domingo, 26 de mayo de 2013

hace apenas 180 días

La vida puede cambiar en un segundo. El momento en que te enamoras, el instante que tocaste el acorde justo, la epifanía cuando le das el primer beso a tu hija recién nacida, el periquete de un roce. Por lo general no estamos cronometrando nuestro continuo cambio, la regeneración de las células, la distancia entre cada pensamiento, saber que no has abierto la boca en todo el día.

Hace apenas seis meses mi vida era diferente, llena de agobio y algunas sombras. Ahora me acostumbro a la que vivo, y me gusta. Pareciera que nunca había sentido el vientecillo de la libertad en la frente, es sorprendente como la vida se puede ir olvidando para caer en un marasmo que parece real.

Dentro de seis meses estaré en un lugar completamente nuevo, pero no habré llegado por casualidad.

martes, 14 de mayo de 2013

partituras emocionales

El lenguaje cifrado además de apasionante puede llegar a ser apabullante. Pero eso hace parte de una relación, por lo menos en sus inicios, y las mujeres son expertas en el tema. Creo que parte de mi gracia con las féminas es el misterioso silencio que me gusta actuar. Pero es mejor aun cuando se complementa con buenas dosis de honestidad brutal empacadas en el papel brillante del buen humor y la ironía. Pero eso es fácil de notar.

Para mí la sutileza de los comentarios femeninos me pueden dejar pensando por décadas. Las últimas charlas con la diosa kali han sido de ese talante. Y yo, como un adolescente intentado darle el sentido correcto a cada palabra misteriosa emitida por esos labios montados por ese lunar... ese lunar...

Lo último que he llegado a hacer es inconfesable. Me miró a los ojos y me dijo que se identificaba con el personaje protagonista de una sitcom gringa. Mi interpretación fue: "Si quieres saber algo más, tendrás que ver esos 48 episodios". Y los estoy viendo... la serie es buena, no lo puedo negar. Espero que haya visto las 6 temporadas de californication, de la que le he hablado hace meses, y con la que me siento medianamente identificado, en fin...

Su matrimonio no va por el camino de la felicidad, ella lo intenta pero él no. Ella me cuenta todo, así que me siento como el buen amigo al que le confiesa todo pero con el que no se queda al final. Sin embargo me envía tantos mensajes que he decidido dejar que sea el destino el que decida porque yo no se leer partituras, y mucho menos si son emocionales.

miércoles, 8 de mayo de 2013

la poesía está a salvo

Luego de la debacle de octubre, cuando el cuando la gran ola del tsunami invocaba la calma pero se llevaba consigo mucho de mi pasado, corrí a buscar refugio bajo el ala de la belleza. Mi memoria, como un huracán,  sacó de cuadro algunos temas que en ese momento no eran esenciales. Sin embargo, la gravedad es una ley implacable que se embellece a si misma cuando permite a las cosas flotar. Y fue en medio de esa lluvia de pétalos que la calma fue tomando forma y encontrando un lugar en diversas formas.

El día del trabajo me reuní con la diosa kali para escribir y pasar el rato. Al llegar me dijo que me tenía una sorpresa. Yo, en mi ingenuidad que roza la taradez, pensé que me haría un baile erótico (aunque luego pensé que tal vez no era posible en un restaurante atestado de cristianos sin nuestras mismas costumbres) o por lo menos me daría un beso de tornillo, de esos que todavía no he podido probar (menos si está casada, claro está). No, nada de eso. Puso una bolsa verde sobre la mesa, estaba atestada de los libros de poesía que le presté antes de la debacle de octubre. Neruda, de Greiff, y Gómez Jattin se habían salvado de naufragar en el par de baúles donde reposa (cual Drácula en su ataúd) mi sencilla biblioteca. Shakespeare y sus sonetos ya no estaría tan solitario en mi mesa de noche.

Me alegré de verlos de nuevo y de saber que habían podido ser testigos de la intimidad de la diosa kali. Tal vez consiga que me digan algo al respecto, aunque lo dudo, mejor no pregunto. Está claro que el tsunami se llevó muchas cosas, pero no todo.

lunes, 6 de mayo de 2013

vida diferente, casi nueva

Hace seis meses mi vida cambió nuevamente. Estaba aferrado a una idea de emoción que no existirá más, o probablemente cambiará, si no lo ha hecho ya. El camino no ha sido tan duro como imaginaba, tengo lo que deseé en algún momento, sin tener idea de las consecuencias que eso conllevaría. Creo que de alguna manera he ido encontrando la serenidad que espero termine siendo la semilla de una vida tranquila.

Todo parece indicar que estoy dando los pasos del nuevo comienzo, y estoy entusiasmado. Sin relaciones sentimentales de por medio, sin trabajos que no quiera hacer, sin dudas que me atormenten.