sábado, 8 de marzo de 2014

cambios de agenda

¿Cuántas personas que conocen son realmente dueñas de su vida? Es posible que sea una digresión de la mediana edad. Es fácil dejar el timón de tu destino cuando lo cedes por amor, o algo que se le parece. Pero cuando el resultado no es el esperado, ni mejor, no se puede culpar al otro. Para Jesucristo fue pasar por el desierto, Jung lo llama bajar al infierno para conocer  a nuestra sombra, los esotéricos se refieren a ese estadio como bajar al inframundo, como le sucedió a Kore.... ¡oh black Lilith!

A pesar de lo que se pueda pensar a priori ese momento es algo bueno en la vida, un punto de giro si nos referimos a la dramaturgia, un momento de conciencia en la transformación. No se puede ser oruga toda la vida, aunque para algunos valga la pena arrastrarse y sentirse mártires. El siguiente paso es asumirse como mariposa y aprender a volar... solo, sin dar contra algún parabrisas a 140 kilómetros por hora.

La fortaleza viene de adentro, no hace falta buscarla afuera, pero tiene sus trucos. Cada vez estoy más convencido que no existen las coincidencias. De hecho cada vez  es más frecuente ver una suerte de traslape de diferentes tiempos en un mismo espacio, por muy loco que suene, problemas no solucionados, asignaturas pendientes.

Me gusta la firmeza con la que comienzo a llevar el timón del velero. Aunque hay subidas y bajadas el cuerpo emocional comienza a desplegarse como las velas necesarias para hincharse con el viento de la vida y llegar a buen puerto. En mi agenda de éste mes debo escribir un cuarteto para cuerdas, un cortometraje y el tratamiento de un largometraje; seguir con las clases en la universidad y producir por lo menos cuatro videos. Además debo asistir a terapia de pareja para solucionar la comunicación con mi ex y no afectar a nuestra hija. No está de más decir que la psicóloga es un bombón a la que definitivamente me gustaría quitarle la blusa para encontrar algún corazón.

1 comentario:

kika dijo...

Yo tampoco creo en las coincidencias. Creo que todas nuestras acciones se van hilando y llevándonos por ciertas rutas que a veces nos sorprenden porque somos distraidos.

Suerte con la terapia!