lunes, 5 de mayo de 2014

los padres de valentina

Valentina tiene unos diez años, una bella mirada y vive con sus padres, que son mis vecinos. El edificio en el que vivimos tiene más desventajas que beneficios a pesar de tener apenas veinte años. La supuesta administradora tiene todo manga por hombro. Los garajes subterráneos son un desastre por el desorden, el agua del tanque de agua se filtra y tiene una desagradable humedad. Las paredes de las escaleras son angostas y pintadas de un terrible azul lechoso, pero eso no es lo peor. Por alguna razón, imagino que causada por la mediocridad en la construcción, todo se oye. El chorrito del vecino del piso de arriba cuando hace pipí y descarga el sanitario; cualquier cosa que caiga en el piso de baldosa; el sonido del agua cuando entran a la ducha, en fin, todo lo que está emparedado.

Los domingos no es extraño despertar a las 6 de la mañana (aunque por lo general despierto  las 5.30) con los gritos que la madre de Valentina le propina a su marido por haber llegado tarde y borracho. Hace año y medio que se repite la misma escena. Imagino que grita con razón, es una mujer trabajadora y responsable, dudo que sea profesional. Por lo general de ahí no pasa, gritos, cantaleta y ya está, sin malas palabras o respuesta por parte del marido ni violencia física.

Ayer la situación cambió. La madre de Valentina estaba salida de sus casillas, acusaba a su marido, en tono enaltecido, de haberse acostado con la perra de Jenny, los demás adjetivos que usó para describirla no fueron tan cordiales. Ésta vez el padre intentó defenderse débilmente. Quince o veinte minutos de altercado. A pesar de que todo se oye a través de las paredes nunca he tenido la oportunidad de vivir la típica escena de película de medio pelo donde se escucha a los vecinos hacer rechinar el colchón y sus jadeos haciendo el amor. No es morbo, prefiero eso que escuchar discusiones.

Siempre que eso pasa pienso en Valentina, en lo que pueda estar pasando por su cabeza. ¿Estará asustada, triste o molesta por no poder dormir? Me recuerda la misma situación cuando yo era niño y lo mal que lo pasaba. Ante esa situación pienso en mi hija y agradezco (a pesar de no estar con ella) que nunca haya visto un espectáculo así por parte de sus padres. Será, espero, la única ventaja de no despertar junto a ella cada día.

1 comentario:

Gabriel Cruz dijo...

Uy, pues si que pintanmal el lugar si se alcanza a escuchar todo ello, y en efecto qué mal por la niña y mala onda de escuchar semejantes gritos de los vecinos :-/
Van saludos mi estimado!!