sábado, 18 de enero de 2014

en ocasiones me sorprendo

A los movimientos de la vida es mejor no intentar descifrarlos. Hace un par de días estaba en casa cuando vi el atardecer por la ventana de mi habitación. De inmediato grité el nombre de mi hija, la llamaba para compartirlo con ella.  Me sorprendí al recordar que estaba solo y sonreí con algo de tristeza. De inmediato hice una fotografía para enviársela pues la imagen no duró más de dos minutos.



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