martes, 28 de enero de 2014

la rubia dinamita

Es curioso como la escritura me ha desconcentrado para escribir. El jarro se ha rebosado pero mi terquedad perseverante se rehúsa a dimitir aunque sea por poco tiempo. Confieso que hay cierta ansiedad en el ambiente debida a los cambios de vida. Sin embargo, el plan es seguir adelante hasta que en un cruce de esquinas me encuentre con la rubia dinamita de vestido rojo que rompa la imagen del espejo.

Lo digo porque hace un par de semanas opté por burlarme de una rubia que publicaba una foto "selfie" de ella (obvio) y su espectacular par de piernas, respondí el trino diciéndole que me parecía un poco "tonti". Error fatal por donde se le mire. Resultó que la rubia no era una bimbo y me respondió altanera, eso me gustó. Trinamos tres o cuatro veces más y terminé pidiéndole excusas. Ahí está pintada mi fuerza literaria (aunque ella retiró la foto en cuestión).

Ayer le respondí otro de sus trinos con más delicadeza (creo) pero se armó Troya. De los 12 mil pajaritos trinadores que la siguen (porque es celebridad de alguna manera, pero juro que no lo sabía) no había olvidado al idiota que le había dicho "tonti" alguna vez. A continuación sus respuestas y los pensamientos que generaron.


Ingenuamente le dije que había despertado con talante de jueza, a raíz de uno de sus trinos.
Rubia Dinamita: Solo desperté. Jueza de nada ni de nadie. Opinar no necesriamente es enjuiciar. Saludos.

Torpemente le contesté que había juicio de valor en su opinión, claro, sin ánimo de ofender.
Rubia Dinamita: Ok, entonces ahora eres tú el juez de qué y cómo Twitteo? Buen día.

Mu gustó que me tratara de tu a pesar del enojo. Picó... y yo también. Además no le caía tan mal si no me había bloqueado, incluso me buscó en la página de los atarbanes en facebook para regañarme por ahí también... un honor, no hay más que decir.
Rubia Dinamita: Háblame de juicios de valor cuando tú no los tengas... O lo de "tonti" qué fue?

Fue ahí cuando quedé de una pieza. Ella tenía razón, sin conocerla la había atacado dos veces (aunque haya sido con buen humor y sin intenciones de fondo) por mi característica de ser un bocazas. Confieso que me sentía un poco mal y durante todo el día pensé en el tema. En la noche le escribí, disculpándome de nuevo... y eso que soy el señor orgullo.
Rubia Dinamita: No pasa nada. Hemos tenido aproximaciones muy torpes y rocosas pero todo en orden. Un abrazo grande!

Y ahí está el cruce de caminos, cambio de actitud y canción en camino para disculparme por completo. Que ser bocazas me ha traído besos y bofetones, pero es momento de controlar. Gracias a una rubia con neuronas.

sábado, 18 de enero de 2014

en ocasiones me sorprendo

A los movimientos de la vida es mejor no intentar descifrarlos. Hace un par de días estaba en casa cuando vi el atardecer por la ventana de mi habitación. De inmediato grité el nombre de mi hija, la llamaba para compartirlo con ella.  Me sorprendí al recordar que estaba solo y sonreí con algo de tristeza. De inmediato hice una fotografía para enviársela pues la imagen no duró más de dos minutos.



viernes, 10 de enero de 2014

golpeando a las puertas del cielo

ya que estamos retomando actividades con los atarbanes los dejo con la versión que grabamos el domingo anterior de la canción de dylan knockin´on heaven´s door para ir entrando en calor.

jueves, 2 de enero de 2014

un hámster en la nevera

Fui nadador durante diez años, de los 8 a los 18. Entrenaba dos horas al día mientras mis amigos del barrio median calles. Cuando un campeonato importante se avecinaba duplicaba el entrenamiento y me levantaba a las 3.30 de la madrugada, cambiaba mi cama por una piscina helada, y en Bogotá eso no es cualquier cosa. Muchas veces me pregunté porqué lo hacía. Sin embargo me decía que podía hacerlo. Imagino que de ahí devino mi (en ocasiones) ego bien alimentado y mi optimismo naif. Mientras nadaba tres mil metros para calentar, entraba en un modo automático que me gustaba, no pensaba ni sentía cansancio, parecía que el cuerpo se movía solo. Ahora vengo a entender que es un estado muy parecido al de la meditación profunda.

El último año ha sido así, movimiento continuo, como un hámster corriendo en su rueda. La diferencia radica en que a pesar de correr en el mismo lugar he llegado muy lejos. Sí, la vida puede ser una paradoja. Ahora me bajo de la rueda para conocer el destino al que he arribado. Descifrar el dédalo que es uno mismo puede ser muy entretenido, a pesar de estar en la antártida.