domingo, 28 de julio de 2013

los teléfonos no timbran

Dicen que para alcanzar las estrellas de la iluminación zen se debe comenzar por el silencio. Se refieren al silencio en el sentido literal de la palabra, callar, no leer o ver televisión, dejar de lado la tecnología y todo el mundanal ruido por periodos cada vez más extendidos de tiempo. Esto al comenzar puede hacer que te sientas incómodo contigo mismo, esa es la idea, hasta que llegado el momento se encienden las luces del conocimiento y la iluminación.

Ya habrán adivinado (o estarán en el camino) que mi vida es cada vez más silenciosa. Cuando llego a casa entro al silencio, no estoy más que yo con mis guitarras, teclados, acordeones, armónicas y demás artilugios sonoros que reposan en estado de mutación; también están mis libros (los pocos que puedo albergar de momento), los mitos de Campbell, tragedias y comedias  de Shakespeare, poesías de de Greiff, Neruda, Gómez Jattin y algunos ensayos académicos. Entro en la definición mental que define a alguien que al cruzar el umbral deja de ser el moscardón diesel para convertirse en una idea. Lo único que extraño es la risa de mi hija y los chasquidos de sus besos al saludarme.

Así que el silencio ya no es propiedad única de los domingos, ahora se ha ganado el título de rutina cotidiana, rodeada de la noche con sus nubes y estrellas. El resultado se deja ver, parece que estuviese en el siglo XIX pero con las ventajas del siglo XX. Leo, escribo, toco el piano y canto, veo películas inveteradas, medito, me desespero, bailo desnudo, preparo mi propia comida, intento hacer ejercicio y así hasta que llega la hora de dormir protegido por la cobija color naranja que fue la primera de mi hija. No hay interrupciones, los teléfonos no timbran.

sábado, 20 de julio de 2013

y las nubes rojas


Fue el amanecer del 25 de julio de 2009, desde mi ventana, ahora lo veo como un sueño que pasó. Los amaneceres rojizos son atractivos para mi, recuerdo uno similar en los días de mi adolescencia, abrazado por la luz me sentía en otro mundo. Sin embargo ese día la tierra tembló.

Nunca hubiese imaginado que dos años después mi vida sería tan diferente. Mucho menos cuatro años después cuando es aun más diferente que en 2011. Ese 25 de julio la tierra no tembló, pero el cataclismo estaba próximo. Ahora todo lo importante va cayendo en su lugar, como un nuevo universo luego del big bang.

Nadie puede quitarme lo bailado.

domingo, 14 de julio de 2013

mujeres bellas e insatisfechas

El viernes visité a la actriz que me nutre luego de por lo menos cuatro meses sin verla. La situación no había cambiado mucho durante ese tiempo, sigue dedicada a vender productos de nutrición (aunque en otro lugar), de vez en cuando es elegida para algún casting de algún comercial, asiste semanalmente a un grupo de teatro y el novio con quien convive no hace el amor con ella.

Se alegró de verme cuando entré al local donde vende la proteína en polvo, el bendito té de guaraná, y la bebida de áloe vera. Pero me llamó la atención por llegar tan temprano pues aun no se había maquillado. Pasamos buena parte del día juntos. Cuando nos despedimos me pidió que fuéramos al cine la semana siguiente, asunto que no he cumplido.

Al dejarla me fui pensando en porqué diantres las mujeres que me han llamado la atención luego de mi divorcio llevan una vida de pareja que no las satisface en absoluto. Y peor aun ¿porqué no rompen el circulo?

Por una parte la vida se regodea, de nuevo, burlándose de mi. Tres mujeres bellas, en la edad adecuada para avivar aquellos versos de Sabina: "Mónica, ten en cuenta, si se presenta la ocasión, que en la frontera de los treinta, quema menos el amor, ¡pero calienta!". (Confieso que por coincidencia hay una Mónica de 31 años que puede dar fe de esos calentones, será en otro momento). Las tres me han prestado atención, con las tres generalmente hablamos de sexo abiertamente, las tres son dulces como un caramelo, y las tres están viviendo con caballeros que no cumplen debidamente sus funciones. ¡Qué vergüenza de género!

A pesar de las insinuaciones y de las posibilidades he optado por no involucrarme con ninguna hasta que solucionen su situación sentimental, emocional y sexual. El sexo puede esperar un poco más (¡ay!), parece que finalmente estoy madurando. ¿Tenía que ser justo en éste momento?


Les dejo la canción de Sabina, que ilustra claramente mi situación, ya no tan desesperada pues estoy consiguiendo (a punta de ayuno involuntario) la iluminación zen... si, claro... cómo no.




domingo, 7 de julio de 2013

caminando con pies de manzana

Por éstos días los caminos bifurcados se cierran en uno en lo que concierne a la dragona de ojos verdes. La producción que estamos adelantando nos brinda las oportunidades de buscar excusas para llamarnos, o tal vez eso es lo que quiero pensar. Y la verdad es que las conversaciones telefónicas comienzan con asuntos de trabajo y terminan minutos después con cuitas personales. Tanto así que ella misma se encargó de preguntar  (en uno de tantos y casi diarios chats) ¿Al fin vamos a escribir una película? La respuesta no se hizo esperar y desde mañana comenzaremos lo que espero se convierta en rutina, y es vernos para charlar y adelantar proyectos. Además (espero yo)  de darnos la oportunidad para seducirnos a fuego lento, y no lo digo en vano, pues su talento gastronómico es altamente confiable.

Hoy pasó unos minutos por mi casa, me trajo un pie de manzana que horneó la noche de ayer. No está de más decir que nadie antes me había seducido por el estómago (lo que siempre será un buen comienzo). Y para continuar con  la anatomía confieso que en más de una ocasión miré sus pies blancos como el mármol (zona erógena por excelencia) y me detuve en la delgada pulsera de hilo amarillo que adorna su tobillo derecho y la hace sentir cono una chica de playa... mmm sexy. Era la primera vez que sus pies pisaban mi casa, me atrevo a vaticinar que no será la última.

El pie (y no dudo que el pie también), estaba delicioso, espero que haya ocasión de repetir y relamerme los bigotes con fruición ante tamaña dulzura. Ya veremos como avanza mi talento caníbal.