miércoles, 24 de septiembre de 2014

yo me pregunto

Yo me pregunto cuántas veces he pasado por ésto. El bucle eterno. ¿Eterno? El sabor de la lona pisoteada no me es extraño. Cada vez me levanto más rápido a pesar de haber estado tan próximo al grito de diez con la mano en alto de alguien que mordió mi corazón, haciendo las veces de juez y parte. Ahora las noches se llenan de estrellas fosforescentes pegadas al techo de mi habitación mientras digo convencido: no hay límites. No he dejado de ser un niño ni pienso dejar de serlo.

1 comentario:

Gabriel Cruz dijo...

Y no ha sido usted el único, que luego de la sexta caida ya empieza a tener uno callo y experiencia en ello jejeje; hay que verlo con filosofia mi estimado ;-)