sábado, 16 de agosto de 2014

arrogancia británica

El terapeuta me preguntó si tenía personajes con los cuales me pudiera identificar. Lo primero que apareció en mi mente fue San Jorge, acompañado del dragón, por supuesto. Aunque luego pensé que sería más sensato ser un monje budista. La referencia inglesa viene de mi infancia, cuando estudié en un colegio británico que en su escudo tenía al al draco vencido por el valiente y solitario caballero andante.



¿Eso indicaría que la mujer a la que rescata San Jorge es su ex? preguntó. No, ella es el caballo, mi hija es quien será rescatada. Él no pudo contener la risa ante el sarcasmo de mi respuesta. Ser flemático y arrogante son características que forman parte de mi personalidad. No puedo negar que encuentro gracia en los dos adjetivos aunque no sean del todo virtuosos. Mi nombre viene del alemán y significa jefe ¿acaso se puede alguien sorprender por la justeza de la naturaleza? No se equivoquen, a pesar de la evidencia también me hago del lado de la humildad, espero que sepan entender mi pesado sentido del humor.

Hay un par de canciones que expresan mucho mejor lo que quiero decir, los autores son ingleses, por supuesto, y se hacen llamar Reina. Tiene sentido. Para comenzar vamos con la nobleza y justicia que vienen del corazón de quienes se saben príncipes del universo.


Y para terminar vamos con la arrogancia encantadora de los villanos británicos, gritando a todo dar que son los elegidos, los dioses del reino que vendrá.



domingo, 3 de agosto de 2014

resonancias de amores platónicos

A pesar de usar seudónimo todo lo que escribo en éste blog es verdad. No tiene sentido mentir si usas una máscara para poder expresarte como quieras. Cuando escribo acerca de las mujeres que  me atraen lo hago honestamente, sin querer alardear en absoluto. Nada ha pasado en mi vida sentimental en los últimos tres años. En lugar de atravesarme en caminos diferentes al mío he forjado amistades. Cuando me han permitido atravesarme en caminos diferentes al mío la vida se ha encargado de mantenerme a distancia y al final he forjado amistades. Un par de encuentros furtivos me han conmovido pues me han dicho que les gustaría casarse conmigo, pero sabemos que no somos el uno para el otro. He llegado incluso a dejar de lado la idea de tener una pareja, ya sea estable o efímera. El moscardón hoy en día es diferente al de ayer. Mi hija me ha dado ilusiones y razones para vivir, por ella quiero ser mejor ser humano. El aislamiento me ha llevado a disfrutar de la meditación, a retomar el ejercicio, a cocinar. Poco a poco voy encontrando el equilibrio.

Hace 19 años conocí una mujer muy bella. Ustedes dirán que alardeo porque todas las mujeres de las que escribo las describo como si fueran lo máximo. No voy a mentir, no puedo hacerlo. Son bellas. Nunca he hablado con ella pero sigo su carrera de cantante. En ocasiones voy a verla a sus recitales. Desde hace un par de meses me invita personalmente (al moscardón diesel) vía facebook, lo que me llena de orgullo y a la vez me hace temblar las rodillas. Por supuesto que ella no conoce al moscardón diesel. Ésta semana la seguí en twitter con mi nombre de pila y al día siguiente ella me devolvió el favor, honor que le ha hecho tan solo al 12% de sus seguidores. Sí, me sentí afortunado, como si fuera un adolescente.

Ella también tiene afinidad por el mundo del espíritu, cuestión que le otorga un no se qué rematadamente sexy a mis ojos. Compartió una meditación y decidí seguirla, curiosamente es la que vengo haciendo a diario hace unos tres meses. Revisando su cuenta en youtube he encontrado que leemos y escuchamos lo mismos temas y libros. Eso es todo, parezco una colegiala, pero no me importa. Ella es música, medita y es guapa. Tal vez debí hablarle hace un par de años en uno de sus conciertos cuando se detuvo un momento al pasar a mi lado (yo estaba en la fila, ella iba a camerinos) y nos miramos como cuando se mira a alguien y no recuerdas como se llama.

Los dejo con la meditación en común.