miércoles, 29 de octubre de 2014

y pasó el eclipse

Hace ya más de tres años de aquel punto de giro en mi vida. No pude estar muerto más que por un par de semanas, no tenía más tiempo. Ya no arrastro mi sombra y aprendí caminar con un montón de puñales clavados en mi espalda. No fue posible encontrar muletas para olvidar, a pesar de haber buscado. Un clavo no saca a otro clavo, esa es la lección. Cupido no dispara flechas, tiene una 3.57 a punto. Aceptar mirarme en los espejos, pasar cuarenta días y cuarenta noches en el infierno. Estar cada vez más convencido de faltar al respeto al dinero. Decidir si es mediocridad o libertad  lo que estoy construyendo. Disfrutar como nunca pensé la paradoja de ser padre. Sentir interés por las mujeres que son madres y solteras a la vez, aunque tengan apenas 21 años... y que no sea necesariamente un asunto sexual.

La vida no cambia, el sol sale a diario incluso en los días de lluvia. Cambio yo, buscando no recalcitrar y retomar ciertas ideas de juventud que aún no se han empañado, pero que poco a poco había olvidado por falta de uso. Las guitarras están desempolvadas, la música arrecia con acordes de granizo en el taller y con los atarbanes de siempre... más de tres años sin publicar material nuevo... coincidencias temporales.

El tiempo me ha fortalecido, ahora la meta es la eficiencia sin dejar de ser decente. La ventaja es que el eclipse ya pasó.

jueves, 23 de octubre de 2014

esperar

Esperar a que la ronda punk de coctéles y absenta se haga realidad el fin de semana
Esperar a que la diosa Kali se anime a aparecer en mi puerta tan solo con un abrigo y me diga tengo calor
Esperar a terminar de componer los veinticinco minutos de música para que la filarmónica los grabe
Esperar a estrenar una canción nueva con los atarbanes
Esperar a que se vaya ésta sensación de vacío eterno
Esperar para que la ansiedad no deje estragos
Esperar una llamada, o un mensaje o algo
Esperar mientras el domingo pasa en silencio
No es cierto, ya no espero mas

domingo, 12 de octubre de 2014

vida de martini

Hace poco la diosa kali, via chat, me preguntaba cómo estaba. Le respondí que mi vida actual era como un martini, agitada. Hasta el momento el año se ha dejado ver con varias pruebas, ante todo para mi paciencia y buen actuar. La mentira, la ira, la mala fe y algunas otras de sus compañeras de clase han intentado llevarme al huerto, intentando seducirme con reacciones similares a sus propuestas. Pero no. Mi estadía en la cueva del monje que intenta ser zen y dejar de ser célibe me ha enseñado a no perder tiempo ni energía en eso. Ahora la verdad muestra su rostro, encargándose de señalar a quien riega mentiras como si de flores se tratara. Entre tanto yo estoy limpio, sembrando los bellos días que vendrán.

domingo, 5 de octubre de 2014

construir

Estoy convencido que se construye a partir de los pensamientos y la emoción que va unida a ellos. Es lo que algunos llaman pasión, concentrar la energía en un deseo. Siempre que se enfoca la energía algo sucede. Sin embargo no siempre es así. Cuando por la calle veo familias como la que pude tener sonrío con algo de melancolía. No me dejo llevar por la tristeza, en silencio les deseo lo mejor y sigo mi camino. Claro que tengo familia, pero funciona diferente. De qué manera la vida le ha enseñado a aquel arrogante  que fui, que juraba que nunca sería padre. A ver si aprendo a pensar para construir.