martes, 25 de junio de 2013

mensajes de servilleta


Hace poco estaba arreglando un poco mi estudio y recordé la carta que hace once años una estudiante me había entregado. Por motivos de pareja (y para evitar suspicacias) escondí la carta en el estuche de uno de mis micrófonos. Al abrir el estuche no encontré la carta de la bella morena, en cambio apareció éste mensaje de servilleta entre una fotos provocativas que mi ex me regaló alguna vez. No recuerdo quien me la entregó, pero definitivamente voy a llamar para ver con qué me encuentro.

A propósito (y para las mentes suspicaces) no tuve ningún enredo ni romance con la estudiante de la carta.

lunes, 17 de junio de 2013

dragona de ojos verdes

Tengo por norma no involucrarme con mis estudiantes. Hasta ahora la he cumplido, claro que una vez que dejan de ser mis estudiantes...

La señal está clara, recuerdo como iba vestida el primer día que la vi. Eso fue hace casi dos años, el tiempo pasa en un airbus. Desde entonces ha sido deferente conmigo, charlamos cuando nos encontramos en los pasillos, me cuenta sus cuitas y ríe con euforia. Hace un año me ayudó en un trabajo, iba vestida de negro, con rímel, en tacones y minifalda, yo bebeé.

Hace un par de semanas la llamé para una producción y venimos hablando con más confianza desde entonces. Hemos almorzado un par de veces, fuimos a un concierto de una diva del bel canto  y luego a comer. Nos reímos, vamos a seguir adelantando proyectos. Hacía tiempo que no soñaba con mujeres y ella irrumpió hasta ese punto, bendita sea. No anda en busca de amor, dice ser arriesgada en las relaciones y tiene un romance que no le rompe el mundo.

De momento conservo un poema suyo escrito en una servilleta, la bolsa del té de jazmín barato del barrio chino que acostumbra llevar en su maleta, además de los dulces de jengibre (también del barrio chino) que me recomienda combinar con café. Prometió enseñarme a hacer magdalenas para mi hija. También es estudiante de literatura, así que una magdalena es hablar de  Proust.

Ella tiene 24 años, confieso no estar en la crisis de los cuarenta.


sábado, 1 de junio de 2013

en calzas prietas

Sé que los objetivos no han cambiado en mayor medida, sigo siendo el mismo de siempre. Hace un año y medio ingresé a una maestría para obligarme a escribir porque de no ser así todas las ideas seguirían dispersas en mi cabeza, sin que nadie se tomara el tiempo de ponerlas en orden. Como cualquier remedo de escritor me he dedicado a evadir la responsabilidad adquirida. Sin embargo en mi caso no son las drogas, el licor o las mujeres, ni siquiera fumo (hace tiempo dejé el pielroja) como lo haría cualquier escritorzuelo estereotipado. No. Yo leo, toco el piano o la guitarra, limpio la casa, hago meditación o cosas por el estilo. También procrastino escribiendo en mis blogs... como en éste momento.

Sólo tengo claro que en una semana el guión ya habrá sido entregado.