domingo, 20 de enero de 2013

tres meses de cambio de tercio

Confieso que llevo tres meses visitando a la actriz que me nutre en su club de nutrición. Aparte del hecho de que ella me atrae, hay un valor agregado y es que siempre tomo allí el batido recomendado por Messi, lo que sin duda me ha hecho bien.

El coqueteo entre los dos ha evolucionado de una manera curiosa, por decir lo menos. Hace más de un mes la invité a salir y ella estuvo encantada. Según mis conocimientos de proxémica ella está interesada en mi, el movimiento de su mirada no deja lugar a dudas. Sin embargo, había algo que no acababa de cerrar dentro de mis estrategias de seducción (porque son de seducción). Esa noche ella me develó el misterio: -Tengo novio hace nueve años... pero no quiero hablar de eso.- El resto de la noche pasó entre conversaciones mezcladas de esoterismo, trabajo, relaciones y sexo en triple sentido.

Es momento de una inferencia, ¿porqué no había visto al novio luego de un par de meses de visitarla tres o cuatro veces a la semana? Evidentemente el caballero en cuestión no es una invención de la bella actriz que me nutre. El paso del tiempo ha hecho mella en la relación, y he aquí el punto clave para solucionar el acertijo: ya no tienen sexo. Ella no es capaz de romper el vínculo, y por lo visto él tampoco. Así que parecen una pareja disfuncional a pesar de que no conviven. Ella es independiente, él vive con la familia.

Y llego yo en ese momento, justamente, por la gracia de los dioses (y para que ellos rían a carcajadas). El caso es: el destino lleva a un hombre separado a interesarse por una mujer comprometida que quiere ser querida. O también: el destino lleva a una mujer atractiva y con una fuerte pulsión sexual a encontrarse con un hombre separado que le atrae (y lo hace notar) pero no logra dejar a su ex-compañero sexual.

La experiencia me indica que siempre estaré dispuesto a meterme en problemas por el cariño hacia una mujer, pero ahora no soy un niño. ¿Qué debería hacer?

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