domingo, 27 de diciembre de 2015

sibila

Lo prometido y esperado: una semana sin vernos. Las redes trafican nuestros mensajes urgentes sin que se evidencie la intención secreta. Soñé contigo- escribió en la mañana del sábado. No le contesté que la luna llena había atracado mi ventana en la madrugada de ese mismo sábado y había extrañado su olor en la almohada. Seguro fue sincronía pero no de lugares. Y queda en mi memoria esa palabra que susurró como Sibila en dos ocasiones rozando mi oído y que vuelve cada vez que el viento estremece el follaje. Y me atraganto con esos libros que idolatra y por coincidencia traje de la biblioteca para pasar los días que otros disfrutan como vacaciones de significado amorfo para mi. Y nosotros, cuadraremos la otra semana ;) -escribió adelantando el futuro como la mujer sabia de espíritu profético y cuerpo de guitarra que no desafina. Ya veremos.

martes, 22 de diciembre de 2015

ella me tiene

Mi inveterada intuición me llevó a orquestar todo para el viernes 18 de diciembre, sabía de la fuerza de ese número. Lo que no sabía era que esa noche tendría una energía especial (que se daba mientras cenamos, fuimos al teatro y tomamos vino) permitiendo que los astros hicieran de las suyas cuando el cuarto creciente de la luna se establecía en piscis abriendo una puerta insospechada pero anhelada. Incluso los hermanos Davies, de los Kinks, se reunieron para tocar luego de casi veinte años de no hacerlo por darle suficiente tiempo a las peleas. Para completar el circulo cantaron you really got me. Por esa intuición me puse la camisa púrpura que ella me había recomendado usar hace un año y medio atrás -es un color intenso ese- dijo al verme.

Nos habíamos visto durante toda la semana, nos tirábamos lineas que picábamos con gusto inventando cualquier excusa para seguirnos viendo. Ahora era ella quien se encargaba de cerrar los puntos suspensivos y lo interpreté como la señal que esperaba. Sin embargo tan solo el viernes estaríamos sin nuestros hijos pues pasarían la noche con sus respectivos padre y madre.

Después de la medianoche caminamos las pocas cuadras que separan la casa teatro de mi apartamento. Nos habíamos prometido beber la botella de vino que ella me regaló la semana anterior. La bebimos mientras cantamos las canciones que buscábamos en youtube. Ese acuerdo tácito de rocanrol era el prólogo del acto de libromancia posterior. Nos emocionamos cantando a coro, la besé por primera vez, volvimos a cantar, bailamos, me besó por primera vez, volvimos a bailar arrobados, sin guardar distancia, prudencia ni decoro. Danzando ella terminó sobre el piano y yo atacando su cuello, una copa de vino se estrelló contra el suelo mientras caminamos dando tumbos hacia la habitación.

A las 9 de la mañana, luego de haber repetido la faena de las 3.30 de la madrugada, me confesó rodeada de sábanas púrpura que ese no había sido su plan aunque lo deseaba, conmigo quería tomar las cosas de otra manera, sin dar paso a la impulsividad. Le dejé claro que yo pensaba igual, por esa razón habíamos tardado un año y medio en ser impulsivos.

Pasamos el sábado desnudos, por momentos durmiendo abrazados, por momentos hablando. En uno de esos interludios se arrodilló sentándose sobre sus talones para hacer libromancia. Ella escogió Frankenstein  de Mary Shelly , yo los sonetos de Shakespeare y cada uno hizo su pregunta. Según eso debo permitir a la belleza ser libre para que todo se repita y ella... ella será mi mujer para que sea lo adecuado. La sorpresa fue mutua.

Depués de cenar y tomar sake pasamos la noche del sábado. El domingo hicimos juntos el desayuno luego de otra faena de sexo cada vez más lleno de confianza. Ella con mi saco de sudadera luciendo sus piernas por todo el lugar. No nos prometimos nada pero ella me gusta y me gusta estar con ella.





sábado, 12 de diciembre de 2015

sábanas púrpura

Y llegó el momento de intimidad más fuerte que el sexo. Era la primera vez que nos veíamos  en la noche... y la pasamos juntos. No llegó a tiempo como era de esperar, le pregunté si valdría la pena hacerlo o si tendría que correr como la cenicienta. Dejé pasar el tiempo mientras caminaba por calles que fueron mías hace años. La invité a cenar a un restaurante que ya no existía, la calles estaban enloquecidas de gente y luces navideñas. El segundo restaurante resultó un desastre y opté por tomar un taxi que nos llevara a puerto seguro. Comida árabe y la charla la llevó ella queriendo saber cuál había sido la historia de amor con la madre de mi hija. Contesté la verdad -eso fue muy enfermo- acotó, tenía razón. Sin haberlo preguntado me dijo que no le interesaba tener novio, le dije que la mujer de mi vida era mi hija, lo demás era lo demás. El restaurante cerró a las 12 y salimos como dos cenicientas que habían recibido calabazas.

Me dijo que debía irse, intenté buscarle un taxi pero la calle esa noche era peatonal. Ella quería fumar pero no había cigarrillos y caminamos buscándolos. Al notar que le buscaría el taxi  inventó cualquier excusa para ir a otro lugar y tomar algo, mágicamente la calabaza amarilla con letrero de taxi entró a cuadro. Durante el trayecto me preguntó cuál era mi estrategia de seducción si no bebo ni bailo. Fuimos a la zona rosa, a ninguno de los dos nos gusta pero no quería que tuviera el control. Fumó. Tomamos un ginebra y el bar cerró, Pensé que eso había sido to-to-todo amigos, pero ella quería caminar para fumar. Llegamos a un bar de mi adolescencia que aún estaba en pie. La música estaba muy bien, a pesar de ser tan joven la celebró y se contoneó con el rocanrol como me gusta. Un margarita para ella y otro gin tonic para mi. De repente, mientras hablo, hace cara de sorpresa y me dice que no tiene las llaves de su casa así que no puede entrar. Solución: quédate en mi casa. El bar cierra. Otra calabaza a las dos de la mañana con rastros de carroza nos lleva al desierto de mi apartamento.

Me preparé un café para dejar a un lado el ligero mareo del gin. Lo tomamos entre los dos mientras hablamos de la primera vez que nos vimos. Mi pregunta si es mi alumna -lo fuiste- contesté. Le digo que voy a cambiar las sábanas para que duerma en mi cama y yo en la sala. No quiso lo uno ni lo otro -podemos dormir en la misma cama, no va a pasar nada- dice -y si pasa no hay problema- contesto con descaro mientras ella suelta una carcajada.  Pero la cama es sencilla no doble, me dice que no hay problema. Mi pidió un saco largo para dormir, escogió el gris, me retiro para que se lo ponga. No se quitó las medias negras. Ella tendió la pequeña cobija de león de mi hija de la manera que yo lo hago. Guardo a Doña Pera, el bebé, el tigre, y el pato. Por supuesto no dormí desnudo como acostumbro. Apagué las luces y me caí de la cama pues no sabía cómo abordarla, hace cuatro años y medio que ninguna mujer duerme conmigo (aparte de mi hija). Risas para mi torpeza.

La nuca que miraba en clase estaba a unos centímetros de mi cara, la podía oler. Su respiración era fuerte, hacía que dormía. Nuestros pies no dejaron de rozarse en toda la noche. El tamaño de mi cama obligaba a acoplar mis piernas en las suyas, en cucharita. Ella acercó su cuerpo al mío con sutileza y suavidad, buscando que no se notara. La abracé como se abraza a quien amas mientras duerme. No intenté nada aunque lo anhelo, seducir con licor de por medio siempre me ha parecido una trampa. Amaneció y mi sueño ligero terminó por disiparse entre 5.30 y 6, como siempre. Me acomodé para verla dormir aunque nunca se volteó hacia mi, su rostro estuvo siempre hacia la pared. Me concentré en su respiración suave. Un rato después se volteó para acomodarse, me mira y pregunta si la observo dormir -tú que crees- respondo -usted está muy loco- contesta entre tímida y halagada -desquiciado- se acopla de nuevo pero ésta vez me veo dulcemente obligado a subir mi pierna ligeramente sobre su pierna derecha, vuelvo a poner mi mano en la curva de su cintura. Me tiene al borde de la cama.

A las 7.30 decido salir para buscar algo que comer y traer el carro de mi padre. Ella me quiere acompañar pero la convenzo de que duerma entre tanto. Le preparé el desayuno, se paseó por mi estudio con mi saco de sudadera que le llegaba hasta la parte alta del muslo, tal como lo había imaginado. Al verse al espejo dijo que estaba prácticamente desnuda y debía vestirse, -estás perfecta- dije con descaro. No se cambió. Notó el calendario de la cocina donde están marcadas las noches que he pasado con mi hija, toma el marcador y escribe su nombre... muero por dentro.

La llevé a su casa, la casa de sus padres que están fuera de la ciudad hace un par de semanas. El cerrajero abre la puerta. La espero comiendo una manzana en la sala mientras ella se cambia en el segundo piso. Me pide que la acompañe porque se puede demorar un poco. Subo con timidez, veo su habitación desde afuera, ella insiste en que pase. Veo como prepara la maleta para el viaje corto que va a hacer en menos de una hora. Se maquilla. Regresa del baño con unos pantalones de algodón rojo ajustados, se alcanza a notar la ropa interior negra, se lo hago ver y lo soluciona. Se lava los dientes, se pone desodorante. Me hace testigo de su intimidad porque ella lo quiere. La conmoción que comenzó a las tres de la mañana llega a puntos inesperados por su belleza. Al salir me regala una botella de vino, le agradezco y le pido que la tomemos juntos cuando regrese. Antes de recoger a su prima me pregunta porqué soy así, usa una palabra de jerga que quiere decir estupendo. Pasamos a buscar a su prima, se convierte en la copiloto navegante sexy y las dejo en el lugar de donde van a partir. Me besa en la mejilla y baja, da la vuelta al carro y se acerca a mi ventanilla, -fue raro pero muy lindo- le digo, -fue raro, es cierto, me dejó loca que me viera dormir- contesta entusiasmada y ofrece su rostro para que la vuelva a besar, lo hago muy cerca de su boca, rozando la comisura de sus labios.

No hubo sexo y no me molesta porque no quise repetir escenas pasadas, ésto lo quiero diferente y sin comportamientos enfermos. Ahora lo anhelo más y la extraño. Viví quince horas como nunca, estoy tranquilo y feliz. Es la primera mujer que duerme en mi cama del desierto, me gusta que haya sido ella quien hiciera la marca en el calendario un diez de diciembre.

Intuyo que sabe de mi álter ego y que incluso me lee. Tenemos una botella de vino por delante y un calendario por marcar guapa.



martes, 8 de diciembre de 2015

deseos homónimos

Ya no creo en las coincidencias fortuitas. Estoy cada vez más convencido de que la partitura de la vida se va componiendo a partir de pensamientos y acciones coherentes que van teniendo consecuencias. De cualquier manera es grato ver como esa magia va tomando forma a través de sencillas escenas en las que me convierto al mismo tiempo en director y espectador de mi propia vida.

Anoche en medio de un concierto de marimba de chonta (música tradicional del pacífico colombiano) una mujer pronunciaba ese nombre que me entusiasma. Por supuesto no se refería a la misma persona, pero me hizo sonreír al darme cuenta de la sincronía. Así ha sucedido en varias ocasiones en el último par de semanas. Sin embargo los encuentros personales no se concretan, las citas se cancelan, el deseo aumenta, la ansiedad revienta.

Es curioso que hace más de un año me entusiasmaba alguien diferente pero con el mismo nombre. Han debido pasar varias lunas para que la vida se encargara de ayudarme a enfocar mejor. Las razones existían sin duda, al igual que mi ánimo de actuar correctamente. Es posible que todo esto no termine como película de Hollywood pero entre tanto le pone gusto a la vida de idealista romántico que pretendo no ver.

jueves, 3 de diciembre de 2015

momento de cambios

Siento que los días pasan muy rápido y me culpo de no aprovecharlos mejor, yo, el señor carpe diem. Hay quienes dicen que es un fenómeno físico real, los días duran menos y la ansiedad crece. Confirmo que el mayor valor que tiene el ser humano es el tiempo, incluso me convenzo más de que la razón de estar en el planeta es percibirlo, aunque sea una ilusión.

Estoy atado a las ideas de eficiencia y resultado propias de alguien competitivo como yo. Me preocupo al ver pasar los días y creer que los pierdo.Sin embargo el punto de giro deja ver su cara de inmediato. Paso todas las tardes con mi hija, vamos al parque y caminamos descalzos por la arena y el pasto, rodamos por las colinas, montamos en bici (ella en la suya tamaño miniatura que ya domina sin las ruedas auxiliares), tomamos helados, vamos a la piscina, bailamos, cantamos, dormimos a la media tarde, en fin, actividades que por éstos días son de lujo para muchos padres.

De inmediato vuelve la tranquilidad y me siento agradecido por tener todo el tiempo necesario para estar con ella y pasar de largo por el camino de los billetes, porque al dinero hay que faltarle el respeto decía  Bugsy, ese mafioso encantador que inventó la ciudad del pecado, los casinos y las tragaperras. Cuando llego a casa entrada la noche, luego de dejarla con su madre, es poco lo que hago pero mucho lo que quisiera hacer. Hay ideas, música, guiones y planes atascados entre mi mente y mi corazón.

Intuyo que viene otro momento de cambios. Ser profesor comienza a aburrirme (era de esperar) y hay varios retos frente a mi. Por una parte desarrollar mis proyectos personales, por otra intentar compartir esa vida de pareja que extraño. No pienso quitarle tiempo a mi hija eso está claro, tan solo quiero permitir que el amor haga de las suyas.

lunes, 23 de noviembre de 2015

plan stroganoff



Me cuesta trabajo pensar que soy romántico pero creo que lo tengo que aceptar de una vez por todas. Hasta éste momento la soltería no se ha dejado ver como el desfile de mujeres que promete el rocanrol. Alego en mi favor que lo he intentado, pero por alguna razón ningún embate fragua y todo se deshace rápidamente. He llegado a pensar que me han embrujado, o que es mejor dejarme llevar por la vida, pues es posible que se equivoque menos que yo.

La única "relación" que se mantiene en pie es la que llevo con Lu hace año y medio, cuando pasó de ser una estudiante para verla como una mujer decididamente guapa. Eso me generó un conflicto, no soy de los que busca salir con sus alumnas. Salimos a almorzar cada semana como amigos que se atraen. Durante ese lapso ella ha tenido un par de relaciones de las cuales me ha contado mucho, como un confidente. Eso me llevó a pensar en la maldición del mejor amigo. Sin embargo en el último mes la relación ha ido cambiando.

La relación con su novio terminó y la nuestra se mantiene. Una vez por semana la acompaño a una clase que me interesa y me distraigo mirando su nuca... y también su escote. Estamos planeando trabajar juntos el próximo año. Desde que le dije que soy tímido me ha dicho que hay un par de profesores que le parecen atractivos,- incluso uno de 57 años - me dijo para tranquilizarme pues estoy diez años por debajo. Un día me buscó en mi clase, llevaba tacones (le había dicho que la consideraba una mujer Dr. Martens) con pantalón ajustado y labial púrpura para decirme que la habían aceptado en la maestría que le interesa, me enteré antes que su madre.

Hace un mes fuimos a almorzar con mi hija, ella aprecia a Lu, le gusta su forma de vestir (cuestión de mujeres sin duda). Por su parte Lu es cariñosa con ella sin pretender congraciarse. La mesera nos vio como una familia y le preguntó a la señora qué deseaba comer, ella lo tomó con naturalidad por lo que ahora es la Señora Stroganoff.  Desde entonces hemos salido un par de veces en el mismo plan. No me quiero entusiasmar, tan solo narro los hechos.




domingo, 8 de noviembre de 2015

dos escenas

1.
Estaba en mi estudio cuando escuché la voz de una mujer joven en la calle, discutía con alguien. Al notar que el asunto no se disipaba decidí acercarme a la ventana. Vi una niña de unos 16 años que hablaba en voz alta con su padre. Le reprochaba que nunca hubiera estado presente y ahora pretendiera jugar el papel. Le dejó en claro que en su opinión ella había sido su padre y que eso no cambiaría. No dejó de tutearlo en ningún momento -algo extraño en Colombia, donde se discute de usted- y él intentó capotear el temporal con arrogancia. No le funcionó. No pude evitar sentirme afectado al imaginar que eso me podría suceder. Pero  me tranquiliza saber que siempre estoy con mi hija aunque no compartamos techo todos los días.

2.
No era un desconocido para mi aunque no sabía quien era. Cada mes lo veo frente a una casa cerca del apartamento de los abuelos. Me llama la atención la paciencia y constancia que tiene. Ha de tener unos sesenta años, es delgado, viste bien pero se percibe sufrimiento en su rostro aún guapo bajo su pelo blanco. Había pasado a su lado muchas veces, pero ese día me habló mientras me enseñaba un clip color lila que llevaba en su mano. Le dije que no entendía francés, se sorprendió un poco, cambió el idioma y me dijo que ese clip era el resultado de un largo proceso industrial que podía tener múltiples usos como por ejemplo el de sostener las hojas de un profesor, entre otros. Al terminar me pidió, con una enorme vergüenza, una moneda. No me importó pagar por un clip usado, lo guardo como señal.

domingo, 1 de noviembre de 2015

duermo con muñecos

Pude vivir con mi hija hasta que tuvo tres meses de vida, 114 días exactamente. Luego el mundo se partió en muchos pedazos y llevo cuatro años recogiendo los que sirven para construir algo nuevo. Lo que en un principio consideré como el fin del mundo resultó lo contrario. Paso todas las tardes con ella, aunque la comisaría de familia indica que tan solo las tardes de los lunes, miércoles y viernes son las permitidas. Por lo general la madre no puede estar con ella las tardes de los martes y jueves, así que yo aprovecho esos espacios como un preso al que de dejan ver el cielo por unos minutos. Creo que yo estoy más tiempo con ella que la madre. Excepto en las noches.

Conservo una cobija anaranjada con capucha de cara de león que la arropaba durante esos 114 días. Duermo con ella, me cubre como una especie talismán protector que me acerca a R cada noche. También el primer muñeco que le regaló la abuela, mi madre. Hace un par de semanas mi hija trajo consigo otro par de muñecos, un cerdito y una pera. Todos descansan sobre el edredón de mi cama. Al lado, en un segmento de una pequeña biblioteca reposan sus libros infantiles -en casa de los abuelos tiene otra más- y al lado de mi cama nido está una caja con sus moños, lazos y joyas de plástico. También su saco de dormir con tela de hadas rosadas. Las paredes de todo mi pequeño apartamento están decoradas con sus dibujos.

El viernes pasó la noche conmigo. Dormimos en la misma cama porque no permite que la deje sola. Como siempre lo primero que hizo fue arropar a los muñecos y disponer para ellos media cama, los cuida de tal manera porque son sus hijos, me dice. Yo entre tanto estoy al borde del colchón sin espacio para moverme, feliz de tenerla a mi lado, escuchando como un mantra su respiración mientras la miro dormir.

Y cada noche que no está me encargo de que chancho, pera y R tengan media cama y estén debidamente cubiertos.

sábado, 24 de octubre de 2015

familia

Mi vida no ha sido un mapa de grandes aventuras. No he corrido medio mundo tras el amor. Camino las mismas calles de siempre, habito los lugares que pocos han vuelto a pisar porque están en las antípodas siguiendo al amor. En ocasiones me pregunto si he fallado en algo, si soy un mediocre con talento de perdedor. Mi orgullo no permite que el aguijón del desasosiego se enquiste donde más duele. Recorro la biblioteca pública donde confío que los ángeles nos miran por encima del hombro, como en la película de Wenders. Tomo a solas un café con un bizcocho mirando la gente sin bajar la mirada, hurgando en sus vidas que no se parecen a la de Peter Pan que ha sido la mía. Garabateo en mi libreta de papel kraft algunas frases con mi pluma estilográfica (nunca con bolígrafo), me gusta pensar que soy de otro tiempo. A veces me aventuro con algún dibujo en grafito como lo hace Columbo en su papel de ángel caído y feliz.

Luego subo a mi bicicleta, llevo el pelo hasta el hombro, demasiado largo para la gente que tiene mi edad, pero no para mi. Gafas oscuras, casco púrpura y el sillín de mi hija con su casco rosado. Paso por ella al jardín infantil y nos vamos a pasear al parque o a la piscina a la media tarde cuando todos trabajan, lo repetimos varias veces por semana. Jugamos descalzos en la arenera, luego vamos a casa a dormir un rato. Soy feliz y tengo claro que recorreré el mundo junto a ella. Donde está el corazón está la familia.

domingo, 11 de octubre de 2015

de gatos y tejados



Quienes me conocen pueden dar fe de que mi carácter es más felino que canino, aunque hay algo de perruno. De niño tuve perros pequeños, todos pekineses. De adulto tuve una hermosa siberiana llamada Greta. Pero no soy de esos humanos que gozan por salir a pasear con el perro. Hace catorce años me regalaron un gato de raza criolla. Congeniamos con facilidad. Él se dedicaba a sus asuntos y yo a los míos. De vez en cuando se sentaba sobre el amplificador de la guitarra mientras yo tocaba, lo que indicaba que gustaba y aprobaba lo que estuviese tocando. Pero cuando tocaba la armónica o el acordeón salía despavorido. Quien le dedicaba mimos eras mi ex. 

Hace trece años nos fuimos a vivir a Cartagena, le llevamos una preciosa gata siamesa para que ... ustedes entienden. Sin embargo él había sido castrado a los tres meses de vida así que sólo sabía de juegos con pelotas, hebras y cuanta tontera que no incluía gatas. Al mes ella saltó por la ventana del cuarto piso donde vivíamos y se fue a vivir como una reina justo al frente, en la torre del reloj, con una manada de gatos callejeros. Nunca la volvimos a ver.

Debido a la separación de mi ex dejé de verlo. El apartamento donde vivo está rodeado por tejados. La ventana que da al occidente tiene una vista pésima, una medianera verde de un edificio de siete pisos, por fortuna algo puedo ver de los atardeceres. Es el lugar favorito de los gatos, que se tienden a dormir al sol de la tarde. Ahora han optado por tomar el sol en la mañana, así que logré tomar éste corto video de la ventana que mira al oriente. El gato es igual al que vivió conmigo por once años. Pensé que pasaba a saludar.

P.D. Mi hija me está pidiendo un apartamento más grande con una mascota.


domingo, 4 de octubre de 2015

atarbán en familia

Desde hace seis años llevo una doble vida. Tan solo cuatro personas conocen al moscardón diesel, los demás no lo ven y me saludan por mi nombre de pila. Incluso la madre de mi hija desconoce mis aventuras de rocansoul; de hecho llegó a pensar que las horas que dedicaba en el estudio a grabar realmente eran una patraña para ponerle los cuernos con alguien vía internet. Siempre se quejó de que nunca le cantara ni le escribiera una canción. Ella no sabe que no confíes en mi la escribí a partir de algo que vivimos y probablemente no recuerda aquella ocasión en que le mostré tengo que aprender a perder, inspirada en ella. Fue la única vez que me oyó cantar.





Cuando alguien visita mi casa se asombra al ver que vivo rodeado de instrumentos musicales, no hay sillas ni mesas, tan solo mi estudio, no hace falta más. Ahora es un problema pues los días que Lu viene a visitarme no le puedo ofrecer comodidad con dos sillas de madera sin cojín ni espaldar (una de ellas es un cajón peruano en realidad) y aún no me atrevo a ofrecerle la cama para solventar, aunque las ganas me queman... pero me salgo del tema. Los que no me conocen preguntan si tengo una orquesta. La salida fácil es responder con media verdad, trabajo componiendo música para televisión contesto y, le encuentran sentido.

Tan solo en una ocasión pensé que podría develar mi condición de superhéroe con personalidad dividida. Fue con la diosa kali, cuando la confianza fue creciendo sin que estuviera en los planes. Pero ella nunca ha pisado mi casa, así que nunca se dio. Ya veremos qué pasa con Lu.

La única personita que no debe hacer nada para que me comporte como realmente soy es mi hija, la marciana. Con ella puedo bailar sin sentirme un idiota, disfruto cuando le canto con la guitarra o el piano, inventamos canciones y nos reímos como locos. Eso no lo había podido compartir con nadie, hasta ahora. Así que lo guardo como un tesoro y un aprendizaje, no olvido que ella es mi maestra, pues hace un tiempo que quiero cantar en público sin quedar congelado.

domingo, 27 de septiembre de 2015

dos cervezas y ¡plop!

Nunca me ha gustado beber licor. Las consecuencias que tenía en el comportamiento de mi padre cuando yo era un niño me enseñaron que no valía el esfuerzo. Además son pocas las bebidas espirituosas que tienen buen sabor, en honor a la verdad. No por eso voy por la vida predicando que no se haga ingesta de las mágicas pociones. En mi vida de pareja no he dado con bebedoras o fumadoras, y no porque las busque de esa manera. Lu gusta de las drogas, el licor y el cigarrillo y nos entendemos bien, aunque el asunto de pareja no se ponga sobre el mantel.

Vino y ginebra son las elegidas por mi. Saben bien y atacan donde es debido. Otra cosa es la cantidad que pueda tomar, una copa y quedo baboseando la lona, cuando no quedo fuera del cuadrilátero. En general no me considero machista, así que no tengo problema con no ser el que más pueda beber, aquella prueba de adolescencia eterna que supone demostrar hombría. Por lo que he visto las mujeres son más fuertes en esas lides pero tienen la suficiente inteligencia para no ir gritándolo por la vida. Eso teniendo en cuenta mi casi nula vida de bares, botellas y copas.

Hace poco tiempo tomamos una cerveza con Lu, luego de haber cenado un terrible emparedado de esos que llaman subterráneos. Desde hacía tiempo ella quería compartir ese espacio conmigo, guarecidos por la noche. Para mi fortuna su teléfono sonó luego de 350 mililitros de lúpulo de malta fermentada. Nos despedimos sin habernos manoseado pero con las ganas intactas. Yo terminé con dolor de cabeza y resaca al día siguiente.

Imagino que también tiene que ver mi periodo en el desierto, que de alguna manera me ha limpiado, haciendo que mi tolerancia sea cada vez menor. ¿Mala imagen para alguien que presume de ser puro rocanrol? Posiblemente.

De cualquier manera en mi nevera hay cuatro latas para cuando ella venga. También la absenta que nos prometimos. Ya veremos.


martes, 15 de septiembre de 2015

la marciana

Mi hija es una marciana, de eso no tengo duda. Aunque suene absurdo puedo recordar el momento y lugar en que fue concebida. En ese instante un pensamiento atronó mi mente desgajando el placer. Por eso no fue tan sorprendente cuando la mañana en que decidí acompañar a su madre al médico para tratar un caso de miomas el galeno a cargo decretó que era un bebé con casi cuatro meses de vida. Ese dos de septiembre confirmé que la marciana que había visto en un sueño estaba en camino.

Llegó diez días antes de cumplir cuarenta y dos años. Noté que ese había sido el tiempo dispuesto para prepararme, sin que lo supiera. Es ahí cuando la tremenda pregunta se hace gigante y a colores: ¿Quién soy? Ella llegó con buena parte de la respuesta y el resto la llevo descifrando desde que vivo solo. Sé que ella es mi maestra. Creo, como los chinos, que los hijos vienen a enseñarnos. Es poco lo que nosotros les podemos enseñar. Estamos hechos para servirlos, esa forma que en buena medida define al amor.

La claridad que ha traído es inefable. La idea un poco fuera de foco que tenía de mí se ha ido definiendo gracias a su ayuda. Me he puesto en el asador para que el fuego haga de las suyas; lo bueno queda, lo negativo se ha de transmutar por un trabajo profundo e intenso de auto-conocimiento. Muchos piensan que exagero, que es la novedad del primer vástago la que me saca de la realidad. Se equivocan. Tener una marciana en casa nos es cosa de todos los días ni durará toda la vida.




domingo, 6 de septiembre de 2015

vestida de rojo

Hace un año se comenzó a insinuar el asunto con Lu, pero lo dejé de lado por varias razones. Por una parte, aunque me enviaba mensajes eróticos sin palabras, noté que aún no estaban resueltas sus emociones respecto al padre de su hijo y no soy de los que gustan terciar ese tipo de asuntos. Por otro lado el hecho de que fuese mi alumna y llegara apenas a los veintiún mayos me hacía dudar.

Ella derivó por otros caminos, buscaba sexo con terraplén sin ningún tipo de ataduras y lo encontró. Lo que no esperaba es que los dos favorecidos por el circulo de sus piernas terminaran enamorándose, presas de su ternura que no reluce a primera vista. Eso no estaba en sus planes de femme fatale furtiva. Se entusiasmó con el segundo de los dos, un buen muchacho que le confesó hacer lo que fuera por ella. Pasados un par de meses abrió un paréntesis y volvió a la cama del primero, pero lo cerró y volvió al anterior. Estaba aburrida por el hecho del compromiso al que se dejó llevar. Ella me iba poniendo al tanto en nuestros almuerzos frecuentes, como una periodista del corazón y la entrepierna.

Hace una semana intentó terminar su compromiso. Vi cuando le dio el último beso y nos fuimos a cenar y tomamos una copa. Acepté que le tengo unas ganas inmensas y que se han acrecentado en los últimos doce meses.  El asunto es recíproco pero ella espera mi lance. Es curioso ver como se adapta a las situaciones con facilidad. En el bar me tutea y llama por mi nombre pero en la facultad me dice profesor mientras me guiña el ojo sin que nadie lo note. Decidimos vernos una vez por semana para adelantar proyectos juntos, excusa mutua para vernos.

El viernes estuvo en casa para llevarme un trabajo que debió entregarme hace ocho meses. Para confirmar lo que pensaba llegó con un pequeño vestido rojo a juego con el pintalabios, medias negras para morder muslos y uno de sus variados pares de Dr. Martens. Mi hija estaba conmigo esa tarde, Lu dejó ver su ternura con ella. Charlamos mientras me atreví a cocinar espaguetis al pesto y algo de vino blanco.

No pudo mantener su palabra y volvió con el novio que la aburre con tanta ternura, pero en diferentes condiciones... con menos ataduras.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

acertijos de ansiedad

Hasta hace cuatro años estaba acostumbrado a hacer lo que me venía en gana. El asunto ha cambiado con la llegada de mi hija y con el aislamiento de vivir solo. De un tiempo a ésta parte he aprendido a conocerme un poco mejor y así he podido dejar a un lado la ansiedad.

He notado que mis dependencias eran emocionales y que poco a poco el aislamiento me ha ayudado a encontrar cierto equilibrio. Mis pensamientos ya no se varan en la costa de la obsesión. Tampoco espero que todo se dé como yo imaginaba, de hecho me he impuesto un límite a la imaginación que no sea la creativa.

Me encuentro permitiendo que todo suceda sin que yo intervenga para actuar a mi favor, ya no fuerzo las situaciones. El resultado es alentador y tranquilizante.

domingo, 16 de agosto de 2015

pies descalzos

El hecho de vivir en la ciudad hizo que me olvidara de una relación profunda con la naturaleza. De niño fue muy importante el tener un jardín sembrado de rosas por mamá. Ese vínculo emotivo es imposible de romper; los colores, los aromas, la forma en que entraba la luz de la tarde iban a la perfección con mi sensibilidad.

Ahora que paseo en bicicleta a diario con mi hija he notado la distancia enorme que hay entre las suelas de mis zapatos y el piso. Uno de esos días llegamos a la arenera y ella, como siempre, se quitó los zapatos de inmediato, me pidió que lo hiciera. Recordé un video en donde recomendaban caminar descalzo por el pasto para recobrar el contacto con la madre tierra (suena hippie pero es la verdad). Lo hice, mi hija se llenó de emoción al ver como mis blancos pies se hundían en la arena. Yo sentí una especie de mareo que es similar al que se consigue cuando se llega a una concentración plena.

Luego de revivir esa sensación por unos 45 minutos entendí que en algún momento había olvidado esa parte de mi niñez. Sentirla recuperada ha sido fácil gracias a mi hija. De no ser por ella seguiría a 5 infinitos milímetros de distancia. A eso le puedo sumar los regalos que ella me hace, flores y piedras pulidas que encuentra en el parque. Esos regalos son un tesoro para mi.

domingo, 9 de agosto de 2015

pelo en la cara


La intergaláctica  me recomendó dejármela la noche en que inauguraba su vida con novio y apartamento nuevos. No le presté mayor atención, tan solo me había dejado de afeitar por una semana, pues el asunto de afeitarse llega a ser bastante aburrido e incómodo. Por otra parte nunca me ha llamado la atención dejar que el pelo crezca en mi cara. 

No era la primera vez que recibía el consejo no solicitado. El fundamentalista de la cuadra me había dicho que debía convertirme a judío, como él. Convencido de no querer ir por la vida con un bate a la espalda diciéndole a los demás como vivir la vida y viviendo en casa de la madre a pesar de pasar de los cuarenta años pasé amablemente de la sugerencia.

Una alumna me vio y se alegró de saber que de mi lozano rostro podía brotar una sencilla barba. Le hice notar que lo decía por el ciclo recurrente en la moda del hombre con cara peluda. Sin embargo no le dije que la diferencia estriba en que las muchachas como ella también prefieren las partes nobles debidamente rasuradas... según ellas. Ya quisiera yo ver al che Guevara o al mismísimo Fidel fumando sus habanos gigante mientras se rascan la entrepierna.

El colmo fue cuando mi hija, de apenas cuatro años, se me queda mirando por un rato y me dice que le gustaba mi barba pues me hacía ver "loquito".


domingo, 2 de agosto de 2015

¡la diva está de vuelta!

El miércoles llegó un mensaje de texto a mi teléfono -Estoy en Bogotá y me encantaría verlo- ¡la diva había vuelto! Por éstos días de redes sociales es difícil de creer que se pueda perder el contacto, pero así fue. Ella tuvo que cerrar su cuenta en facebook porque un alumno enamorado la estaba enloqueciendo con sus mensajes de menor de edad y ella no quería poner en riesgo su visa de residente en Francia por un mocoso, me dijo en la noche de ayer. Por coincidencia hacía un par de semanas era yo quien la estaba buscando. Telepatía.

Han pasado cuatro años desde la última vez que nos vimos. Pero todo ha sido diferente, ella sigue siendo la misma pero ha cambiado. La diva de cuerpo de reina ha entrado a la madurez con unos kilos de más, por primera vez le veo la panza abultada y sus increíbles piernas están ostensiblemente gruesas. Yo, por mi parte, no puedo hablar en mi favor. Su encanto sigue intacto a pesar de las gafas para ver de cerca, era la única de la generación que había logrado esquivarlas.

Llegó con un novio francés cinco años menor que ella, muy guapo y agradable. Hace un año que viven en Malasia y piensan quedarse dos años más. Aunque nos conocimos hace 25 años en la universidad (ella vive en París desde entrado el siglo) no ejerce nuestra profesión, desde que está en Europa se ha dedicado a ser profesora de español y lleva más de diez años trabajando con el gobierno, quién lo pudiera creer.

Aunque intentemos hacernos los de la vista gorda está claro que intentamos acomodarnos de la mejor manera a los rigores de la mediana edad pero sufrimos del mal de Wendy y Peter Pan... pero con presbicia.

domingo, 26 de julio de 2015

baños de pato

La señorita Gardner
Me enamoro con la misma facilidad con que un pato decide darse un baño. Aunque de joven era peor, ya se podrán imaginar mi inclinación a sufrir por las demás.  Desde que vivo solo he intentado, sin mayores resultados, hacer dieta de emociones a ver si logro adelgazar mis expectativas y decepciones, por lo menos un poco. En mi favor puedo decir que la cama volvió a ser de una plaza y hasta el momento la única mujer que ha dormido en ella es mi hija. Aparte de ella y mi madre solo cuatro mujeres han estado en mi apartamento.


A sus treinta y pico Lady Corea fue una tarde con la intención de seducirme, algo que no es nada difícil y que ya había sucedido en 2011. Se presentó una tarde de viernes vestida para matar. Sin embargo cambió de opinión en el último momento, a punto de iniciar la faena, pues se dio cuenta que realmente respetaba a su novio, del cual yo no sabía que existía. Me confesó que yo era una tentación muy fuerte para ella. Me sentí como un chocolate derretido sin haber sido destapado. Eso me quitó un deseo de encima y me sentí muy tranquilo, el destino es como debe ser y conviene seguir las corazonadas.




La dragona de ojos verdes me llevó un pie de manzana hecho por ella para agradecerme un favor, aunque en el fondo había cierta curiosidad e intento de cortejo, tenía 24 agostos encima. No cualquier mujer cocina para ti. Otra tan solo fue de visita con Lu apenas unos minutos. Lu, con apenas 22 mayos, volvió sola unos días después pero no me arriesgué, tal vez por temor a un fracaso o porque sé que lo que me interesa no prosperará y quiero pensar que puedo evitar las relaciones por sexo. Tan solo charlamos y tomamos un café, nada más. Y eso ha sido todo, apenas cuatro momentos de máximo una hora en casi tres años y todas se fueron antes de las seis de la tarde. Aunque Lu ha pedido que nos veamos una noche. Eso está por verse, porque con ella no hay prisa.

A todas puedo verlas en un par de horas después de una llamada, pero no siento la necesidad. Aunque confieso que en muchas ocasiones sí el deseo. Con la señorita Gardner, con quien pude compartir sus 29 junios el día 23, fue diferente, incluso sentí que podría comprometerme una vez más, pero en su caso no existe la posibilidad de vernos en un par de horas. Con Lady Siansun ocurrió algo similar. Pero ha querido el destino que mi nueva vida de soltero no sea el paraíso del mujeriego ni del soñador con deseos de buen hombre. En el guión no está escrito, por alguna razón inexplicable, que no haya más que un par de lineas para las actrices, estudiantes y cantantes de ópera. Es hora de darse un baño, afinar un poco la voz y concentrarse en la vida real.






miércoles, 15 de julio de 2015

faena en el 403

Por éstos tiempos la intimidad y el exhibicionismo van de la mano, incluso sin quererlo en cualquiera de los dos casos. Hace un tiempo publiqué la historia de los padres de Valentina, originada por las construcciones modernas que hacen de las paredes un obstáculo visual, pero no auditivo; ahora todo se oye, para bien o para mal.

Ese asunto me trastorna un poco cuando quiero grabarme cantando para alguna de las canciones de los atarbanes. Al saber que los vecinos me pueden estar escuchando mi timidez entra en acción y ¡cataplum! Pero saco fuerzas y algún descaro para conseguir grabar la pista.

Hace un par de semanas una pareja se mudó al 403, justo encima de mi apartamento. Desde entonces escucho los tacones de la mujer, debe estar entre los 25 y 30 años, que no dejan de sonar en mi techo... entre otras cosas. No entiendo porqué no se los quita cuando llega  al diminuto hogar como hace cualquier mortal, y más si son de puntilla. Lo mismo sucede a eso de las 5:30 de la madrugada cuando imagino que se alista para ir al trabajo. Por suerte a esa hora ya estoy despierto, dispuesto para la meditación y luego algo de ejercicio.

Sin embargo la madrugada del martes fue diferente, un golpe seco y brillante hizo que mis párpados retomaran su movimiento rítmico al que me tienen acostumbrado cuando están de vigilia. De inmediato el sonido se convirtió en zumbido, un leve y agudo traqueteo como de vibración rítmica, como de cepillo de dientes encendido y bailando en piso de baldosa. A la composición sonora se sumaron unos golpes como de pata de cama cuando se salta sobre ella. La confusión del despertar apresurado me impidió comprender la situación hasta que una serie de gemidos de mujer me iluminaron la entendedera. No fueron más de tres minutos de faena hasta que la escuché reir. Un momento después el zumbido vibrante también se detuvo.

La verdad es que la situación no me incomodó. Por el contrario, los felicité y casi aplaudo, pero me contuve para no despertar a los padres de Valentina. Les agradecí por hacerme vivir por primera vez en mi vida una escena fofa de película de segunda. Sin embargo ahora no podré saludar a mi nueva vecina sin pensar que antes de saber su nombre ya sabía como gemía durante las faenas. La verdad espero que se vayan pronto. Mejor aún, me quiero ir yo primero.


miércoles, 8 de julio de 2015

por la boca muere el piscis

La belleza de la señorita Gardner me atrapó desde el primer momento, incluso antes de conocerla. Ella y dos cantantes de ópera más se quedarían en el apartamento de un conocido que no podía recibirlas el día de su llegada y tuve a bien reemplazarlo en el asunto por una suerte de corazonada. Esa noche, cuando bajó del taxi blanco como carroza, noté que la fotografía que tenía para reconocerla no era falsa.

La señorita Gardner

Casi no cabemos los tres en el elevador porque su compañera tenía la tradicional contextura de las cantantes de ópera. Ellas ya estaban informadas de que, ¿por casualidad?, yo haría parte de los eventos a los que ellas asistirían, ¿entonces seremos tus estrellas? preguntó. Luego me ofreció excusas por la tardanza, a lo que repuse en mi nervioso inglés -yo espero lo que sea necesario por mis estrellas- la señorita Gardner pensó por un momento hasta que mi comentario sobrevoló el acento y la hizo sonreir -él sabe lo que hace- dijo su amiga sonriendo mientras una mirada retadora apareció justo en el momento en que se abrió la puerta.

La primera impresión del apartamento alquilado vía airbnb fue estupenda. Valga decir que yo había llegado un par de horas antes para encender las luces de la manera que me gusta, tenue. Algo me decía que debía ser atento y cuidadoso. A pesar de todo olvidé las instrucciones que con paciencia me había dado el dueño, tan solo dije ¿necesitan saber algo de un apartamento? No es necesario, se explica por si mismo, contestó la señorita Gardner.

Al día siguiente les mostré un poco la ciudad. Durante el almuerzo le tomé del pelo todo el tiempo. Parece que he cambiado, ya no quedo mudo ante la mujer que me gusta sin conocerla. Ahora le hago comentarios divertidos y dejo ver mi tradicional ironía. Por la boca muere el piscis.

domingo, 28 de junio de 2015

otra noche de san juan

Cada vez que llega la noche de San Juan recuerdo el momento en que mi familia se desintegró apenas tres meses después de haber nacido mi hija. De eso hace cuatro años. Coincide con la fofa celebración del día del padre, que a mi nunca me ha parecido honesta, siempre he creído que tengo una vida del padre, no tan solo un día, que por cierto éste año no pasé con mi hija. Pero eso ya quedó atrás, me siento cada vez más fuerte y mi hija me concede el título de padre que es lo realmente importante y lo refrenda a diario con besos. abrazos y risas.

Para completar el acto que la vida se empeña en montar, éste año pasé el día siguiente a la noche de San Juan celebrando el cumpleaños de una de esas mujeres que podrían ser la mujer de mi vida. En ésta ocasión una cantante de ópera, bella hasta el fondo, con la me comunico a trompicones con mi atropellado inglés de absurdo acento británico (por el colegio) pues ella es gringa. Para colmo es tigresa, no sé porqué me llevo tan bien con ellas, las modelo 74 y 86 se repiten en mi vida. En fin, será otra historia que no llegará a nada, pero eso me tiene sin cuidado, al fin y al cabo es otra noche de San Juan.

lunes, 22 de junio de 2015

golpe de vientre a 440Hz

Rojo, anaranjado, amarillo, verde, índigo,morado y blanco. Dicen que si se afina en 432 Hz en lugar de los tradicionales (desde el siglo XX) 440 Hz los armónicos están mejor alineados con las matemáticas, y por ende el efecto en las emociones es más profundo. Por supuesto que eso está relacionado con las frecuencias de los colores también. Si se quiere se puede extrapolar a los chakras y hallar todo lo que eso conlleva.

Desde que habito en el silencio me he concentrado mucho en éstos temas. Me hace bien tenerlos entre la mente y el corazón, generando esa fricción agradable de la que se desprenden chispas que poco a poco se incendian dando luz a las cada vez menos frecuentes tormentas emocionales, dejándolas simplemente como temporales temporales. Relámpagos que iluminan fragmentos del dédalo imaginado por mi en un vórtice de aquellos. El juego está recomponerlo para ir completando el camino.

El asunto se hace más complejo si bajamos un poco para organizar las vísceras. Encontrar las agallas suficientes y necesarias para lograr que esos relámpagos hagan combustión en acciones acertadas, en armonía con los pensamientos. Pasan muchas cosas en los días de silencio.

domingo, 7 de junio de 2015

el curso de la vida

Escritor fue el primer oficio que elegí cuando de pequeño alguien me hizo la estúpida pregunta ¿qué quieres ser cuando grande? Luego cambié por paramédico, piloto de helicóptero, médico e incluso militar. En mis planes nunca existió la posibilidad de ser músico, y luego de crecer tampoco me pareció que aquello de ser escritor tuviera algún sentido... al fin y al cabo nunca escribía.

Elegí mi profesión como si de una ruleta rusa se tratara, de una manera irresponsable, sin pensarlo ni tener claro lo que haría con mi vida. La vida aceptó mi decisión y no me llevó por caminos diferentes marcados por la suerte o el azar. Tampoco he demostrado ser un aventurero así que no me salí de la linea en el cuaderno de ferrocarril donde se escribiría mi vida.

El gusto por escuchar música en la radio (porque los discos no eran baratos por esos días) me llevó a convertirlo en pasión. Y de la misma manera que un escritor lee para aprender a escribir, yo terminé escribiendo música sin tener la menor idea de cómo hacerlo. Ahora pienso lo mismo, pero ya no tengo complejos a la hora de componer. Y de la misma forma puedo hacer rocanrol o composiciones orquestales para series de televisión, a veces ni yo me lo creo.

Mi asunto con la escritura se desarrolló desde hace unos cinco años gracias justamente a éste blog. No digo que sea escritor, ni que sea bueno o malo, tan solo que tengo necesidad de escribir. Semana tras semana estoy atento a insuflar algunas ideas y letras en éste cuaderno sin rayas. No hay duda de que es egoísta y auto-referencial, pero es lo que hay, una sencilla vida más. Me sorprendo con el entusiasmo que me acompaña al escribir y saber que no dejé desahuciado éste sencillo proyecto, tan es así que tengo por lo menos cuatro más que ven la vida sólo para mis ojos.

Por éstos días ciertas ideas rondan mi cabeza, entre ellas escribir cuentos para niños, un par de guiones y también algo de narrativa. Ya estoy superando el temor de ¿y de qué voy a vivir? Al fin y al cabo no sé como lo he logrado hasta el día de hoy, así que es mejor seguir adelante con mi vida de padre, curioso y diletante, rodeado de libros, música, instrumentos y teclados de varias índoles, sin hacer preguntas ni darle concesiones al miedo o al congelamiento por vía del perfeccionismo. El curso de la vida es un misterio que se descubre a cada paso.

sábado, 30 de mayo de 2015

de pie

Es curioso cómo las situaciones se repiten en la vida, eso me hace suponer que aún no he superado algo o que no lo he aprendido del todo. Sin embargo no encuentro que la solución sea evidente y la duda comienza a bailar a mi alrededor.

Durante éste año me he encontrado con que algunas personas esperan que me comporte según su mandato, la madre de mi hija pasa por alto todas las normas de comunicación lo que va en detrimento de la formación de la nena, todo porque considera que al ser mujer tiene alguna clase de poder supremo concedido por los dioses ciegos de la rabia y el resentimiento, y que eso a priori hace que las madres estén por encima de los padres. En mi defensa puedo decir que no puedo permitir que mi hija sea la afectada, así que me mantengo de pie.

Un tipo me contrató para hacer un trabajo bastante complejo en muy poco tiempo. Al final todo salió  mejor de lo esperado y me llama para decirme que le pareció estupendo el trabajo, que fue aceptado  con gusto y sin quejas por un cliente intransigente y complicado. También me dice que le gustaría volver a trabajar conmigo pero que quiere pagarme menos de lo acordado porque a él se le da la gana. Le digo que no permito generar dudas sobre mi trabajo, pues pretende hacerme sentir mal (por algo que hice bien) para que yo acepte que se burle del contrato firmado. Así que me mantengo de pie, con la cabeza en alto y la mirada en sus ojos pues no tengo nada que ocultar.

Por otra parte hay un tipo con complejo de Napoleón (sí, es corto de estatura, calvo y megalómano) que pretende ser mi jefe en la universidad. Me llamó para exigir un proceso que sacó de entre la manga, le contesté que lo haría pero que no estaba de acuerdo. Apenas es un coordinador pero el considera que puede hacer lo que le venga en gana, incluso tirarme el teléfono y colgar sin despedirse además de exigir que todo se debe hacer como el diga. Decido mantenerme en pie, con la frente en alto y exigiendo los derechos conseguidos en 1789 por los franceses cortacabezas.

La conclusión a la que llego es que si no hago daño a nadie tampoco puedo permitir que me hagan daño a mi. Es preciso defenderse, y no disparar porque si. Las decisiones ya no son inmediatas y acaloradas, por el contrario, sopesadas con la cabeza fría... que algo se aprende en la vida.

domingo, 24 de mayo de 2015

la justiciera

La conocí la noche en que se casó la diosa kali, yo hacía las veces de fotógrafo y en el momento en que los novios se daban el mutuo sí (aunque estaban peleados pues él le confesó que en la despedida de soltero se había ido de putas y a ella no la tocaba hacía casi un año...) una bella mujer me lanzaba bellas sonrisas bajo la marquesina de la antigua casa donde se llevó a cabo el evento. Yo apenas devolvía una leve sonrisa con timidez.

Para la cena la diosa kali había dispuesto una mesa especial para sus mejores amigos. Allí estaba ella, quedamos frente a frente en la mesa, interrumpida la vista por un arreglo floral que ella pidió quitar. Estaba claro quien manejaba las riendas. Yo soy muy malo para la conquista, sobretodo cuando la mujer es en verdad bella y es quien toma la iniciativa, me parece increíble que eso suceda y la timidez me agarra por la garganta haciéndome parecer el estúpido que puedo ser.

Durante la cena cruzamos algunas palabras, la hice reír con algunos de mis comentarios. Pensé que el hombre que la acompañaba era su pareja hasta que él mismo me dijo, en un momento en que ella no estaba, que le pidiera el teléfono. La verdad no pensé que el asunto tuviera algún futuro, sólo disfrutaba el momento de ser cortejado por esa belleza caleña.

El momento crucial vendría con el asunto del baile, tema en el que soy un desastre a pesar de ser músico. Siempre intento salir por la tangente diciendo que ni los grandes músicos ni los hombres duros bailan. Ella me tomó de las manos, me puso un sombrero de fiesta y me llevó a la pista. Pavor, estupefacción y congelamiento del cuerpo fueron las consecuencias, pero a la justiciera (porque era abogada) le pareció tierna mi estupidez. Tengo que aprender a bailar apretao, lo prometo.

Seguí el consejo del amigo y pedí su correo electrónico, pues la excusa era enviarle unas fotos que le había tomado. Al día siguiente se las envié y quedamos en tomar un café. Nunca asistí a la cita por una mala elección. Ahora lo lamento. Tiempo después la llamé para corregir el asunto pero en el momento clave fue ella la que no quiso ir. Me lo tengo merecido, la justicia me viene de manos de la justiciera. Por éstos días y sin saber la razón he pensado en ella y en lo que pudo ser.

domingo, 17 de mayo de 2015

de algores a fiebre

Todo comenzó con la ducha eléctrica descompuesta. No encontré ningún problema en bañarme con agua helada a las 5.30 de la mañana, con el clima de Bogotá a unos cinco grados centígrados cuando consideraba que el resfriado era asunto pasado. Ese mismo día le dije a Lu que estaba saliendo de una sencilla gripe, nada que pueda afectar a un superhéroe como yo.

Dos días después estaba en cama, sintiendo los algores que preceden a la fiebre y deseando que no fuese más que una sencilla antesala para reconfigurar el ADN. No lo disfruté pero tampoco lo sufrí. Era la primera vez que mi hija me veía en cama, se asustó un poco pero terminó logrando su objetivo de meterse bajo las cobijas para acompañarme.

Hacía por lo menos treinta años que un resfriado no me tiraba a la cama, y menos por cinco días. Confieso que volví mejor que como estaba antes del baño de agua fría.

viernes, 1 de mayo de 2015

luz de ayer

Salir del desierto no se consigue en un dos por tres. El camino es angosto, quedan rasguños del único cáctus que existe en el barrio, la manos están raspadas por el estúpido intento de asirse de alguna piedra, y ni se diga como terminan las rodillas del corazón. A lo dicho solo queda decir que no me faltan ganas de respirar. Más que perseverante soy terco, y el tambor de rocanrol que palpita en el pecho no para de sonar. Mientras eso pase yo seguiré bailando.

A pesar de eso, en ocasiones, la fuerza se agota (a la mierda la guerra de las galaxias, remedio para cincuentones de panza flácida) y busco algún refugio. Ya lo saben, mi casa es el lugar del silencio, el lugar donde toco desnudo el piano. Desde hace tiempo no concilio el sueño con facilidad, aunque duermo bien. La última semana he vuelto a soñar sin despertar sobresaltado, lo primero que he visto ha sido el despuntar del sol en el corredor, me levanto y al tercer paso veo el estudio inundado con la misma luz que en la infancia me consolaba, ahora me alegra, regreso en el tiempo al 76, también al 83. Levanto la persiana de bambú y cierro los ojos mirando al sol, todo se convierte en un rojo cálido.

Al abrir los ojos los rasguños, raspones y dolores dejan de ser los protagonistas gracias al balsamito de fierabrás.

domingo, 26 de abril de 2015

de animales, personas y lenguaje

La forma en que hablamos define nuestros mundos, que no alcanza para universos porque la mayoría es descuidada para hablar, por lo menos en colombia, el país donde vivo. La oscura violencia en la que estamos inmersos desde hace 60 años pasa factura a la pobreza en la educación. La mayoría habla por hablar, por llenar los espacios que los asustan, pero al final no dicen nada porque no hay coherencia entre lo que dicen y hacen. Políticos y periodistas hacen gala del desastre, a pesar de haber leído uno que otro libro, y por desgracia ellos se convierten en modelos a seguir por un pueblo francamente imbécil, malogrado y abatido.

Un país que dice "violento" para referirse a algo muy bien hecho, "mi gonorreita" para saludar a un amigo, o "pendejo" por cumplir las normas, implica que tiene una sociedad enferma. Detesto cuando comparan a los animales con acciones que consideran incorrectas. Zorra o perra a una mujer, sapo a alguien que denuncia, abeja a alguien que sabe hacer trampa, culebra a una deuda y burro a alguien que consideran ignorante es solo parte del asunto.

Por supuesto que en la esfera íntima es donde se gesta esa violencia verbal que adormece las emociones sanas y de ahí se replica al mundo. Luego se preguntan porqué los colombianos son tan denigrados en el planeta. La relación entre sexualidad, erotismo y amor que plantea Octavio Paz en La Llama doble evidencia la desconexión  que ha hecho de la sociedad donde vivo algo definitivamente inhumano.


lunes, 13 de abril de 2015

el quiebre de la corteza

Derribo un par de ladrillos para ver el atardecer, la luz dorada de la hora mágica irrumpe acariciando mis mejillas. Estoy congelado como un venado. Poco a poco el lugar se derrumba y se convierte en el jardín de R. Sus pasos saltarines se aproximan mientras canta, sé que está bailando aunque no la vea. La tranquilidad me inunda y me ahogo en su aroma. Ella es la mujer de mi vida, es el quiebre de la corteza.

domingo, 5 de abril de 2015

signos dobles

Dar la cara no es difícil, pero en ocasiones es imposible. La vida me ha hecho notar que la honestidad no es a prueba de balas por más que tengas hecho de kevlar el corazón. La era A.I. (antes de la internet) no era fácil para los forajidos de la identidad, me refiero a esos altos personajes que hacían obras de arte y no las firmaban, pues no tenían los medios de producción en sus manos. La espada de la pluma silbaba mientras escribían en sus papeles; los pianos eran debidamente aporreados en algún lugar recóndito mientras las guitarras bailaban en las esquinas, sin embargo no era fácil leerlos o escucharlos mientras no tuviesen cara.

El extremo opuesto se encuentra en la creciente individualidad propia de nuestras ciudades, haciendo que el nombre anteceda a la obra. Ahora los escritores fantasma hacen su agosto con los egos inflados de los necios que no tienen talento pero quieren ver su nombre en la marquesina. De hecho confieso que me gustaría ser fantasma de esa manera.

Pero quedamos los introvertidos, los que no queremos hacer ruido sin nueces y nos refugiamos en el bajo perfil, quienes hallamos en el álter ego una buena solución. Llevo cinco años parapetado en un seudónimo para tener la libertad de publicar lo que se me antoja, ya sea música, textos o videos. Me congelo al pensar que sea mi nombre de pila el que firme. Que yo sepa son apenas tres personas las que saben quien soy, no hay familiares, novias o algo por el estilo a quienes les haya confiado el secreto.

Sin embargo estoy presintiendo el momento de la desnudez incómoda, cada vez estoy más convencido que es un buen camino a seguir, al fin y al cabo la honestidad implica luchar y vencer la inseguridad y el temor.

P.D. Soy un doble signo doble, piscis con ascendente en libra :o

domingo, 29 de marzo de 2015

el anacoreta del altillo

Algunos años de mi adolescencia los viví en el altillo de la casa número 71 del barrio. Allí me sentía a gusto por cierta independencia que me brindaba el estar ligeramente aislado del resto de la familia.Se subía por una escalera de madera, el piso estaba cubierto por yute y tenía una pequeña ventana que iluminaba el lugar. Allí tenía un escritorio, algunos libros, un mini-televisior y por supuesto la radiola que había pertenecido a mamá, la radio y los casetes, junto a un pequeño gimnasio.

Con frecuencia mi padre me llamaba la atención por no compartir tiempo con ellos, su arrogancia no le permitía entender que él había destruido el significado de la familia. Mamá siempre estaba pendiente de mi, me llevaba la comida y me permitía ser.

Al día de hoy las cosas no han cambiado mucho, llevo una vida familiar sana e intensa que me llena de alegría. Aun así sigo viviendo como aquel anacoreta del altillo, pero con independencia y autonomía. Vivo en un estudio al que prefiero llamar taller, rodeado de instrumentos, libros, un pequeño gimnasio, y cuatro computadores para grabar, crear, informarme y entretenerme. Me gusta pensar que soy un hombre del renacimiento, un diletante del siglo XXI que con la ayuda de las máquinas y la comunicación global intenta romper a zarpazos el velo del tiempo lineal.

Sin embargo debo enfrentar el cambio.

lunes, 23 de marzo de 2015

estado de gracia

Todo es movimiento. Lleva tiempo aprenderlo, pero una vez comprendes que las emociones, los pensamientos y el cuerpo deben moverse para llegar a algún lugar todo comienza a cambiar. Luego de tomar conciencia buscas la manera de sincronizar esos movimientos. Ese es el estado de gracia. Ese momento se puede expandir a voluntad, con algo de concentración. Yo lo encuentro con mi hija, leyendo, componiendo o escribiendo. También se encuentra en el erotismo, pero es efímero si no tienes claro lo que estás haciendo.

Luego de estar quieto por un par de años siento que empiezo a moverme de nuevo. Es curioso cómo se puede ver la ausencia de uno mismo. Y no es que dejara de escribir, ni componer o leer, por el contrario, escribí un guión de largo metraje y tengo un par de ideas nuevas, he compuesto música para varias series de tv, incluso gané un premio de composición, y no se puede dejar de leer.

Luego del temblor siento que retomo el camino que una bola de fuego me obligó a dejar por un tiempo. El fuego purifica, así que aprendí a aceptar y vivir cada momento, y ardí un rato antes de tragarme la bola. Ahora el fuego va por dentro.

lunes, 16 de marzo de 2015

después del temblor

La tranquilidad está de regreso. El alivio que eso implica es de agradecer pues ya le estaba encontrando el gusto a golpearme la cabeza contra las paredes. Ésto de encontrar el camino es bello pero tiene sus bemoles, y perder el tiempo no es algo que un músico vea con buenos ojos. Las segundas intenciones comienzan a desvanecerse para fortuna de todos. Está claro que no quiero compañía perpetua, el tiempo que paso con mi hija es mucho más de lo que hubiese imaginado jamás. Ahora vuelvo con ansia a escribir y componer; es como si se hubiera cerrado un paréntesis y volviera al 23 de junio de 2011 como si nada, recuperado, un poco más fuerte y sin duda más guapo. Y lo noté porque la tierra tembló el día de mi natalicio.




miércoles, 4 de marzo de 2015

pensamiento y acción

Para los budistas es fundamental la relación y coherencia entre pensamiento y acción. La filosofía per se no soluciona nada, no son mas que palabras. Si lees esas palabras y las entiendes preferiblemente como ideas es posible que te emociones. Hasta ahí no hay problema, aún no te has movido de la placidez de tu sillón. La parte difícil radica en la acción que sustenta la emoción que consiguió la idea ¿verdad? Ese es el momento de tomar el riesgo de ser lo que realmente eres. ¿Te comportas igual en la intimidad que en tu vida social? Si la respuesta es negativa es posible que no te sientas a gusto. Eso no quiere decir que tengas que bailar en cueros o en ropa interior en la oficina como lo harías en casa. Sin embargo es algo parecido. Y aunque suene a libro de superación debo confesar que estoy de acuerdo en que la acción solo existe en el presente, no se puede antes ni después.

Yo lo he intentado a través de mi alter ego, el moscardón diesel me ha permitido mostrar una faceta de mi que nadie conocía, que no han visto ni siquiera las parejas con las que he convivido. Ese tipo de acción me agrada, el rostro se queda en el escaparate y no le hago daño a nadie. Ahora estoy exportando ese tipo de acciones a mi nombre, y funciona. Antes no habría ni siquiera pensado en hacerlo. Mi faceta como profesor me ha enseñado a dejar ver lo que soy, algo debía tener de bueno serlo.

P.D. Lu me tiene ganas, pero aún no se concretan. Lady martes de reserva se quiere hacer la interesante.

martes, 24 de febrero de 2015

martes de reserva

Desde que llegó a la universidad noté que mantenía la mirada cuando posaba la mía en su belleza enturbiadora. Tiene la misma edad y el mismo estilo sexy de Lu, pero es una  mustanga menos altanera, lo que me hace imaginar que debe ser un remolino en la intimidad.

La timidez la domina, el semestre pasado cuando le preguntaba algo durante la clase, se hacía un ocho, pero seguía manteniendo la mirada color coca cola. Poco a poco fui indagando y descubrí que había estudiado unos semestres de literatura y que le gustaba escribir. Algo casi tan sexy como una violonchelista de pelo azabache y mirada miel (¡ayyy Sofía!) es una tímida con mallas, minifalda y dr, martens a la que le gusta escribir. Le dije que me gustaría leerla, ella dijo que podría ser.

El semestre terminó y vía facebook le pregunté si me mostraría sus escritos. Aceptó. No fue posible vernos por varias circunstancias... hasta hoy. La cita la agendamos por whatsapp la semana pasada, decidí que fuera al mediodía en un café de la universidad para evitar suspicacias (ciertas por demás, pero el juego tiene esquinas). En caso de que no apareciera aprovecharía para almorzar. Llegó antes que yo (que soy puntual por excelencia). Al verla sentí un temblorcillo en el estomago que luego bajó unos centímetros, una señal que hace muchos años no se presentaba.

Hablamos de su idea para un texto que podría ser guión. La timidez se mantenía de una manera diferente. Continué con mi técnica de entrevista hasta que llegué a ésta joya: a mi me gustan las relaciones ocultas, me gusta que sea así. No creo que haya notado lo que dijo, y si lo sabe es brillante. Le creo y le propuse que nos viéramos todos los martes para charlar de su trabajo. Ahora se trata de cultivar una relación oculta con una de mis estudiantes: lady martes de reserva.

Dos horas más tarde la diosa kali me envió un mensaje diciendo que ya había vuelto de Panamá y que me extrañaba. Algo se trae entre manos pues me invitó el fin de semana a una población de verano para hacer un pequeño trabajo y por éstos días mi voluntad está muy desvalorizada.

domingo, 22 de febrero de 2015

Lady Blu

Lu me tiene pensando cómo lograr el equilibrio zen cuando miro sus labios cremosos tomar de su vaso. Sus medias de seda negra me llevan a pensamientos casi casi pornográficos. Su escote de marquesina me hace perder la sensatez frente a la construcción de las relaciones y el amor consecuente. El contoneo de sus caderas cuando sube las escaleras frente a mi (que generalmente bajo la mirada, por respeto) hace que mis ojos se dejen hipnotizar e intento adivinar cómo es su ropa interior... y lo logro. Sus ojos enmarcados en rímel de gata con mirada retadora están consiguiendo que pierda el control.

Es madre soltera, eso me atrae pues no hay tiempo mas que para lo esencial, siempre que nos vemos llevamos prisa. Es mi estudiante, lo que hace que mi moral me cuestione... lo pienso por un momento y aparecen en mi mente sus labios cremosos, sus piernas empacadas en seda, su escote de marquesina 32, sus tatuajes en los hombros, su minifalda verde jade brillante, su mirada de atrévete que te voy a morder pero te va a gustar tan a tono con su estética punk. ¡Está bien, eres mi estudiante y tengo algo que enseñarte!... (a tus 21 años tienes mucho que aprender).




domingo, 15 de febrero de 2015

un planeta diferente

Salía del comedor con sus compañeros cuando la profesora le hizo notar que yo estaba esperándola, corrió a mi encuentro sonriendo y gritando volviste. Me abrazó con fuerza y me miraba como para estar segura que no era la pantalla de la computadora por donde nos habíamos visto durante las últimas tres semanas. De inmediato nos fuimos a dar un paseo en la bicicleta y pasamos la tarde juntos.

Mi hija me ha abierto las puertas a un planeta diferente... aunque parece el mismo.

domingo, 1 de febrero de 2015

en la tierra de mamá tingó

Las fiestas de fin de año no se asomaron por mi vida el año pasado, en su lugar surgió una oportunidad de trabajo que no podía dejar escapar. Así que llevo un par de semanas buscando el nuevo mundo que Colón encontró cuando salió en busca de las Indias.

Me gusta vivir los países como ciudadano de a pie, no busco hoteles con bar ilimitado, centro comercial incluido y señoritas a precio de ocasión. No lo digo por quedar bien, sino por dejar a un lado la matriz mental que los budistas definen como Maya. Mi trabajo me permite pasar algunas semanas conviviendo con la gente, y eso lo agradezco porque es recordar que éste planeta es como una escuela para aprender a despertar la conciencia.

En la Quisqueya la empresa que me contrató me aloja en un apartamento de lujo, en un barrio tipo Miami, donde las torres de apartamentos de 300 metros cuadrados cada uno interrumpen el horizonte. A pesar de eso he disfrutado amaneceres fantásticos en un balcón más grande que mi apartamento en Bogotá. Allí apenas paso la noche porque el resto del día voy a los barrios marginales a trabajar con niños. Todo es pagado por una ONG gringa, colmada de niñatos arrogantes con maestrías en economía que se alojan en hoteles con bar ilimitado y centro comercial incluido (cuando van a la isla) que consideran estar haciendo una acción loable y así calman su conciencia, aunque no la despiertan.

Aquellos gringuillos ni se asoman por los barrios donde yo he ido a diario, tal vez sea por temor, pero yo creo que es por desinterés. Ellos creen conocer el mundo a partir de diagramas de indicadores y falacias técnicas más engañosas que el Maya budista. Lo peor es que sus asesores residentes en la isla tampoco conocen esos barrios y tienen enormes prejuicios en contra de sus habitantes, claro que todo lo llevan con la doble moral del caso, algo similar a algunos tipos de diplomacia internacional.

Yo me he encontrado con gente muy parecida a la de mi país, pero sin la agresividad que nos caracteriza. Me da gusto escucharlos hablar usando correctamente las palabras, sin darles giros de sentido para parecer intelectuales o graciosos, algo que en Colombia es prácticamente la norma. Los valores humanos se tienen en cuenta, la honestidad, la confianza, la amistad, la hospitalidad, en ésta tierra son mas cercanos a las que define el diccionario.

A pesar de algo de escasez no hay pobreza espiritual en la tierra de Mamá Tingó.