lunes, 19 de agosto de 2013

un coro de leones

Por éstos días mi hija está con su madre en Barranquilla. Llevan casi dos semanas de viaje y la extraño a mares. Hoy tienen planeado ir al zoológico, el mismo que hace unos años vio derrumbada una de sus paredes porque un elefante se aburrió del encierro y decidió salir a dar un paseo. Aterrorizó a una ciudad idiota que tiene otras temas por los que preocuparse. Es también el mismo que hace diez, años cuando fuimos a visitarlo con su madre, nos recibió con un melancólico pero emotivo coro de leones cantándole al atardecer. Inolvidable. Imagino que esas son historias habituales en los zoológicos del trópico. Ya veremos que historia me trae R con su media lengua encantadora de leones.

1 comentario:

Gabriel Cruz dijo...

Si que tienes anécdotas interesantes al respecto Aguijón, recuerdos que sin duda llevara tu peque toda su vida, a ver qué novedades te trae ahora :-)