martes, 23 de octubre de 2012

imposturas

No siempre somos lo que parecemos, ni siempre parecemos lo que somos. Se va por la vida dando tumbos, tropezando en el camino con piedras rodantes que nos enseñan el camino de rodar y rodar. Y luego, sin querer, terminas rodando escenas y te atoras con una vida que desconocías. Según un brujo idiota yo debí ser abogado o administrador en lugar de tener una vida tan... artística.

Todos robamos a los demás queriendo parecer algo que no somos, sea correcto o incorrecto. La verdad es que siempre tenemos alguna impostura frente a los demás, e incluso frente a nosotros mismos. La solución está en saber cuál es nuestra mejor impostura, la que nos da mas placer, o dinero, en su defecto.

A veces quisiera hacer de Robin Hood y robar a los ricos para ayudarme a solucionar, aunque sea un poco, algunas de mis inquietudes. Por ejemplo: si tuviese dinero de sobra, tanto como para no tener que trabajar, ¿sería la misma persona o tan sólo un imbécil con dinero?. Generalmente opto por la segunda posibilidad, mi temperamento me impide ir por el camino del encapuchado rojo. Vaya conflicto. ¿Tendré que rediseñar lo que quiero parecer? ¿O tal vez debo atreverme a parecer lo que soy? Considero que lo realmente importante es no conjugar el juego del engaño, o peor aun, la auto-complacencia.

Tendré que seguir robando de la manera más honesta posible.

1 comentario:

Gabriel Cruz dijo...

Y vaya que de repente cae uno en tales reflexiones, creo que sería padre el poder probar otros escenarios y al final escoger uno en el cual volcarse con toda pasión, pero ne, sólo tenemos una existencia y a veces ello resulta tan bizarro :(
Van saludos mi estimado Aguijon