domingo, 13 de octubre de 2013

comprometerse con la belleza

Cuando las compré en el vivero las dos estaban floridas, las llevé de inmediato para que fueran parte de mi harem de concubinas. Luego de un par de semanas ambas perdieron las flores, pensé que era mi vibra, aun así no dejé de cuidarlas como se cuida al amor. De eso hará más de cuatro meses.

Hace un par de años, cuando comenzó mi paso por el desierto, decidí cuidar de las plantas que fueron abandonadas, al igual que yo. Recordé la película donde una mujer salía de rehabilitación y le recomendaban no tener relaciones sentimentales hasta después de un año de haber cuidado una planta. Si aun vivía indicaba que estaba lista para mantener vivo el amor, de lo contrario le recomendaban seguir sola.

Agua dos veces por semana, ponerlas al sol cada vez que el astro rey se dignaba aparecer e ingentes dosis de música fueron el mecanismo que logró lo que para mi es un milagro. Hace un par de semanas brotaron flores moradas y amarillas en una, y blancas y moradas en otra. Eso me ha reconfortado, creo que puedo ser un buen padre, o tal vez seguir siéndolo. Es curioso como algo tan sencillo me llena de satisfacción y me ayuda a creer en mi.

De momento seguiré la senda iluminada con flores moradas, blancas, amarillas y rojas, para no dejar de comprometerme con la belleza.