vida, la fecha de su cumpleaños coincidió con la de la conmemoración anual de sexo con el profesor, así que dejó de conmemorar el asunto. Los dos iban a ver las presentaciones de Gonzalo, sin que él supiera que su novia le tomaba la mano al hombre de su vida sin que el cuentero lo notara.

El hombre de la vida de Marcela me contó ésta historia. Es un buen tipo pero tiene una preocupación. Quiere saber si él es el siguiente ser patético en la vida de Marcela. Ustedes dirán.

1 comentario:

Gabriel Cruz dijo...

Pues parece ser que sí mi estimado, pero bueno, si nos podemos a evaluarnos de tal forma es probable que bajo ciertas evaluaciones todos seamos segundones ante alguien, así que lo mejor es vivir nuestra existencia de la mejor forma en que nosotros estemos en armonía con ello y no en función de los demás :(