sábado, 2 de noviembre de 2013

just keep swimming

Con mi hija no vemos televisión, pero si muchas películas para niños. Y ella las ve no una sino cientos de veces, razón por la cuál he podido analizar con detenimiento su trama y estructura, además de casi aprenderlas de memoria (que a mi edad no es mal ejercicio). Reconozco que siempre me han gustado esa clase de películas, así que lo disfruto pues también fue parte de mi niñez.

Por éstos días me he sentido un poco a la deriva, dejándome llevar por la corriente. Intento no pensar en ciertos asuntos para que no me quiten el sueño, ni para que mi imaginación haga lo suyo y al final termine con la decepción durmiendo a mi lado. Ésta vez decidí cambiar el método, y no ha sido tan difícil.

 He recordado mis días de nadador al seguir el consejo de Dory, la amiga de Marlin, el padre de Nemo. He seguido nadando, nadando, nada más.

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