sábado, 26 de abril de 2014

semana salvaje

Hay momentos en los que me dejo llevar por los compromisos escritos en mi agenda. Voy y vengo como un autómata. El tiempo pasa, el cansancio aumenta, los ojos se cierran cuando me detengo. Es en ese momento cuando me convierto en el blanco de un campo de tiro atestado con personajes que sin parecerse ni por asomo a cupido me lanzan flechas certeras. Me despierto apremiado, con un ligero dolor en la emoción. Escucho la risa de mi hija y sonrío. Hay que seguir caminando.

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