lunes, 23 de junio de 2014

fresias, rosas y galletas

Hace tres años que no vivo con mi hija, la fatídica noche de San Juan en 2011 hizo de las suyas. Mal momento para un día del padre. Terminé abatido y roto, pero me repuse y salí fortalecido. Mi hija está de vacaciones en otra ciudad con su madre, así que no estuve con ella luego de la noche de San Juan éste año. No me afecta, soy padre de toda la vida, no de algunos días al año. En la mañana hablamos por teléfono. Yo solo sonreía al escuchar su media lengua encantadora. Cada vez hablamos más. Siempre le hablo como a una adulta y ella me responde como si fuera el niño que soy.

fresias


Mis padres pasaron a saludarme en la mañana. Mamá madrugó para conseguirme las fresias que me transportan a los cielos compartidos de la abuela que nunca conocí y de mi hija, que de alguna manera prefiguro como su bisabuela en una bella reencarnación, por algo llevan el mismo nombre. Espero que mi madre lo haya entendido, aunque nunca lo diga. Sé que es así.

rosas amarillas


También traían rosas amarillas y una galleta que R me enviaba, según mamá, como regalo. Los tres desayunamos en mi estudio diminuto. Otro día sin mi R.

galleta


No hay comentarios: