domingo, 7 de julio de 2013

caminando con pies de manzana

Por éstos días los caminos bifurcados se cierran en uno en lo que concierne a la dragona de ojos verdes. La producción que estamos adelantando nos brinda las oportunidades de buscar excusas para llamarnos, o tal vez eso es lo que quiero pensar. Y la verdad es que las conversaciones telefónicas comienzan con asuntos de trabajo y terminan minutos después con cuitas personales. Tanto así que ella misma se encargó de preguntar  (en uno de tantos y casi diarios chats) ¿Al fin vamos a escribir una película? La respuesta no se hizo esperar y desde mañana comenzaremos lo que espero se convierta en rutina, y es vernos para charlar y adelantar proyectos. Además (espero yo)  de darnos la oportunidad para seducirnos a fuego lento, y no lo digo en vano, pues su talento gastronómico es altamente confiable.

Hoy pasó unos minutos por mi casa, me trajo un pie de manzana que horneó la noche de ayer. No está de más decir que nadie antes me había seducido por el estómago (lo que siempre será un buen comienzo). Y para continuar con  la anatomía confieso que en más de una ocasión miré sus pies blancos como el mármol (zona erógena por excelencia) y me detuve en la delgada pulsera de hilo amarillo que adorna su tobillo derecho y la hace sentir cono una chica de playa... mmm sexy. Era la primera vez que sus pies pisaban mi casa, me atrevo a vaticinar que no será la última.

El pie (y no dudo que el pie también), estaba delicioso, espero que haya ocasión de repetir y relamerme los bigotes con fruición ante tamaña dulzura. Ya veremos como avanza mi talento caníbal.

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